{"id":750884,"date":"2023-05-12T12:10:00","date_gmt":"2023-05-12T12:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/la-frustracion-de-la-ciencia-siempre-sera-una-falla-humana\/"},"modified":"2023-05-12T12:10:04","modified_gmt":"2023-05-12T12:10:04","slug":"la-frustracion-de-la-ciencia-siempre-sera-una-falla-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/la-frustracion-de-la-ciencia-siempre-sera-una-falla-humana\/","title":{"rendered":"La frustraci\u00f3n de la ciencia siempre ser\u00e1 una falla humana"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div data-attribute=\"article-content-body\">\n<p><em>El escritor es editor colaborador de FT y autor de &#8216;Cuerpos extranjeros: pandemias, vacunas y la salud de las naciones&#8217;<\/em><\/p>\n<p>Si se cumple la predicci\u00f3n de Geoffrey Hinton, padrino de la IA, de que nuestra imperfecta \u201cinteligencia biol\u00f3gica\u201d ser\u00e1 reemplazada por la versi\u00f3n artificial, ser\u00e1 por la paradoja en la que la humanidad parece fatalmente atrapada.  Somos a la vez una maravilla de infinita ingenuidad, pero tambi\u00e9n un manojo de impulsos primitivos apenas evolucionados: miedos desgarradores, sospechas conspirativas y gratificaciones necesitadas.  Con demasiada frecuencia, estos \u00faltimos se interponen en el camino de los primeros;  sinraz\u00f3n que frustra los logros de la ciencia obtenidos con tanto esfuerzo. <\/p>\n<p>Cuando se crearon y pusieron a disposici\u00f3n las vacunas contra el Covid-19 a una velocidad r\u00e9cord, imagin\u00e9 ingenuamente que la pandemia ser\u00eda uno de esos eventos en los que, por puro inter\u00e9s colectivo, el bien com\u00fan y global podr\u00eda prevalecer sobre el oportunismo nacionalista.  No hace falta decir que esto no fue lo que sucedi\u00f3.  Peor a\u00fan, las vacunas se han convertido desde entonces en un f\u00fatbol pol\u00edtico.  Las agencias gubernamentales responsables de monitorear las epidemias de enfermedades infecciosas y brindar asesoramiento sobre salud p\u00fablica ahora son acusadas rutinariamente por los libertarios de ser las herramientas de una profunda conspiraci\u00f3n estatal empe\u00f1ada en robar a los ciudadanos la soberan\u00eda sobre sus propios cuerpos.  En algunos sectores, la virolog\u00eda en s\u00ed misma se caricaturiza como una empresa ocupacionalmente imprudente o incluso siniestra: el facilitador de una fuga en un laboratorio chino de Sars-Cov-2 (un evento del que, hasta la fecha, todav\u00eda no hay evidencia).<\/p>\n<p>La satanizaci\u00f3n de las vacunas y la batalla por su aceptaci\u00f3n tiene una larga historia: una que he tratado de escribir en <em>Cuerpos extra\u00f1os. <\/em>La resistencia a introducir materia de infecci\u00f3n en un cuerpo sano, en la creencia de que un poco del veneno lo salvar\u00eda, no es sorprendente.  James Kirkpatrick, el autor del <em>An\u00e1lisis de Inoculaci\u00f3n <\/em>(1754), escribi\u00f3: \u201cBuscando seguridad de un moquillo [smallpox] al precipitarse en los abrazos de \u00e9l, naturalmente, podr\u00eda tener muy poca tendencia a procurarle una buena Recepci\u00f3n.  .  .  \u201d <\/p>\n<p>No ayud\u00f3 que los primeros relatos de inoculaci\u00f3n exitosa provinieran de m\u00e9dicos griegos en el Imperio Otomano, informando que los practicantes eran en su mayor\u00eda matronas ancianas.  Uno de los cr\u00edticos m\u00e1s feroces de la inoculaci\u00f3n, William Wagstaffe, un m\u00e9dico del hospital de St Bart en Londres que cre\u00eda que las diferentes naciones ten\u00edan diferentes calidades de sangre, escribi\u00f3 en 1722 que \u201cdif\u00edcilmente se har\u00e1 creer a la posteridad que un experimento practicado por unos pocos ignorantes Las mujeres entre un pueblo analfabeto e irreflexivo\u201d encontrar\u00edan favor en \u201cuna de las naciones m\u00e1s refinadas del mundo.  .  .  \u201d<\/p>\n<p>Incluso despu\u00e9s de las revelaciones microbianas de Louis Pasteur y Robert Koch en la d\u00e9cada de 1880, las vacunas siguieron siendo controvertidas.  En 1899, el microbi\u00f3logo jud\u00edo-ucraniano Waldemar Haffkine, que hab\u00eda creado vacunas contra el c\u00f3lera y la peste bub\u00f3nica y hab\u00eda inoculado a decenas de miles de voluntarios en la India, fue aclamado en Londres como un salvador de las masas.  Haffkine no solo hab\u00eda vacunado a las tropas nativas en cuya salud el gobierno brit\u00e1nico ten\u00eda un evidente inter\u00e9s estrat\u00e9gico, sino tambi\u00e9n a multitudes de pobres de la India: habitantes de barrios marginales de Calcuta y Bombay;  peregrinos y cultivadores;  trabajadores en las plantaciones de t\u00e9 de Assam, viajando miles de millas en campa\u00f1as \u00e9picamente extendidas. <\/p>\n<p>Pero Haffkine ten\u00eda un pasado.  En 1881 hab\u00eda estado entre un grupo de estudiantes jud\u00edos en Odesa que hab\u00eda armado a la comunidad contra los pogromos y fue encarcelado tres veces antes de ser expulsado por su profesor, el inmun\u00f3logo pionero Elie Metchnikoff.  Se rumoreaba en algunos sectores que era un esp\u00eda ruso, el Servicio M\u00e9dico Indio, desconfiado de la nueva ciencia, mantuvo a Haffkine a distancia, sin fondos, espacio y autoridad.  La vacunaci\u00f3n masiva, como se\u00f1al\u00f3 sin tacto, har\u00eda redundantes las campa\u00f1as de desinfecci\u00f3n coercitivas que los brit\u00e1nicos impusieron a las poblaciones afectadas por enfermedades en ciudades como Hong Kong y Bombay: campos de segregaci\u00f3n que a\u00edslan y dividen a las familias;  destruyendo casas y propiedades;  inspecciones forzadas de personas y viviendas. <\/p>\n<p>Finalmente, despu\u00e9s de que un oficial de peste fuera asesinado en Pune durante las celebraciones del Jubileo de Diamante de la Reina Victoria, y la India brit\u00e1nica fuera golpeada por oleadas de huelgas, el establecimiento m\u00e9dico imperial dio m\u00e1s cr\u00e9dito a los datos de Haffkine que demostraban la eficacia de sus vacunas.  Se le dio espacio en la antigua Casa de Gobierno en Bombay para establecer lo que se convirti\u00f3 en una instalaci\u00f3n de producci\u00f3n en masa donde, en un tiempo asombrosamente corto, se produjeron millones de dosis para uso indio, adem\u00e1s de exportarse a Asia, Australia y \u00c1frica. <\/p>\n<p>Pero cuando, en 1902, 19 aldeanos punjab\u00edes murieron de envenenamiento por t\u00e9tanos despu\u00e9s de las vacunas, Haffkine asumi\u00f3 la culpa, a pesar de que la contaminaci\u00f3n fatal, como finalmente se revel\u00f3, tuvo lugar en el sitio de la aldea y no en las instalaciones de producci\u00f3n.  El dudoso jud\u00edo ruso se convirti\u00f3 en el chivo expiatorio;  Lord Curzon, el virrey, se enfureci\u00f3 porque deber\u00eda ser juzgado y ahorcado por desacreditar la reputaci\u00f3n del Raj de preocuparse por sus s\u00fabditos.  Haffkine fue despedido, su carrera rota.  Se necesitaron otros tres a\u00f1os y una cruzada para anular el terrible error judicial para reivindicarlo y devolverlo a la India.  Pero el da\u00f1o ya esta hecho;  La vida de Haffkine como cient\u00edfico en activo hab\u00eda terminado y su historia pas\u00f3 casi al olvido. <\/p>\n<p>Cuando llegue la pr\u00f3xima ola de enfermedades infecciosas, \u00bflas lecciones del pasado reciente y no tan reciente allanar\u00e1n el camino para la pr\u00f3xima generaci\u00f3n de vacunas?  \u00bfO se volver\u00e1 a politizar la vacunaci\u00f3n para que, una vez m\u00e1s, tropecemos con nuestra propia inventiva?  Los signos no est\u00e1n necesariamente del lado de la ciencia.  Robert Kennedy Junior, quien defend\u00eda que las vacunas eran una causa del autismo en los ni\u00f1os (teor\u00eda que ha sido desmentida exhaustivamente), se ha declarado candidato a la nominaci\u00f3n del Partido Dem\u00f3crata a la presidencia de EE.UU.  Es tentador descartarlo como un chiflado no elegible.  Pero hace apenas unos d\u00edas, un periodista de un peri\u00f3dico estadounidense me asegur\u00f3 que su campa\u00f1a era cualquier cosa menos quijotesca.  Aparentemente, el dinero y la atenci\u00f3n ya est\u00e1n fluyendo hacia Kennedy.  Esta candidatura contra la ciencia es una perspectiva alarmante;  solo otro elemento febril para agregar a nuestro creciente inventario de consternaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/dc64ab47-edb4-4977-a77d-2d84f81274c5\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-56<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El escritor es editor colaborador de FT y autor de &#8216;Cuerpos extranjeros: pandemias, vacunas y la salud de<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":750885,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[2639,2503,9882,34814,201,221,158],"class_list":["post-750884","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-ciencia","tag-falla","tag-frustracion","tag-humana","tag-sera","tag-siempre","tag-una"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/750884","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=750884"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/750884\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/750885"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=750884"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=750884"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=750884"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}