{"id":434991,"date":"2022-10-21T07:29:16","date_gmt":"2022-10-21T07:29:16","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/carmen-callil-editora-1938-2022\/"},"modified":"2022-10-21T07:29:18","modified_gmt":"2022-10-21T07:29:18","slug":"carmen-callil-editora-1938-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/carmen-callil-editora-1938-2022\/","title":{"rendered":"Carmen Callil, editora, 1938-2022"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div data-attribute=\"article-content-body\">\n<p>\u201cSiempre quise cambiar el mundo\u201d, dijo Carmen Callil al Hay Festival este verano, explicando por qu\u00e9 fund\u00f3 la editorial feminista Virago Press.  \u201cSimplemente no pens\u00e9 que fuera lo suficientemente bueno\u201d.  El franco australiano fue un pionero al ingresar al sofocante mundo de las publicaciones brit\u00e1nicas en la d\u00e9cada de 1960.  Al defender la tradici\u00f3n de las grandes escritoras, Virago cambi\u00f3 los h\u00e1bitos y gustos de generaciones de lectores.<\/p>\n<p>A los escritores que apreciaba, entre ellos Anita Brookner, su gran amiga Angela Carter, Toni Morrison e Iris Murdoch, era apasionadamente leal;  para colegas y cr\u00edticos, pod\u00eda ser c\u00e1ustica, combativa y exigente.  Pero, como le confi\u00f3 al FT en 2020, \u201ca veces tienes que ser dif\u00edcil si quieres cambiar el mundo\u201d.<\/p>\n<p>Callil naci\u00f3 en Melbourne, Australia, en 1938, el tercero de cuatro hijos.  Su amado padre bibli\u00f3filo, abogado y profesor de franc\u00e9s en la Universidad de Melbourne, muri\u00f3 cuando ella ten\u00eda nueve a\u00f1os, \u201cel primer trauma\u201d de su infancia.  Qued\u00f3 \u201cmarcada\u201d por su educaci\u00f3n en la escuela del Convento Estrella del Mar, un lugar de \u201creglas, censura y silencio\u201d.<\/p>\n<p>En 1960 lleg\u00f3 a Inglaterra, parte de un grupo de inmigrantes australianos que inclu\u00eda a Germaine Greer, Robert Hughes, Barry Humphries y Clive James.  Aportaron un nuevo vigor intelectual a un pa\u00eds a\u00fan azotado por la Segunda Guerra Mundial.  Callil trabajaba en la publicidad de libros \u2014\u201cel trabajo editorial tradicional de las mujeres\u201d, explic\u00f3, aunque agudiz\u00f3 su talento para el marketing\u2014 y pasaba las tardes en el pub John Snow de Carnaby Street.<\/p>\n<p>Fue en el pub donde se le ocurri\u00f3 la idea de una nueva editorial, destinada a ser &#8220;las primeras editoriales del mercado masivo para el 52 por ciento de la poblaci\u00f3n: mujeres&#8221;.  Iba a ser financiado por &#8220;\u00a3 2,000 en una caja de zapatos&#8221;, una herencia que Callil dijo que recibi\u00f3 a trav\u00e9s de las acciones de su difunto padre en Tripoli Electricity Company, y tom\u00f3 forma en 1972, cuando uni\u00f3 fuerzas con Rosie Boycott y Marsha Rowe para fundar Spare. Libros de costillas.  Un a\u00f1o despu\u00e9s se convirti\u00f3 en Virago Press.  \u201cIrreverencia y hero\u00edsmo, eso es lo que quer\u00edamos\u201d, dijo Callil sobre el nombre.  A Callil se unieron Ursula Owen y Harriet Spicer, un tr\u00edo formidable que construy\u00f3 la compa\u00f1\u00eda desde una oficina en el cuarto piso en Soho.<\/p>\n<p>Desde el principio, Callil insisti\u00f3 en que ten\u00eda que ganar dinero, algo que no es un hecho en una era de cooperativas feministas radicales.  La creaci\u00f3n de Virago Modern Classics en 1978 gener\u00f3 una serie de bestsellers cuyos elegantes lomos verde oscuro escond\u00edan su intenci\u00f3n iconoclasta: sacudir el canon literario y restaurar la reputaci\u00f3n de escritoras olvidadas.  Entre ellos estaban Antonia White (<em>heladas en mayo<\/em> fue el primero de la serie), Vera Brittain, Stevie Smith y Rosamond Lehmann.  \u201cMe encuentro con personas todo el tiempo que me agradecen por mis cl\u00e1sicos\u201d, dijo Callil al FT.  \u201cLes ense\u00f1\u00f3 que ten\u00edamos una cultura propia, las mujeres la ten\u00edan\u201d.<\/p>\n<p>Las memorias de los antiguos colegas de Callil en Virago pintan un panorama menos optimista de la vida en la editorial;  Owen escribi\u00f3 sobre la &#8220;insistencia de Callil en usar la palabra &#8216;yo&#8217;, no &#8216;nosotros'&#8221;.  Lennie Goodings, quien se uni\u00f3 en 1978, lo compar\u00f3 en sus memorias <em>Un bocado de la manzana <\/em>a estar en &#8220;una escuela muy estricta&#8221;, pero agreg\u00f3 que fue el &#8220;impulso intenso de Callil lo que inspir\u00f3 al resto de nosotros y lo mantuvo en marcha&#8221;.  Virago fue comprada en 1982 por el grupo Chatto, Bodley Head and Cape, y Callil se convirti\u00f3 en director gerente de Chatto y public\u00f3 las primeras novelas de Alan Hollinghurst y Hilary Mantel. <\/p>\n<p>Estos fueron d\u00edas de grandes avances y grandes adquisiciones, un momento embriagador durante el cual Callil ayud\u00f3 a cofundar el Groucho Club, pero luego culp\u00f3 al ascenso de las casas editoriales del conglomerado por matar el romance del negocio.  Form\u00f3 parte de la compra por parte de la gerencia que independiz\u00f3 a Virago en 1987 y finalmente se fue ocho a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Al dividir su tiempo entre Londres y Francia, Callil sigui\u00f3 siendo influyente en la escena literaria.  Al juzgar el International Booker en 2011, tuvo lo que describi\u00f3 como un &#8220;tambaleo&#8221;, renunciando al panel despu\u00e9s de que los otros dos jueces otorgaron el premio a Philip Roth.  La victoria de Roth se olvid\u00f3 bastante en la siguiente tormenta de fuego que trajo m\u00e1s recortes y cartas enojados para el archivo de Callil con la etiqueta &#8220;Mad Men&#8221;.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 ocho a\u00f1os escribiendo <em>Mala fe<\/em>un apasionante estudio del colaborador nazi Louis Darquier; <em>Oh dia feliz<\/em>, publicado en 2020, se bas\u00f3 en las vidas empobrecidas de sus antepasados \u200b\u200bingleses para describir la brutalidad de la Gran Breta\u00f1a del siglo XIX.  Ese libro estaba impulsado por una rabia contra la injusticia: esa misma cualidad que, como escribi\u00f3 Goodings, \u201caliment\u00f3 a Carmen, la hizo ciega ante algunos de los obst\u00e1culos y le dio el coraje y el descaro casi monoman\u00edaco para superarlos\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/07e4eb9b-533b-4d06-b7e7-d5fa0cc2c53a\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-56<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSiempre quise cambiar el mundo\u201d, dijo Carmen Callil al Hay Festival este verano, explicando por qu\u00e9 fund\u00f3 la<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":434992,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[118714,26953,11259],"class_list":["post-434991","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-callil","tag-carmen","tag-editora"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/434991","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=434991"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/434991\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/434992"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=434991"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=434991"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=434991"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}