
Cuando estás tan disgustado con tu propio cuerpo que ya no quieres ducharte. Es un problema que Robin Kölker veía habitualmente mientras trabajaba en una clínica psiquiátrica. Se le ocurrió una solución: un asiento para la ducha. Expertos experimentados valoran positivamente esta ayuda: “Por supuesto que no puedes aceptar tu cuerpo en un día, pero las gafas solucionan un problema”.
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