
Hay estrellas que arden en unos pocos o muchos años, otras que simplemente pasan, otras que sólo se parecen a nosotros y luego caen. Sólo hay una estrella del deporte que brilla, en distintos tiempos y cielos y nunca abandona lo alto. LeBron James tiene 40 años y sigue siendo uno de los mejores jugadores de la NBA. Ganó todo, ganó en todas partes, ganó disparando para ganar o haciendo disparar a otros, perdió cuando parecía que debía haber ganado. Era desagradable y agradable. Lo crucificaron y lo alabaron. Ha atacado a presidentes y defendido contra extraños. Jugó con su hijo. Tiene un entrenador que solía jugar contra él. El mundo pasa, LeBron no. Vayamos en busca del secreto de su eterna juventud.
Por Davide Chinellato Y Giulio Di Feo


