
En Bruselas, las personas con armas de guerra están cerradas y los concesionarios ganan hasta 80,000 euros por día, pero no es un plan decisivo para abordar la violencia de drogas. ¿La razón? No hay política, policía y justicia por el momento y no hay de extrañar una solución. “Con un oficial de policía en cada esquina, el delito de drogas no desaparecerá”.
ttn-es-3



