Donald Trump ha atribuido este jueves el relativo regreso a la calma en Los Ángeles a su controvertida decisión de desplegar militares en la segunda ciudad más grande del país. “Los Ángeles ha estado seguro y tranquilo estas dos últimas noches”, se alegró en su red social Truth Social el presidente estadounidense, quien afirma que “sin el ejército, sería una escena de crimen como no se había visto en años”.
Desde el pasado viernes, esta ciudad con una significativa población hispana ha sido escenario de manifestaciones en contra de las detenciones violentas de extranjeros en situación irregular que ocurrieron la semana anterior.
Estas protestas, en su mayoría pacíficas, han estado marcadas en ocasiones por disturbios, como lanzamientos de piedras contra la policía, incendios de vehículos, y actos de vandalismo. Más de 1,000 personas también se manifestaron pacíficamente el miércoles en Los Ángeles, antes de una segunda noche de toque de queda en el centro de la ciudad, impuesto por la alcaldía para prevenir saqueos y vandalismos.
4,700 militares desplegados
Donald Trump ordenó el despliegue en Los Ángeles de 4,000 reservistas de la Guardia Nacional de California y de 700 Marines, un cuerpo de élite del ejército activo. Según el general Scott Sherman, que comanda las operaciones, alrededor de mil miembros de la Guardia Nacional están protegiendo edificios y apoyando a la policía federal de inmigración (ICE). Los restantes, incluidos los 700 Marines, se están desplegando donde se están entrenando para el mantenimiento del orden, añadió.
Este despliegue se realizó en contra de la opinión del gobernador demócrata Gavin Newsom. “El gobernador Gavin (Newsom) está totalmente fuera de control de la situación. Debería darme las gracias por haberle salvado las papas, en lugar de intentar justificar sus errores y su incompetencia”, manifestó el inquilino de la Casa Blanca el jueves.
La situación ha evolucionado en un tema de rivalidad política entre la administración Trump y la oposición demócrata. Gavin Newsom, considerado un posible candidato presidencial para 2028, se encuentra en la línea del frente en esta contienda.
El gobernador de California ha acusado al gobierno federal de exceder sus poderes y ha solicitado a la justicia que suspenda la requisición de la Guardia Nacional. Este jueves está programada una audiencia sobre este tema en un tribunal federal de Los Ángeles.
Manifestaciones en otras ciudades estadounidenses
Las manifestaciones se han extendido en los últimos días a otras ciudades estadounidenses, aunque en proporciones limitadas. Según un mapa elaborado por CNN, se han registrado reuniones, a veces acompañadas de arrestos, en ciudades como Las Vegas, Dallas, Austin, San Antonio, Milwaukee, Chicago, Atlanta, y Boston.
En Spokane, una ciudad con aproximadamente 230,000 habitantes en el estado de Washington (noroeste), la alcaldía también ha decretado un toque de queda nocturno. En Texas, el gobernador republicano Greg Abbott ordenó el martes el despliegue de la Guardia Nacional en vista de una reunión en San Antonio. Esto no impidió que cientos de manifestantes se congregaran cerca de la alcaldía.
El sábado, Donald Trump asistirá a un inusual desfile militar en Washington, organizado para celebrar el 250 aniversario del ejército estadounidense, que coincide además con el 79 aniversario del presidente. Un movimiento nacional llamado “No Kings” (“No hay reyes”) ha convocado manifestaciones este mismo sábado en cientos de ciudades a lo largo del país para protestar contra la política de Donald Trump.
En resumen, la situación en Los Ángeles ha suscitado un intenso debate nacional, polarizando opiniones y desatando protestas a lo largo y ancho del país. La agitación social y la intervención militar evocan un clima de tensión que podría tener implicaciones significativas para el futuro inmediato y político de Estados Unidos.
General

