{"id":406630,"date":"2022-10-04T06:17:27","date_gmt":"2022-10-04T06:17:27","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/la-impotencia-de-la-imaginacion\/"},"modified":"2022-10-04T06:17:28","modified_gmt":"2022-10-04T06:17:28","slug":"la-impotencia-de-la-imaginacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/la-impotencia-de-la-imaginacion\/","title":{"rendered":"La impotencia de la imaginaci\u00f3n."},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<aside class=\"inline has-more-button columnist\">\n<h3>\n<p>\t\tAcerca de Karin Amatmukrim<br \/>\n\t<\/h3>\n<p>\t\tKarin Amatmoekrim es escritor y hombre de letras.  Ella escribe una columna cada dos semanas.\n\t<\/p>\n<div class=\"more\">\n<figure class=\"&#010;&#009;article__featured-image&#010;&#009;article__featured-image--portrait&#010;&#009;article__featured-image--above-content&#010;\" data-featured-image=\"\" data-fixedimagepoint=\"top\">\n<div class=\"responsive-img-div \" data-aspect-ratio=\"1.0\" data-lightbox-highres=\"https:\/\/images.nrc.nl\/MB-OhH6dYZWU7fKT-pkPN0Pv0uU=\/1920x\/filters:no_upscale():format(jpeg):fill(f8f8f8,true)\/s3\/static.nrc.nl\/bvhw\/wp-content\/blogs.dir\/114\/files\/2022\/04\/amatmoekrim-karin-2022-03-03-700.png\" data-lightbox-highres-webp=\"https:\/\/images.nrc.nl\/EMGIMcmJr2pQOLpyFsm86wBGZGQ=\/1920x\/filters:no_upscale():format(webp)\/s3\/static.nrc.nl\/bvhw\/wp-content\/blogs.dir\/114\/files\/2022\/04\/amatmoekrim-karin-2022-03-03-700.png\" data-lightbox-thumbnail=\"https:\/\/images.nrc.nl\/atYNoIUc9amL4tp5pIPdcqIYVt0=\/160x\/filters:no_upscale():format(jpeg):fill(f8f8f8,true)\/s3\/static.nrc.nl\/bvhw\/wp-content\/blogs.dir\/114\/files\/2022\/04\/amatmoekrim-karin-2022-03-03-700.png\"><\/div>\n<\/figure>\n<div class=\"more-overlay__content__column\">\n<div class=\"more-overlay__content__column__details\">\n<div class=\"more-overlay__content__column__details__description\">\n<h3>\n<p>\t\t\t\t\t\tAcerca de Karin Amatmukrim<br \/>\n\t\t\t\t\t<\/h3>\n<p>\n\t\t\t\t\t\t<strong><\/p>\n<p>\t\t\t\t\t\t\tKarin Amatmoekrim es escritor y hombre de letras.  Ella escribe una columna cada dos semanas.<br \/>\n\t\t\t\t\t\t<\/strong>\n\t\t\t\t\t<\/p>\n<p>\t\t\t\t\t\tHa publicado seis novelas, entre ellas el libro <em>el gimnasio<\/em> (2011) y la novela hist\u00f3rica <em>El hombre de muchos<\/em> (2013) sobre la vida del h\u00e9roe de la resistencia Anton de Kom.  El documental que Gulsah Dogan hizo sobre las memorias. <em>A menos que el padre<\/em> (2016) fue nominado a un Becerro de Oro.  Amatmoekrim est\u00e1 trabajando actualmente en una disertaci\u00f3n en forma de biograf\u00eda sobre el ensayista Anil Ramdas y est\u00e1 trabajando en una gran historia de Surinam.\n\t\t\t\t\t<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/aside>\n<p>La semana pasada, se invit\u00f3 a escritores de todo el mundo a leer colectivamente la obra de Salman Rushdie en protesta por el ataque contra \u00e9l d\u00e9cadas despu\u00e9s de la maldici\u00f3n de Ir\u00e1n.  Me rend\u00ed y me un\u00ed a lo que se llamaba una conferencia maratoniana.  Dio la casualidad de que yo era el \u00faltimo en la lista de lectores.  Pens\u00e9 que era una buena idea, en realidad, porque tambi\u00e9n sent\u00ed que me hab\u00eda retrasado en leer esa novela. <\/p>\n<p>Cuando <em>Los versos del diablo<\/em> sali\u00f3, yo ten\u00eda once a\u00f1os.  El drama que se desarroll\u00f3 en torno al libro y al escritor me eludi\u00f3 en gran medida en ese momento.  Cuando me dispuse a leerlo, ten\u00eda diecinueve a\u00f1os y Rushdie a\u00fan se escond\u00eda de la terrible fatwa que se hab\u00eda emitido contra \u00e9l, pero para la gente com\u00fan como yo, el humo se hab\u00eda disipado en su mayor parte alrededor del libro.  Recuerdo haber le\u00eddo el libro simplemente porque ten\u00eda un t\u00edtulo famoso y en ese momento pens\u00e9 que deb\u00eda haber le\u00eddo todas las obras can\u00f3nicas. <\/p>\n<p>El libro me golpe\u00f3 como un mazo.  Rushdie result\u00f3 ser un escritor que tom\u00f3 todo el espacio, y un poco m\u00e1s, para su imaginaci\u00f3n.  En el primer cap\u00edtulo, dej\u00f3 caer a sus personajes principales de un avi\u00f3n, mientras entablaban una conversaci\u00f3n mientras ca\u00edan.  No entend\u00ed nada de lo que le\u00ed, en este caso, un cumplido al escritor.  \u201cEl avi\u00f3n se parti\u00f3 en dos\u201d, escribi\u00f3 Rushdie (en la traducci\u00f3n de Marijke Emeis), \u201cuna vaina que entrega sus semillas, un huevo que entrega su secreto.  Dos actores, el animado Jibriel y el abotonado Saladin Chamcha con el ce\u00f1o fruncido, cayeron como bocados de tabaco de un cigarro viejo roto\u201d.<\/p>\n<p>Le\u00ed el primer cap\u00edtulo tres veces porque ten\u00eda miedo de perderme algunas de las riquezas que Rushdie hab\u00eda metido en sus l\u00edneas.  A partir de ah\u00ed fue una explosi\u00f3n de ideas y observaciones, de asociaciones y juegos que apelaron y desafiaron la imaginaci\u00f3n del lector y donde tampoco se escatim\u00f3 el lenguaje.  Rushdie empalm\u00f3 palabras, us\u00f3 puntos, corchetes y guiones en lugares que nunca antes hab\u00eda visto, o simplemente dej\u00f3 caer todos los signos de puntuaci\u00f3n cuando le dio la gana.  Dos hombres discutiendo caen de un avi\u00f3n, a uno le salen cuernos del cr\u00e1neo tras un aterrizaje impecable y desde ese momento el libro te lanza en todas direcciones y de regreso.  Nunca antes hab\u00eda realizado una celebraci\u00f3n tan temerariamente ambiciosa de la imaginaci\u00f3n literaria.  Era justo el tipo de libro que siempre has querido saber.  \u00bfC\u00f3mo pude haberme perdido esto?, pens\u00e9 para mis adentros.<\/p>\n<p>La sensaci\u00f3n de que yo <em>tarde a la fiesta<\/em> hab\u00eda estado leyendo <em>Los versos del diablo<\/em>, se confirm\u00f3 nuevamente cuando llegu\u00e9 al Trippenhuis la semana pasada, donde se estaba llevando a cabo la conferencia maratoniana.  Llegu\u00e9 tarde.  La conferencia ya hab\u00eda terminado, los cr\u00e9ditos de la transmisi\u00f3n en vivo ya estaban funcionando, me qued\u00e9 dormido, con un sentimiento de culpa indefinible.  Era muy consciente de que una lectura tan colectiva de su obra no liberaba a Rushdie de su destino.  Pero al menos me hab\u00eda dado la sensaci\u00f3n de que la literatura era central, y que esto era realmente de lo que deber\u00eda tratarse. <\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 a casa busqu\u00e9 algunos art\u00edculos sobre el ataque.  En <em>El neoyorquino<\/em> \u00bfLe\u00ed eso? <a rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/news\/daily-comment\/ayatollah-khomeini-never-read-salman-rushdies-book\" target=\"_blank\">Khomeiny nunca ley\u00f3 el libro que condujo a una fatwa<\/a>   y en otra parte dec\u00eda que el ni\u00f1o que apu\u00f1al\u00f3 al escritor diez este verano estaba solo unas p\u00e1ginas fuera <em>Los versos del diablo<\/em> Ha le\u00eddo.  Me sorprendi\u00f3, y luego otra vez no.  Un libro tan inigualable, tanta fantas\u00eda y tanto placer de escribir.  No leer eso y luego encontrar algo mortal al respecto, es inimaginable.  Y expone algo horrible que una lectura maratoniana tampoco podr\u00eda cambiar.  La imaginaci\u00f3n es, en \u00faltima instancia, impotente contra los que no tienen imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\n<strong>Karin Amatmukrim<\/strong> es escritor y hombre de letras.  Ella escribe una columna aqu\u00ed cada dos semanas.<\/p>\n<div class=\"article__published-in\">\n<p>\t\tUna versi\u00f3n de este art\u00edculo tambi\u00e9n apareci\u00f3 en el diario del 4 de octubre de 2022<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.nrc.nl\/nieuws\/2022\/10\/04\/de-machteloosheid-van-de-verbeelding-a4143971\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-33<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acerca de Karin Amatmukrim Karin Amatmoekrim es escritor y hombre de letras. 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