{"id":956025,"date":"2023-09-17T04:23:14","date_gmt":"2023-09-17T04:23:14","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/la-tension-aumenta-en-lampedusa-somos-un-pueblo-solidario-pero-nos-sentimos-abandonados\/"},"modified":"2023-09-17T04:23:18","modified_gmt":"2023-09-17T04:23:18","slug":"la-tension-aumenta-en-lampedusa-somos-un-pueblo-solidario-pero-nos-sentimos-abandonados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/la-tension-aumenta-en-lampedusa-somos-un-pueblo-solidario-pero-nos-sentimos-abandonados\/","title":{"rendered":"La tensi\u00f3n aumenta en Lampedusa: &#8216;Somos un pueblo solidario.  Pero nos sentimos abandonados&#8217;"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p>Didi camina como una bandera italiana.  Pantalones rojos, su\u00e9ter gris claro y un pa\u00f1uelo verde brillante en la cabeza para proteger al ni\u00f1o de cinco a\u00f1os de Abidjan, Costa de Marfil, del mort\u00edfero sol siciliano.  \u00c9l sonr\u00ede t\u00edmidamente.  Mar\u00eda Bamba (31) dej\u00f3 a sus dos hijas con su madre y huy\u00f3 sola con \u00e9l a Europa.  El largo viaje, a trav\u00e9s de cinco pa\u00edses africanos, termin\u00f3 en un viaje en barco desde T\u00fanez, cuenta Mar\u00eda.  Y ese cruce la asust\u00f3 tanto que perdi\u00f3 la voz en el camino.  \u201cGrit\u00e9 a todo pulm\u00f3n\u201d, dijo con voz ronca.<\/p>\n<p>Desde el martes, madre e hijo se encuentran hacinados en el refugio del hotspot, el primer refugio, en Lampedusa, la peque\u00f1a isla italiana cercana a la costa africana.  Es una situaci\u00f3n dif\u00edcil.  No han comido ni bebido nada en un d\u00eda.  El centro est\u00e1 tan lleno que la distribuci\u00f3n de alimentos es ca\u00f3tica.  \u201cLos hombres simplemente nos hacen a un lado\u201d, dice enojada.  \u201e<em>El hijo de los salvajes<\/em>se comportan como salvajes\u201d.<\/p>\n<blockquote class=\"streamer quote\">\n<p class=\"bq\">\u00bfEs eso realmente necesario?  \u00bfTambi\u00e9n se van a sentar en nuestra puerta?<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Fuera del centro, que funciona a m\u00e1s de diez veces su capacidad, bulle actividad.  Grandes camiones de la Cruz Roja van y vienen, transportando a\u00fan m\u00e1s bienes y equipos.  Los autobuses recogen a los inmigrantes para llevarlos en ferry a centros de asilo en otras partes de Italia, para aliviar el punto cr\u00edtico de Lampedusa, que ha estado a reventar durante d\u00edas.<\/p>\n<p>Pero eso es muy dif\u00edcil.  A la una de la tarde, en el momento m\u00e1s caluroso del d\u00eda, un grupo de cientos de africanos esperan en mitad de la calle, bajo un sol abrasador, un autob\u00fas que nunca llega.  &#8220;Est\u00e1n aqu\u00ed desde las ocho de la ma\u00f1ana&#8221;, dijo Aldo, un voluntario de la Cruz Roja de G\u00e9nova.  \u201cY nosotros tambi\u00e9n.  No esperaba que fuera tan dif\u00edcil.  Esto ya no es sostenible\u201d.  Un joven se acerca a Aldo, quien le pregunta si quiere una botella de agua.  &#8220;\u00a1No!&#8221;  dice el joven.  &#8220;Solo quiero salir de aqu\u00ed&#8221;.<\/p>\n<figure>\n<div class=\"photogrid\">\n<div class=\"photogrid__item-wrapper\">\n<div class=\"photogrid__item\" data-aspect-ratio=\"1.3333333333333\" data-total-siblings=\"2\">\n<div style=\"padding-bottom:133%\"><figcaption style=\"display:none;\">\n<span class=\"caption-text\">Didi y Mar\u00eda Bamba <\/span><br \/><span class=\"caption-producer\">Foto Ine Roox<\/span><\/figcaption><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"photogrid__item\" data-aspect-ratio=\"1.4989498949895\" data-total-siblings=\"2\">\n<div style=\"padding-bottom:150%\"><figcaption style=\"display:none;\">\n<span class=\"caption-text\">Hijos de migrantes en Pozallo, con su n\u00famero de identificaci\u00f3n en una pulsera.<\/span><br \/><span class=\"caption-producer\">Foto Antonio Parrinello<\/span><\/figcaption><\/div>\n<\/div>\n<\/div><figcaption class=\"article__featured-image__caption\">\n<span class=\"caption-text article__featured-image__caption__text\">Izquierda: Didi y Mar\u00eda Bamba.<br \/>Derecha: Hijos de inmigrantes en Pozzallo, con su n\u00famero de identificaci\u00f3n en una pulsera.<\/span><br \/><span class=\"caption-producer article__featured-image__caption__producer\">Ine Roox y Antonio Parrinello<\/span><\/figcaption><\/div>\n<\/figure>\n<h2 class=\"gn4-crosshead\">Cabina telef\u00f3nica decr\u00e9pita<\/h2>\n<p>Normalmente, el procedimiento prev\u00e9 que los reci\u00e9n llegados no puedan abandonar el punto de acceso durante los primeros d\u00edas despu\u00e9s de su llegada.  Pero con un centro tan superpoblado esto ahora es insostenible.  Por eso grupos de hombres, con toallas en la cabeza para protegerse del calor, caminan hacia el centro del pueblo, mirando asombrados a los turistas bebiendo capuchino en las terrazas.  Un joven marfile\u00f1o intenta volver a poner en funcionamiento una cabina telef\u00f3nica destartalada.  Saca cuarenta euros.  \u201c\u00bfC\u00f3mo funciona esto realmente?  Quiero llamar a mam\u00e1\u201d.  Pero la cabina telef\u00f3nica s\u00f3lo funciona con tarjetas telef\u00f3nicas y ya no se venden.<\/p>\n<p>Luego se dirige a la iglesia parroquial, donde a la hora del almuerzo se forma una cola impresionante de cientos de africanos hambrientos.  Los residentes locales tambi\u00e9n han o\u00eddo que a la Cruz Roja no le est\u00e1 yendo bien con la distribuci\u00f3n de alimentos.  \u201cAs\u00ed que hicimos algunas compras y empezamos a cocinar\u201d, dice Grazia Migliosini (60), propietaria de una tienda de joyer\u00eda y cer\u00e1mica.  &#8220;Somos un pueblo solidario&#8221;, dice, echando agua en el vaso de pl\u00e1stico de un migrante.  En la iglesia se reparten constantemente platos con pasta o arroz con tomate, cusc\u00fas con aceitunas negras o lasa\u00f1a fresca.  Los inmigrantes comen su raci\u00f3n al borde de la acera.<\/p>\n<p>No para alegr\u00eda de todos.  \u201c\u00bfEs eso realmente necesario? \u00bfSe van a sentar tambi\u00e9n en nuestra acera?\u201d  grita un hombre mayor.  Caterina (77), residente local, est\u00e1 de acuerdo: \u201cEsto es un infierno.  Al menos Berlusconi los detuvo.  Hizo un acuerdo con Gadafi y funcion\u00f3.  Pero s\u00ed, ahora Berlusconi est\u00e1 muerto y nos queda eso\u201d.  Pero tambi\u00e9n Grazia, aunque voluntaria desde hace veinte a\u00f1os, est\u00e1 llegando poco a poco a su l\u00edmite.  &#8220;Por supuesto que nos sentimos cansados \u200b\u200by abandonados&#8221;.<\/p>\n<p>En la plaza del pueblo cuelgan varias s\u00e1banas blancas con lemas en negro y rojo: &#8220;\u00a1No m\u00e1s muertes en el mar!&#8221;.  y tambi\u00e9n: &#8216;\u00a1Inmigraci\u00f3n regular, ya!&#8217;  Un poco m\u00e1s adelante se lee: &#8216;Europa y Roma: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1is?&#8217;<\/p>\n<h2 class=\"gn4-crosshead\">De estado de emergencia a estado de emergencia<\/h2>\n<p>El alcalde Filippo Mannino (40) siente exactamente lo mismo.  \u201cLos problemas en \u00c1frica y T\u00fanez no son nada nuevo.  Sin embargo, seguimos saltando de un estado de emergencia a otro y nunca habr\u00e1 una soluci\u00f3n sostenible\u201d.  \u00bfQue quiere el?  Los barcos que se encuentran frente a la isla recogen a los n\u00e1ufragos y luego los llevan inmediatamente a centros de acogida con mucha m\u00e1s capacidad.  \u201cComo la operaci\u00f3n de rescate italiana Mare Nostrum, que se inici\u00f3 tras el gran naufragio de 2013.  Deber\u00edamos volver a hacer algo as\u00ed, pero con el apoyo de todos los pa\u00edses ribere\u00f1os del Mediterr\u00e1neo\u201d.<\/p>\n<p><figure class=\"inline\"><\/figure>\n<\/p>\n<p>Pero seg\u00fan Tot\u00f3 Martello, propietario del hotel, presidente de la asociaci\u00f3n de pescadores local y hasta el a\u00f1o pasado alcalde de Lampedusa, Italia recibe ayuda financiera para gestionar el hotspot.  \u201cLa UE prometi\u00f3 14 millones de euros para gestionar mejor y descongestionar el hotspot\u201d, dice Martello, sentado en un banco a la sombra frente a uno de sus tres hoteles de lujo.  \u201cCon ese dinero tambi\u00e9n se pueden comprar barcos para llevarse a los inmigrantes m\u00e1s r\u00e1pido\u201d, afirma el ex alcalde, miembro del partido de oposici\u00f3n de izquierda Partito Democr\u00e1tico (PD).  Pero eso no sucede, afirma Martello, \u201cy ahora se utiliza el ferry con el que los habitantes viajan entre Lampedusa y Sicilia, y los pescadores de la isla tambi\u00e9n tienen que transportar sus mercanc\u00edas.  Como resultado, llegan un d\u00eda tarde al mercado de Sicilia, donde s\u00f3lo reciben el 50 por ciento del precio de su pescado\u201d.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil y lleva tiempo, pero efectivamente los inmigrantes est\u00e1n siendo expulsados, afirma Francesca Basile, coordinadora de la Cruz Roja en el punto cr\u00edtico.  \u201cDos mil inmigrantes saldr\u00e1n el viernes y otros dos mil el s\u00e1bado, siempre que la m\u00e1quina pueda soportarlo\u201d, dice con una sonrisa cansada.<\/p>\n<h2 class=\"gn4-crosshead\">Siguiente etapa<\/h2>\n<p>Para los inmigrantes, este traslado es simplemente la siguiente etapa de su largo viaje.  Pueden terminar en cualquier lugar de Italia, pero el s\u00e1bado 780 inmigrantes procedentes del punto cr\u00edtico de Lampedusa llegaron al centro de recepci\u00f3n de Pozzallo, una ciudad portuaria en el sur de Sicilia.  A principios de esta semana ya estaban albergados all\u00ed 142 hombres, mujeres y ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Excepcionalmente <em>NRC<\/em> acceso al hotspot de Pozzallo, un gran edificio amarillo con un espacioso patio, completamente vallado con una valla azul brillante de tres metros de altura, estrictamente controlado por la polic\u00eda.  S\u00f3lo fue posible acceder al punto conflictivo del puerto despu\u00e9s de un largo tr\u00e1mite burocr\u00e1tico y una avalancha de llamadas telef\u00f3nicas al alcalde y al prefecto.  Es el representante del Ministerio del Interior en Roma, que debe aprobar previamente cualquier visita por carta certificada.  Se permite hablar con los inmigrantes reci\u00e9n trasladados, pero est\u00e1 prohibido hacer fotograf\u00edas o grabaciones de audio reconocibles.  Los agentes y las c\u00e1maras de vigilancia vigilan de cerca si se cumplen estas normas. <\/p>\n<p>Los inmigrantes est\u00e1n alojados en dos grandes dormitorios, uno destinado a hombres j\u00f3venes y el otro a familias con ni\u00f1os.  Las grandes habitaciones pintadas de blanco est\u00e1n llenas de hileras de literas azules.  Algunos inmigrantes se cubren la cabeza con una manta marr\u00f3n para dormir durante la peligrosa traves\u00eda mar\u00edtima.<\/p>\n<figure>\n<div class=\"photogrid\">\n<div class=\"photogrid__item-wrapper\">\n<div class=\"photogrid__item\" data-aspect-ratio=\"0.667\" data-total-siblings=\"2\">\n<div style=\"padding-bottom:67%\"><figcaption style=\"display:none;\">\n<span class=\"caption-text\">Migrantes en Pozallo que, tras su identificaci\u00f3n y registro, esperan ser trasladados a otras regiones.<\/span><br \/><span class=\"caption-producer\">Foto Antonio Parrinello<\/span><\/figcaption><\/div>\n<\/div>\n<\/div><figcaption class=\"article__featured-image__caption\">\n<span class=\"caption-text article__featured-image__caption__text\">Migrantes en el &#8216;hotspot&#8217; Pozzallo esperando su traslado.<\/span><br \/><span class=\"caption-producer article__featured-image__caption__producer\">Foto Antonio Parrinello<\/span><\/figcaption><\/div>\n<\/figure>\n<p>Pero Oumar est\u00e1 completamente despierto.  En el dormitorio familiar, el beb\u00e9 de tres meses observa con ojos muy abiertos y asombrados todo lo que sucede a su alrededor.  Se r\u00ede con picard\u00eda cuando su madre Absetou lo abraza y juega con \u00e9l.  Ella huy\u00f3 sola de Bamako, Mali.  \u201cEl viaje dur\u00f3 cinco meses.  Di a luz en el camino, en Argelia\u201d.  Ahora quiere ir con su hermana, que vive en Roma desde hace varios a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los inmigrantes se duchan en la secci\u00f3n de hombres.  Al lado hay un futbol\u00edn y, enfrente, una pila de tel\u00e9fonos m\u00f3viles que se cargan en los numerosos enchufes.  Rachida, una mujer de Benin de 27 a\u00f1os con una camiseta roja y una falda de color amarillo brillante, entra en la habitaci\u00f3n para decir que a\u00fan no pod\u00eda llamar a sus padres.  Una madre africana pide leche para su beb\u00e9. <\/p>\n<p>Los inmigrantes est\u00e1n desorientados.  Fueron trasladados a Pozzallo apenas unas horas antes, en mitad de la noche, y la mayor\u00eda de ellos no tienen idea de d\u00f3nde se encuentran exactamente.  Los cuidadores quisieron primero dejarlos dormir un poco.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la en\u00e9sima pregunta, dibujo un mapa en mi libreta y se\u00f1alo Lampedusa, Sicilia e Italia.  \u201cEntonces todav\u00eda estamos en Italia, \u00bfverdad?  \u00a1Feliz!&#8221;  dice aliviado Ayed Kedeir, de T\u00fanez.<\/p>\n<p>Los agentes de polic\u00eda patean una pelota con algunos ni\u00f1os en el patio.  J\u00f3venes tunecinos y africanos juegan un partido de f\u00fatbol entre ellos, descalzos bajo el abrasador sol de la tarde siciliana.  \u201cUno se pregunta c\u00f3mo toleran ese calor en los pies\u201d, dice un oficial.  \u201cAlgunos son muy buenos jugadores de f\u00fatbol.  Marcan una porter\u00eda muy peque\u00f1a con botellas de pl\u00e1stico o chanclas, lo que dificulta a\u00fan m\u00e1s marcar\u201d.<\/p>\n<figure>\n<div class=\"photogrid\">\n<div class=\"photogrid__item-wrapper\">\n<div class=\"photogrid__item\" data-aspect-ratio=\"0.6665\" data-total-siblings=\"2\">\n<div style=\"padding-bottom:67%\"><figcaption style=\"display:none;\">\n<span class=\"caption-text\">Los inmigrantes pasan el tiempo esperando ser trasladados a otro lugar.<\/span><br \/><span class=\"caption-producer\">Foto Antonio Parrinello<\/span><\/figcaption><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"photogrid__item\" data-aspect-ratio=\"0.66723116003387\" data-total-siblings=\"2\">\n<div style=\"padding-bottom:67%\"><figcaption style=\"display:none;\">\n<span class=\"caption-text\">Migrantes en el &#8216;hotspot&#8217; Pozzallo esperando su traslado.  Foto Antonio Parrinello<\/span><br \/><span class=\"caption-producer\">Foto Antonio Parrinello<\/span><\/figcaption><\/div>\n<\/div>\n<\/div><figcaption class=\"article__featured-image__caption\">\n<span class=\"caption-text article__featured-image__caption__text\">Los inmigrantes pasan el tiempo esperando ser trasladados a otro lugar.<\/span><br \/><span class=\"caption-producer article__featured-image__caption__producer\">Fotos Antonio Parrinello<\/span><\/figcaption><\/div>\n<\/figure>\n<h2 class=\"gn4-crosshead\">hernia dolorosa<\/h2>\n<p>Ahora el ambiente es tranquilo, hasta que Pozzallo tambi\u00e9n est\u00e9 lleno, teme Fatiha El Arbaoui, una cooperante marroqu\u00ed-italiana que trabaja en el hotspot desde hace diez a\u00f1os.  Habla por experiencia, porque hace dos a\u00f1os unos inmigrantes prendieron fuego a una pila de colchones.  En el caos que sigui\u00f3, una treintena de ellos lograron escapar.  El gran televisor de la habitaci\u00f3n de hombres tambi\u00e9n qued\u00f3 destruido en el incendio.  La puerta de la enfermer\u00eda y del ba\u00f1o siguen rotas.  Seg\u00fan Fatiha, el incendio lo iniciaron los tunecinos: &#8220;A menudo se sienten frustrados, temen ser devueltos&#8221;.<\/p>\n<p>Temerosos de que pronto se rechace su solicitud de protecci\u00f3n porque no hay guerra ni conflicto en T\u00fanez, los tunecinos hablan con gran detalle de sus problemas m\u00e9dicos.  -Ayed Kedeir (42) huy\u00f3 de la ciudad tunecina de Mahdia con su esposa Wafa Berim (34) y su hija Ayett Allah (1) y lucha contra una dolorosa hernia.  Su esposa sufre de p\u00f3lipos y quistes, mientras que Ayett padece una desagradable bronquitis.<\/p>\n<p>Pero los africanos subsaharianos de este hotspot tambi\u00e9n se enfrentan ahora a una dif\u00edcil lucha por los documentos de residencia.  Algunos admiten f\u00e1cilmente que no huyeron de la guerra, sino de la pobreza pura.  Como Abdellah (25), un joven alto, fornido y de barba corta, procedente de Ben\u00edn.  Con calma, responde a todas las preguntas.  Estuvo tres d\u00edas en el mar, y eso fue &#8220;<em>un peque\u00f1o problema<\/em>\u201d \u2013 un poco dif\u00edcil: \u201cNuestro barco ten\u00eda una fuga.  Tuvimos que bombear agua durante todo el viaje para lograrlo\u201d.<\/p>\n<picture class=\"lees-ook__image\"><source  type=\"image\/webp\"\/><img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/La-tension-aumenta-en-Lampedusa-Somos-un-pueblo-solidario-Pero.jpg\"\/>\n<\/picture>\n<span class=\"lees-ook__content\"><\/p>\n<p>\t\tLea tambi\u00e9n:<strong> Meloni prometi\u00f3 un &#8220;bloqueo mar\u00edtimo&#8221;, al mismo tiempo que cada vez m\u00e1s inmigrantes de fuera de la UE reciben un permiso de trabajo <\/strong><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p>Estuvo dos semanas en T\u00fanez, donde \u201cno deber\u00edan saber nada de los africanos.  All\u00ed abusan de nosotros\u201d.  No proporciona detalles.  Dejar Ben\u00edn ni siquiera fue su elecci\u00f3n, su familia lo decidi\u00f3 por \u00e9l.  &#8220;Pap\u00e1 ha muerto y mam\u00e1 se queda con nueve hijos&#8221;.  Tuvo que viajar a Europa para llegar aqu\u00ed, para luego poder mantener con sus ingresos a toda la familia en Ben\u00edn.  Lleva una camiseta amarilla que recibi\u00f3 en el refugio y sonr\u00ede cort\u00e9smente.  Parece fuerte y en forma, pero sus ojos cansados \u200b\u200brevelan la carga que lleva sobre sus hombros.  Puede que haya llegado sano y salvo a Europa, pero s\u00f3lo se encuentra en el comienzo de un viaje completamente nuevo.<\/p>\n<div class=\"article__published-in\">\n<p>\t\tUna versi\u00f3n de este art\u00edculo tambi\u00e9n apareci\u00f3 en el peri\u00f3dico del 16 de septiembre de 2023.\n\t<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.nrc.nl\/nieuws\/2023\/09\/15\/reportage-onder-de-bootvluchtelingen-op-lampedusa-stijgt-de-spanningwij-zijn-een-solidair-volk-maar-we-voelen-ons-in-de-steek-gelaten-2-a4174584\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-33<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Didi camina como una bandera italiana. 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