{"id":377933,"date":"2022-09-16T22:43:09","date_gmt":"2022-09-16T22:43:09","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/los-rostros-publico-y-privado-del-duelo\/"},"modified":"2022-09-16T22:43:11","modified_gmt":"2022-09-16T22:43:11","slug":"los-rostros-publico-y-privado-del-duelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/los-rostros-publico-y-privado-del-duelo\/","title":{"rendered":"Los rostros p\u00fablico y privado del duelo"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div data-attribute=\"article-content-body\">\n<p>El domingo pasado en Nueva York, la tarde era fr\u00eda y gris, h\u00fameda por la lluvia y perfecta para dormir la siesta.  Acababa de regresar de un torbellino de viajes y todav\u00eda ten\u00eda los huesos pesados \u200b\u200by la cabeza confundida por el desfase horario.  Pero me arrastr\u00e9 desde mi apartamento hasta el centro cultural 92NY en el Upper East Side para escuchar una conversaci\u00f3n p\u00fablica sobre el duelo entre dos escritores, Chimamanda Adichie y Zain Asher, que hab\u00edan escrito libros sobre la experiencia de perder a sus padres.  El auditorio estaba lleno, y observ\u00e9 c\u00f3mo un grupo diverso de hombres y mujeres entraban en la sala y tomaban sus asientos. <\/p>\n<p>No me sorprendi\u00f3 que un tema as\u00ed pudiera atraer a tanta gente.  Todos, en alg\u00fan momento de la vida, perderemos a alguien y experimentaremos el dolor de primera mano.  Habr\u00e1 la llamada telef\u00f3nica, o la lectura de la cara de la doctora antes de que hable, o el profundo silencio en las semanas y meses despu\u00e9s de que terminen las visitas;  la visi\u00f3n de la cama vac\u00eda, la silla vac\u00eda, los viejos mensajes de texto o fotograf\u00edas.  Perderemos a un padre, un hijo, un hermano, un c\u00f3nyuge, una pareja, un amigo, una t\u00eda o un t\u00edo favorito, un abuelo, un colega, una Reina. <\/p>\n<p>Y cada uno de nosotros tendr\u00e1 su propia experiencia \u00fanica.  Incluso aquellos que deben compartir su dolor en p\u00fablico tambi\u00e9n deben encontrar formas de soportarlo en privado. <\/p>\n<p>El duelo, desafortunadamente, siempre es un tema relevante, porque en alg\u00fan lugar alguien siempre est\u00e1 considerando la muerte y sus secuelas.  Es algo dif\u00edcil de hablar o escribir, principalmente porque es algo dif\u00edcil con lo que aprender a vivir.  No hay reglas para el duelo y, sin embargo, lo tratamos como si tuviera un horario y un manual de instrucciones, a menudo avergonz\u00e1ndonos a nosotros mismos y a los dem\u00e1s por no adherirnos a estos est\u00e1ndares sociales imaginarios y falsos. <\/p>\n<blockquote class=\"n-content-pullquote n-content-pullquote--no-image\" aria-hidden=\"true\">\n<div class=\"n-content-pullquote__content\">\n<p>Perderemos a un padre, un hijo, un hermano, un c\u00f3nyuge, una pareja, un amigo, una t\u00eda o un t\u00edo favorito, un abuelo, un colega, una Reina <\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/blockquote>\n<p>No sorprende que haya muchas obras de arte que representen el dolor.  Algunos m\u00e1s llamativos que otros, como la pintura de 1890 \u201cEn la puerta de la eternidad\u201d de Van Gogh, o el trabajo de collage de Howardena Pindell de 1988, \u201cAutobiograf\u00eda: Agua\/Ancestros\/Pasaje medio\/Fantasmas familiares\u201d.  Pero es la pintura de Edvard Munch de 1893 \u201cMuerte en el cuarto del enfermo\u201d en la que sigo pensando porque sugiere tanto el aislamiento del duelo incluso cuando lo comparte una comunidad, como el hecho de que todos procesan el duelo de manera diferente.  La pintura muestra c\u00f3mo la familia de Munch afront\u00f3 la muerte de su hermana mayor, Sophie. <\/p>\n<p>Apartada del espectador, se representa a Sophie sentada en una silla frente a una cama vac\u00eda.  Supuestamente seg\u00fan Munch, fue su \u00faltimo pedido, sentarse en la silla, donde muri\u00f3.  Los otros seis miembros de la familia est\u00e1n todos vestidos de azul marino, un uniforme sombr\u00edo los unifica en esta experiencia compartida.  Pero se alejan el uno del otro, cada uno aparentemente perdido en su propio mundo.  Uno de los aspectos m\u00e1s dolorosos del duelo es su capacidad para aislarlo de todos y de todo lo dem\u00e1s.  Como si la muerte no solo se hubiera llevado al ser amado, sino que tambi\u00e9n te hubiera aprisionado en un dolor que puede parecer impenetrable, incluso para aquellos que sufren junto a ti. <\/p>\n<p>Aunque pint\u00f3 unos buenos 75 a\u00f1os antes de que la psiquiatra suiza Elisabeth K\u00fcbler-Ross ideara sus cinco etapas originales del duelo, la pintura de Munch recuerda su trabajo.  El anciano barbudo que reza ante el ni\u00f1o y la mujer con una mano en la silla de Sophie y la otra extendida pueden simbolizar la negaci\u00f3n o la negociaci\u00f3n.  El hombre de cara roja junto a la puerta rota a la izquierda del lienzo podr\u00eda estar enojado.  El joven a los pies de la cama frente a la silla y la pareja parecen impotentes, solo observando, tal vez todav\u00eda en estado de shock.  La ni\u00f1a sentada en primer plano con la cabeza baja podr\u00eda estar deprimida.  La mujer joven de pie mirando hacia adelante, de espaldas a la escena, podr\u00eda ser aceptaci\u00f3n. <\/p>\n<p>La ira, la depresi\u00f3n, la par\u00e1lisis impotente, todo puede existir en una persona simult\u00e1neamente.  No hay un orden escalonado para el duelo.  El duelo puede dividirnos en m\u00faltiples yoes, algunos de los cuales puede que nos cueste reconocer.  Y, sin embargo, al igual que podemos ver a todas estas personas diferentes en la sala de la pintura procesando la muerte y sufriendo de sus formas particulares, casi parece una invitaci\u00f3n para que el espectador aprenda a estar presente sin juzgar a todos los variados e impredecibles. maneras que tenemos de hacer esto. <\/p>\n<p>Han pasado casi 20 a\u00f1os desde que perd\u00ed a mi propio padre.  Y, sin embargo, antes del evento en 92NY, cuando trat\u00e9 de leer el libro delgado de Adichie <em>Notas sobre el duelo<\/em>, No pude pasar de la p\u00e1gina 12 antes de sentir que un gran peso ca\u00eda en mi est\u00f3mago, mi respiraci\u00f3n se acortaba y mi coraz\u00f3n se aceleraba, y pod\u00eda sentir que las l\u00e1grimas comenzaban a formarse.  Estaba abrumado no por su propia p\u00e9rdida, sino por la m\u00eda.  Tuve que guardar el libro.<\/p>\n<p>Creo que cuando llega un dolor profundo, simplemente se casa contigo, para bien o para mal, y finalmente descubres c\u00f3mo vivir juntos.  El duelo viaja con cada uno de nosotros de manera \u00fanica e impredecible, entrando en nuestras vidas sin invitaci\u00f3n y cambiando las cosas sin preguntar.  Pero es algo que todos nosotros hemos soportado o sufriremos. <\/p>\n<p>No s\u00e9 si ir\u00eda tan lejos como para decir que el duelo puede tener un resquicio de esperanza, incluso si de alguna manera pudiera llevarnos a algunos de nosotros a vivir de manera m\u00e1s generosa, honesta, altruista o compasiva.  Esas cosas son buenas, s\u00ed, pero no creo que el dolor en s\u00ed mismo sea algo bueno para experimentar.  Creo que es simplemente parte del desaf\u00edo de ser humano y uno de los costos de la hermosa capacidad de amar.  Pero s\u00ed creo que hay que reconocerlo y vivirlo.  Y me pregunto si cuanto m\u00e1s practiquemos nombrar en voz alta la audacia, la implacabilidad y la rebeld\u00eda del dolor, m\u00e1s podremos soportar juntos e imaginar juntos algo m\u00e1s all\u00e1 de las formas dolorosas en que puede despojarnos de tanto.<\/p>\n<p><em>enuma.okoro@ft.com<\/em><em>; <\/em><a rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/twitter.com\/EnumaOkoro\" target=\"_blank\" data-trackable=\"link\"><em>@enumaokoro<\/em><\/a><\/p>\n<p><em>Seguir <\/em><a rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/twitter.com\/ftweekend?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor\" target=\"_blank\" data-trackable=\"link\"><em>@ftweekend<\/em><\/a><em>  en Twitter para enterarte primero de nuestras \u00faltimas historias<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/cf416524-9b59-45e7-869b-187c1c7b9622\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-56<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El domingo pasado en Nueva York, la tarde era fr\u00eda y gris, h\u00fameda por la lluvia y perfecta<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":377934,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[38,4844,36,2506,413,6968],"class_list":["post-377933","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-del","tag-duelo","tag-los","tag-privado","tag-publico","tag-rostros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/377933","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=377933"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/377933\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/377934"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=377933"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=377933"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=377933"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}