
Eran los chicos dorados del mundo de la colección. Todo lo que tocaron se convirtió en oro. Jugaron millones, afirmaron. Abrieron sucursales de su compañía en todo el mundo, afirmaron. Pero a fines de 2024, el cuento de hadas pasó de repente: la tenencia de los hermanos de los hermanos Ramón y Pascuál AB se declararon en quiebra. Lo que queda es un rastro de miseria. “Vivían en Disneylandia”.
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