{"id":541501,"date":"2022-12-24T13:20:26","date_gmt":"2022-12-24T13:20:26","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/como-celebrar-la-navidad-en-los-confines-de-la-tierra\/"},"modified":"2022-12-24T13:20:28","modified_gmt":"2022-12-24T13:20:28","slug":"como-celebrar-la-navidad-en-los-confines-de-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/como-celebrar-la-navidad-en-los-confines-de-la-tierra\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo celebrar la Navidad en los confines de la tierra"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div data-attribute=\"article-content-body\">\n<p>D\u00eda de Navidad de 1892. En una yurta solitaria azotada por la nieve en lo alto de las monta\u00f1as de Pamir, Charles Adolphus Murray, el s\u00e9ptimo conde de Dunmore, no permiti\u00f3 que la temperatura exterior de -40 \u00b0C o la falta de sebo apagaran su deseo de pud\u00edn de Navidad. . <\/p>\n<p>Murray us\u00f3 su telescopio como un rodillo, haciendo un pud\u00edn navide\u00f1o &#8220;regordete&#8221; con ingredientes ingeniosos, aunque algo poco ortodoxos: &#8220;yemas congeladas de seis huevos de Kashgar, harina kirghiz.  .  .  y mantequilla de una lata de Sardinas au Beurre\u201d, mezcladas con pistachos, albaricoques y miel de origen local. <\/p>\n<p>Estaba tan encantado con el resultado que exclam\u00f3 que ning\u00fan cocinero en Europa, ese mismo d\u00eda, \u201cpodr\u00eda haber estado tan orgulloso de su pud\u00edn de Navidad como yo lo estuve del m\u00edo.  .  .  no obstante la leve sospecha de un sabor a sardinas\u201d.  Fue, como dijo suavemente, una &#8220;nueva salida en los postres navide\u00f1os&#8221;.<\/p>\n<p>El placer de Murray al improvisar un plato por excelencia en medio de la nada se debe en parte a saludar una ceremonia de temporada trillada.  No era estrictamente necesario, ten\u00eda otros medios para mantenerse, pero el significado de los rituales a menudo proviene de dedicar tiempo y esfuerzo a lo que no es esencial.  Al igual que la expedici\u00f3n en s\u00ed, el postre fue ambicioso, arriesgado y, en \u00faltima instancia, gratificante. <\/p>\n<p>Podemos quejarnos del chantaje comercial, los juicios en la cocina y la alegr\u00eda forzada de esta temporada.  Pero la oportunidad de reunir a todos, la rara ventana de tiempo reservada para la celebraci\u00f3n y las comodidades del jam\u00f3n brillante, el ganso y las sobras son potentes contrapuntos para los fr\u00edos y oscuros d\u00edas de invierno.  Ya sea que lo admitamos o no, muchos de nosotros estamos perdidos sin esos puntos de referencia estacionales.  Para aquellos que se encuentran pasando el 25 de diciembre en la naturaleza, ya sea en el mar, en una monta\u00f1a o en un desierto, el anhelo de la alegr\u00eda navide\u00f1a a menudo se siente intensamente. <\/p>\n<p>Murray escribi\u00f3 sobre su pud\u00edn de Pamiri en un libro de dos vol\u00famenes de sus viajes, <em>El Pamir<\/em>, publicado en Londres en 1893. Su elecci\u00f3n del plato reflejaba el hecho de que los victorianos daban a los pudines navide\u00f1os el mejor lugar en las mesas festivas.  The Illustrated London News, en 1850, lo describi\u00f3 como \u201cun s\u00edmbolo nacional\u201d, y agreg\u00f3: \u201cno representa una clase o casta, sino el grueso de la naci\u00f3n inglesa.  No hay un hombre, una mujer o un ni\u00f1o.  .  .  que no espera saborear un bud\u00edn de ciruelas de alg\u00fan tipo u otro el d\u00eda de Navidad\u201d.  Y aunque el antiguo m\u00e9todo ingl\u00e9s para hacer pud\u00edn de Navidad es notoriamente laborioso, uno entiende por qu\u00e9 el s\u00e9ptimo conde de Dunmore estaba tan decidido a hacer uno. <\/p>\n<figure class=\"n-content-image n-content-image--full\" style=\"width: 700px; max-width: 100%;\">\n<\/figure>\n<p>\u00bfC\u00f3mo celebran hoy los exploradores la Navidad en lugares remotos?  Por supuesto, pueden viajar m\u00e1s livianos que sus predecesores.  Las comidas se deshidratan en lugar de conservarse;  los geles isot\u00f3nicos, que pesan casi nada, ofrecen un golpe r\u00e1pido de carbohidratos, y el equipo de alta tecnolog\u00eda hace que la comodidad (y la supervivencia) sea una carga menor.  Pero quedan obst\u00e1culos cuando se intenta celebrar lejos de casa. <\/p>\n<p>La exploradora polar Felicity Aston ha pasado tres Navidades en una estaci\u00f3n de investigaci\u00f3n ant\u00e1rtica, y otras tres en una tienda de campa\u00f1a \u201cen alg\u00fan lugar\u201d de ese continente.  En 2012, se convirti\u00f3 en la primera mujer en esquiar sola en la Ant\u00e1rtida, un viaje de 1.084 millas que tard\u00f3 59 d\u00edas en completarse.  Sin la ayuda de cometas o m\u00e1quinas, y sufriendo, a veces, de una soledad extrema, su \u00fanico lujo era una tarrina de mantequilla de man\u00ed.  Cuando se congel\u00f3, lo racion\u00f3 a solo una cucharada al d\u00eda para que durara, sacado del frasco como helado.  Como ella dice, &#8220;Todo sabe muy bien cuando tienes tan poco con qu\u00e9 trabajar&#8221;.<\/p>\n<blockquote class=\"n-content-pullquote n-content-pullquote--no-image\" aria-hidden=\"true\">\n<div class=\"n-content-pullquote__content\">\n<p>Al igual que la propia expedici\u00f3n de Murray, el postre fue ambicioso, arriesgado y, en \u00faltima instancia, gratificante.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/blockquote>\n<p>Aston tiene su propia versi\u00f3n del pud\u00edn de ciruelas del conde de Dunmore.  Una Navidad, estaba en un peque\u00f1o puesto ant\u00e1rtico en una isla del tama\u00f1o de Gales, a dos horas de vuelo de la base de investigaci\u00f3n principal, con solo otra persona.  \u201cPasamos el d\u00eda tratando de crear delicias de la tienda de productos en su mayor\u00eda secos y enlatados que ten\u00edamos disponibles, con un \u00e9xito variable.  Recuerdo que terminamos con un bud\u00edn navide\u00f1o de aspecto rubio. <\/p>\n<p>El mes pasado, Dwayne Fields, el primer brit\u00e1nico negro en caminar m\u00e1s de 400 millas n\u00e1uticas hasta el Polo Norte magn\u00e9tico, parti\u00f3 hacia la Ant\u00e1rtida con su compa\u00f1era de equipo Phoebe Smith y 10 j\u00f3venes brit\u00e1nicos menores de 16 a\u00f1os. Su aventura fue organizada por #WeTwo Foundation, creada por Fields y Smith en 2019 para ofrecer a los ni\u00f1os de entornos desfavorecidos la oportunidad de embarcarse en experiencias que les cambiar\u00e1n la vida y confrontar la falta de diversidad en el campo de exploraci\u00f3n, que tiende a ser masculino, blanco, ex militar. y clase media alta.<\/p>\n<p>Como parte de su recaudaci\u00f3n de fondos inicial, la pareja realiz\u00f3 una excursi\u00f3n al estilo ant\u00e1rtico en el Reino Unido durante el invierno de 2019. Caminaron a lo largo de Gran Breta\u00f1a continental, arrastrando su equipo en trineos con ruedas.  Signific\u00f3 40 noches de campamento salvaje con mal tiempo, incluso durante la Navidad.  \u201cEsa caminata invernal fue tan dura como cualquier otra expedici\u00f3n en la que haya estado\u201d, dice Fields.  \u201cA veces camin\u00e1bamos el equivalente a una marat\u00f3n en un d\u00eda y siempre estaba h\u00famedo y fr\u00edo.  Pero la parte m\u00e1s dif\u00edcil fue saber que a veces hab\u00eda un Starbucks a solo 10 minutos a pie.  Eso y el hecho de que la gente segu\u00eda ofreci\u00e9ndonos un avent\u00f3n en sus autos\u201d. <\/p>\n<p>Phoebe Smith recuerda v\u00edvidamente despertarse el d\u00eda de Navidad acampando en lo alto de Glastonbury Tor.  \u201cNos despertamos con los druidas cantando y quemando incienso\u201d.  Aunque les faltaba comida, con todas las tiendas cerradas, se intercambiaron regalos, incluida una barra de chocolate y una figura de Star Wars.  &#8220;El esp\u00edritu de la Navidad definitivamente estaba all\u00ed&#8221;, dice Fields. <\/p>\n<figure class=\"n-content-image n-content-image--full\" style=\"width: 700px; max-width: 100%;\">\n\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/1671888026_244_Como-celebrar-la-Navidad-en-los-confines-de-la-tierra.png\" data-id=\"https:\/\/api.ft.com\/content\/93327985-4249-4495-9cfd-22e2d626e996\" data-image-type=\"image\" aria-hidden=\"true\" alt=\"\"\/><\/p>\n<\/figure>\n<p>El equipo que llevan los viajeros habla no solo del clima, el terreno y la era en la que exploran, sino tambi\u00e9n de su posici\u00f3n y temperamento.  Es el tema de un libro reciente, <em>Expediciones al descubierto: lo que los grandes exploradores llevaron a lo desconocido<\/em>, de Ed Stafford, un excapit\u00e1n del ej\u00e9rcito brit\u00e1nico y experto en supervivencia que tiene un r\u00e9cord mundial Guinness como la primera persona en caminar por el r\u00edo Amazonas.  En su libro, Stafford perfila al oficial de la marina mercante Robin Knox-Johnston, quien zarp\u00f3 en su ketch de 32 pies (un velero con dos m\u00e1stiles) en el verano de 1968. Esperaba convertirse en la primera persona en navegar sin escalas y sin ayuda de nadie. en todo el mundo, como parte de la carrera por los Globos de Oro.<\/p>\n<p>Knox-Johnston carg\u00f3 su bote, construido con teca india y llamado Suhaili, con una tonelada de comida enlatada y algunas delicias epic\u00fareas caseras, como chocolate Cadbury&#8217;s, Bovril, patata instant\u00e1nea Smash y 120 latas de Tennent&#8217;s Lager donadas.  Mientras se hac\u00edan los preparativos finales en el puerto de Falmouth, el barco estaba notablemente bajo y cargado en el agua. <\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda de Navidad, Knox-Johnston hab\u00eda sobrevivido arreglando una fuga en el agua (mientras disparaba a un tibur\u00f3n que volaba en c\u00edrculos con su rifle Lee-Enfield) y tormentas tan terribles que da\u00f1aron sus ayudas de navegaci\u00f3n y su radio.  De buen humor, se sent\u00eda optimista.  Hizo un brindis por la Reina a media tarde, abri\u00f3 una de sus 12 botellas de whisky y un frasco de cebollas encurtidas que hab\u00eda guardado a bordo, antes de realizar un servicio de villancicos en solitario a las olas.  (Knox-Johnston logr\u00f3 su ambici\u00f3n, regresando a Falmouth el 22 de abril de 1969, despu\u00e9s de 30 000 millas y 312 d\u00edas en el mar).<\/p>\n<hr\/>\n<p><strong>Las largas expediciones recontextualizan por completo la comida<\/strong> porque cada art\u00edculo debe ser cuidadosamente contabilizado y la falta de \u00e9l puede irritar los nervios, o algo peor.  Aquellos que viajan a pie no tienen los lujos del espacio de la cabina o el almacenamiento y, en cambio, deben mostrar lo \u00faltimo en autocontrol, ya que todo debe ser transportado.  Se sabe que los exploradores cortan las etiquetas de la ropa o rompen los mangos de los cepillos de dientes para ahorrar peso.<\/p>\n<p>Levison Wood, un hombre para quien ir de expedici\u00f3n es casi un estado natural del ser, lo sabe muy bien.  Ha escalado el Himalaya, un viaje de seis meses de m\u00e1s de 1,700 millas desde Afganist\u00e1n a But\u00e1n, y camin\u00f3 1,800 millas a trav\u00e9s de Am\u00e9rica Central desde M\u00e9xico hasta Colombia.  Durante estas arduas aventuras, hay poco espacio para el exceso de equipaje, y mucho menos para 120 latas de cerveza.<\/p>\n<p>En cuanto a la comida, me dijo, solo tiene una mentalidad antes de partir.  \u201cSe trata de dejar todo atr\u00e1s y estar listo para arregl\u00e1rselas con estofado de rata si es necesario\u201d.  Pero \u00e9l se asegura de marcar el d\u00eda si est\u00e1 fuera en Navidad.  En 2013, mientras caminaba por el Nilo para su primera gran misi\u00f3n televisada (un viaje de nueve meses y 6.400 kil\u00f3metros de largo a trav\u00e9s de la selva tropical, la sabana, el pantano, el desierto y el oasis del delta), se encontr\u00f3 pasando el 25 de diciembre en la frontera de Ruanda y Tanzania. . <\/p>\n<p>Wood estaba en uno de los lugares m\u00e1s remotos en los que hab\u00eda estado, en el Parque Nacional Akagera, con su gu\u00eda principal, Boston Ndoole;  su amigo Will, que hab\u00eda viajado para reunirse con \u00e9l en Navidad;  y otros dos gu\u00edas locales.  Lo que los gu\u00edas locales, que eran antiguos bandidos, no sab\u00edan era que Boston pod\u00eda entender su idioma tribal local y que los hab\u00eda escuchado discutiendo un plan.  Ese plan era que iban a robar a Wood y Will. <\/p>\n<p>Afortunadamente, Boston intervino y amenaz\u00f3 con atar a los gu\u00edas rebeldes a los \u00e1rboles y dejarlos all\u00ed si intentaban un atraco.  Con el desastre evitado, el grupo, menos los bandidos, compr\u00f3 una cabra que luego camin\u00f3 con ellos durante una semana, sigui\u00e9ndolos fielmente a trav\u00e9s de los bosques.  El equipo instal\u00f3 un campamento a orillas de un r\u00edo infestado de cocodrilos.  El d\u00eda de Navidad, decoraron una acacia con adornos que hab\u00edan tra\u00eddo y Boston se prepar\u00f3 para sacrificar la cabra y asarla sobre el fuego.<\/p>\n<p>El problema era que se hab\u00edan hecho muy amigos de la cabra.  En su larga caminata, incluso hab\u00edan ido tan lejos como para levantar a la criatura y llevarla cuando parec\u00eda cansada.  \u201cProbablemente fue un error\u201d, recuerda Wood, dado que la criatura leal era su cena de Navidad prevista.  En nombre de la fiesta, la fiesta tuvo que apretar los dientes y despedirse del animal.  Como tantos aventureros antes que ellos, entendieron que un fest\u00edn, ya sea un bud\u00edn exc\u00e9ntrico o un chivo asado, es un regalo de Navidad en s\u00ed mismo. <\/p>\n<p><em>Caroline Eden es autora y escritora de viajes.  Su \u00faltimo libro es &#8216;Red Sands&#8217;<\/em><\/p>\n<p><em>Seguir <\/em><a rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/twitter.com\/FTMag\" target=\"_blank\" data-trackable=\"link\"><em>@FTMag<\/em><\/a><em>  en Twitter para enterarte primero de nuestras \u00faltimas historias<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><br \/>\n<br \/><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/c468bfaf-3d4b-4a82-a2e8-269d13a06e2d\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-56<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda de Navidad de 1892. 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