{"id":254445,"date":"2022-07-09T18:19:31","date_gmt":"2022-07-09T18:19:31","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/autor-jamaica-kincaid-no-sabia-que-debia-tener-miedo\/"},"modified":"2022-07-09T18:19:33","modified_gmt":"2022-07-09T18:19:33","slug":"autor-jamaica-kincaid-no-sabia-que-debia-tener-miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/autor-jamaica-kincaid-no-sabia-que-debia-tener-miedo\/","title":{"rendered":"Autor Jamaica Kincaid: &#8216;No sab\u00eda que deb\u00eda tener miedo&#8217;"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div data-attribute=\"article-content-body\">\n<div class=\"n-content-layout\" data-layout-width=\"full-grid\">\n<figure class=\"n-content-picture n-content-picture--wide n-content-layout__container\"><figcaption class=\"n-content-picture__caption\" data-has-caption=\"true\">Jamaica Kincaid en su jard\u00edn en Vermont.  Fotografiado para el Financial Times por Miranda Barnes<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<p>Cuando era ni\u00f1o en la Antigua, Jamaica, en la d\u00e9cada de 1950, Kincaid conoci\u00f3 a William Wordsworth en la escuela.  Sigui\u00f3 una relaci\u00f3n conflictiva con su poes\u00eda, debido a la forma imperiosa en que se ense\u00f1aba como parte del plan de estudios de la era colonial.  En un intento de reconciliaci\u00f3n, Kincaid plant\u00f3 10 narcisos en su jard\u00edn despu\u00e9s de mudarse de la ciudad de Nueva York a Vermont en 1985. Ahora hay 20.000.<\/p>\n<p>\u201cCuando est\u00e1n floreciendo, recito &#8216;I Wandered Lonely as a Cloud&#8217;\u201d, me dice Kincaid, de 73 a\u00f1os, y agrega que tiene <a rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/www.instagram.com\/virtuouspomona\/?hl=en\" target=\"_blank\" data-trackable=\"link\">fotos compartidas<\/a> de su jard\u00edn en Instagram durante la pandemia.  \u201cSe llama redimir a Wordsworth, rescatarlo del infierno colonial en el que lo hab\u00eda metido el imperio brit\u00e1nico.  Todos los que tuvimos una educaci\u00f3n dise\u00f1ada por la Oficina Colonial conocemos ese poema, y \u200b\u200bla mayor\u00eda de nosotros vivimos en un clima en el que no hay narcisos\u201d.<\/p>\n<p>La jardiner\u00eda y el colonialismo son temas amplios, pero eso no ha impedido que Kincaid los analice, as\u00ed como sus superposiciones con la experiencia y las emociones humanas, en su trabajo.  Durante el \u00faltimo medio siglo, la narraci\u00f3n de cuentos de Kincaid, que \u201ces autobiogr\u00e1fica y no lo es\u201d, ha atra\u00eddo a lectores de todo el mundo, cubriendo y, en ocasiones, cruzando varios g\u00e9neros.  Ha sido comparada tanto con Toni Morrison como con Virginia Woolf por su enfoque en las protagonistas femeninas y la prosa r\u00edtmica, y ha sido nombrada candidata al Premio Nobel, un juego de adivinanzas que describe como &#8220;irrespetuoso&#8221;.<\/p>\n<p>Este mes, Picador, que bajo la direcci\u00f3n del c\u00e9lebre editor Sonny Mehta llev\u00f3 por primera vez a Kincaid al Reino Unido en 1985, reeditar\u00e1 cinco de sus libros: <em>En el fondo del r\u00edo<\/em>una colecci\u00f3n de cuentos publicados en las revistas The New Yorker y Paris Review entre 1978 y 1982; <em>entre flores<\/em>, una memoria de 2005 de un viaje que hizo al Himalaya;  y las novelas <em>annie juan<\/em>, <em>lucia<\/em> y <em>La autobiograf\u00eda de mi madre <\/em>de 1985, 1990 y 1996 respectivamente.  Cinco m\u00e1s ser\u00e1n relanzados el pr\u00f3ximo a\u00f1o.<\/p>\n<p>\u201c[My work] no tuvo mucha acogida [when it was first published] porque escribir entonces todav\u00eda era mucho.  .  .  Quiero decir, los negros todav\u00eda estaban marginados, como decimos, en el Reino Unido\u201d, dice Kincaid.  \u201cPodr\u00eda tener una mejor recepci\u00f3n ahora.  .  .  Me gustar\u00eda mucho gustarles a los negros de Inglaterra.  Ser\u00eda bueno [to find a new audience].\u201d <\/p>\n<p>Al crecer en medio de una pobreza relativa, Kincaid, cuyo nombre de nacimiento es Elaine Potter Richardson, la mayor de cuatro hermanos y la \u00fanica hija de su familia, &#8220;sobrevivi\u00f3&#8221; gracias a los libros robados de la biblioteca.  \u201cMi madre me ense\u00f1\u00f3 a leer.  .  .  a una edad muy temprana para que la dejara sola y continuara con su propia lectura\u201d, dice, citando la Biblia King James, la Biblia de John Milton. <em>para\u00edso perdido<\/em> y el Concise Oxford English Dictionary como influencias particulares.<\/p>\n<blockquote class=\"n-content-pullquote n-content-pullquote--no-image\" aria-hidden=\"true\">\n<div class=\"n-content-pullquote__content\">\n<p>[My mother].  .  .  era como Cronos: nos par\u00eda por la ma\u00f1ana y nos com\u00eda por la noche, todos los d\u00edas<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/blockquote>\n<p>Formadas por su propia experiencia, las complejas relaciones madre-hija se repiten en la obra de Kincaid.  \u201c[My mother] era una mujer muy fuerte y brillante\u201d, observa Kincaid, \u201cpero era como Cronos: nos daba a luz por la ma\u00f1ana y nos com\u00eda por la noche, todos los d\u00edas\u201d. <\/p>\n<p>Cuando Kincaid ten\u00eda 15 a\u00f1os, su madre prendi\u00f3 fuego a su colecci\u00f3n de libros despu\u00e9s de descubrir que hab\u00eda estado leyendo en lugar de atender a su hermano enfermo.  \u201cMe encantaban esos libros\u201d, reflexiona Kincaid.  \u201cLos rob\u00e9 y los escond\u00ed.  Realmente no sab\u00eda que ella sab\u00eda de ellos\u201d.  Ella hace una pausa.  \u201cNo quiero exagerar, pero fue traum\u00e1tico, lo fue.  Todav\u00eda puedo sentir el dolor de eso\u201d.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, Kincaid, entonces todav\u00eda Richardson, &#8220;fue enviada&#8221; a Nueva York para mantener a su familia trabajando como ni\u00f1era, un movimiento que inspir\u00f3 la narrativa de <em>lucia<\/em>.  Despu\u00e9s de la escuela nocturna, trabaj\u00f3 como recepcionista en Magnum Photos y gan\u00f3 una beca para estudiar cine en el ahora desaparecido Franconia College en New Hampshire.  Pero no mucho despu\u00e9s, cambi\u00f3 de t\u00e1ctica y tambi\u00e9n de nombre, combinando pa\u00edses del Caribe con apellidos que sonaban escoceses hasta que lleg\u00f3 a una combinaci\u00f3n que le gustaba.<\/p>\n<p>\u201cMe sal\u00ed de [Franconia]se fue [back] a Nueva York y dije que era escritor\u201d, recuerda Kincaid, quien se identifica como afroamericano despu\u00e9s de tantos a\u00f1os en Estados Unidos.  \u201cNo puedo decirte cu\u00e1n ignorante era, pero estaba determinado en mi ignorancia.  No ten\u00eda nada, pero hubiera hecho cualquier cosa solo por escribir.<\/p>\n<p>\u201cDebo haberme encontrado con mucho racismo, pero realmente no entend\u00eda el racismo, as\u00ed que comet\u00ed un error\u201d, agrega.  \u201cSimplemente no estoy asombrado o asustado por lo que creo que se ha dado en llamar &#8216;espacios en blanco&#8217;.  Quiero decir que nunca he tenido miedo de decirle algo a los blancos, pero no es que nunca haya tenido miedo.  No sab\u00eda que deb\u00eda tener miedo\u201d.<\/p>\n<p>En 1974, despu\u00e9s de escribir para Village Voice, Kincaid se uni\u00f3 al New Yorker, donde permaneci\u00f3 durante dos d\u00e9cadas.  Esto se produjo despu\u00e9s de que el miembro del personal y &#8220;gran escritor&#8221; George WS Trow le presentara a su entonces editor, William Shawn, quien r\u00e1pidamente se convirti\u00f3 en fan\u00e1tico y, m\u00e1s tarde, en su suegro. <\/p>\n<p>\u201cLe encantaba escribir\u201d, recuerda Kincaid, y agreg\u00f3 que poco despu\u00e9s de darle a Shawn la historia de 690 palabras \u201cGirl\u201d, que anuncia algunos de sus rasgos estil\u00edsticos y temas principales, \u201centr\u00f3 en mi oficina y paseaba de un lado a otro y hablaba de ello. \u201d.  Shawn hab\u00eda descubierto un talento: imprimi\u00f3 casi todo lo que ella escribi\u00f3, pero Kincaid atribuye su \u00e9xito a \u201cpura suerte, en realidad.  Soy como la brizna de hierba que err\u00f3 la guada\u00f1a\u201d. <\/p>\n<blockquote class=\"n-content-pullquote n-content-pullquote--no-image\" aria-hidden=\"true\">\n<div class=\"n-content-pullquote__content\">\n<p>En lo que llamar\u00edamos ficci\u00f3n, manipulo e invento cosas, aunque siempre tiene algo familiar y verdadero.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/blockquote>\n<p>Los cinco t\u00edtulos publicados este mes abarcan ficci\u00f3n y no ficci\u00f3n, pero para su autor la distinci\u00f3n entre los dos es &#8220;conveniente para un erudito&#8221; solamente.  \u201cLa escritura, me parece, depende principalmente de una especie de caos [so] esa categorizaci\u00f3n.  .  .  solo entorpece al lector <em>y <\/em>el escritor\u201d, dice Kincaid, explicando que prefiere pensar en t\u00e9rminos de \u201cdiferentes formas\u201d porque \u201ccuando comenc\u00e9 a escribir, simplemente escrib\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn lo que llamar\u00edamos ficci\u00f3n, manipulo e invento cosas, aunque siempre tiene algo familiar y verdadero\u201d.  En obras como<em> Mi hermano<\/em> \u2014 un relato, que se volver\u00e1 a publicar la pr\u00f3xima primavera, sobre la vida y la muerte relacionada con el sida del hermano de Kincaid a los 33 a\u00f1os que ella \u201csolo pod\u00eda escribir en la oscuridad con vasos de ginebra\u201d \u2014 contin\u00faa, \u201cla verdad es muy importante.  Pero la verdad de algo tambi\u00e9n es muy importante para m\u00ed cuando escribo lo que llamamos ficci\u00f3n.  Y no es que embellezca, manipulo.  Mientras que cuando escribo algo que llamamos no ficci\u00f3n, no lo manipulo\u201d. <\/p>\n<p>A los ojos de Kincaid, los intentos de convertir la escritura en una industria, para que se vuelva \u201ccomo la odontolog\u00eda\u201d, son desacertados.  \u201cEs desgarrador ver a los j\u00f3venes pensar que esto es una carrera.  La publicaci\u00f3n es una carrera.  Escribir es vida.  Es algo que haces porque tienes que hacerlo\u201d. <\/p>\n<p>Kincaid ha analizado con frecuencia los efectos del colonialismo, especialmente en el ensayo de 1988 <em>un lugar peque\u00f1o<\/em>, y argumenta que los legados del imperio brit\u00e1nico van m\u00e1s all\u00e1 de las antiguas colonias.  \u201cLo que me fascina es que [Britain is] tan orgulloso de esta historia.  El imperio brit\u00e1nico fue una maldita pesadilla para muchos de nosotros.  No puedes decir lo contrario.  Tambi\u00e9n fue una pesadilla para ellos. <\/p>\n<p>\u201cEstamos correctamente preocupados por el da\u00f1o que la esclavitud y la explotaci\u00f3n causaron a los africanos, pero el da\u00f1o que les hizo a los europeos me fascina.  Los llev\u00f3 a matar a millones de personas, termin\u00f3 matando a millones de personas a mediados del siglo XX, que es algo que creo que mucha gente no conecta.  La Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola y el viaje de Crist\u00f3bal Col\u00f3n al llamado Nuevo Mundo ocurrieron con 20 a\u00f1os de diferencia, y se puede decir que la Inquisici\u00f3n sin duda termina en el Holocausto\u201d.<\/p>\n<p>Las conexiones abundan en el universo de Kincaid, y dos sitios que las han animado son su jard\u00edn y el sal\u00f3n de clases: ense\u00f1a en la Universidad de Harvard desde 1992.<\/p>\n<blockquote class=\"n-content-pullquote n-content-pullquote--no-image\" aria-hidden=\"true\">\n<div class=\"n-content-pullquote__content\">\n<p>Creo que lo que los estudiantes han estado exigiendo, si esa es la palabra, es respeto.<\/p>\n<\/p><\/div>\n<\/blockquote>\n<p>Para Kincaid, movimientos como #MeToo y los llamados a planes de estudios m\u00e1s amplios han sido \u201cmuy educativos\u201d.  \u201cCreo que lo que los estudiantes han estado exigiendo, si esa es la palabra, es respeto\u201d, dice ella.  \u201cQue no sean tratados como personas de segundo nivel.  .  .  que sean considerados como seres humanos\u201d.<\/p>\n<p>En enero, Kincaid fue uno de los 38 profesores de Harvard que firmaron una carta defendiendo a un colega que viol\u00f3 las pol\u00edticas de conducta profesional y acoso sexual de la universidad.  Se produjo una protesta, y ella y otras 33 personas se retractaron de sus firmas d\u00edas despu\u00e9s \u201ccuando [they] me di cuenta de que algo andaba mal\u201d, me dice.  Llam\u00e1ndolo un &#8220;momento de ense\u00f1anza&#8221;, agrega: &#8220;Era muy importante para m\u00ed que me disculpara con mi clase, explicara la situaci\u00f3n a mi clase y les transmitiera que pensaba que eran personas iguales y respetarlos&#8221;.<\/p>\n<p>En cuanto al jard\u00edn, donde cultiva tanto vegetales como flores, Kincaid lo llama \u201c<em>la <\/em>lugar donde me retiro y pienso en todo, ya veces pasan cosas.  Por ejemplo, no habr\u00eda hecho la conexi\u00f3n entre nombrar y poseer, que dar a algo su nombre es ponerle tu marca, que comienza con Ad\u00e1n en la historia de la creaci\u00f3n y contin\u00faa con [the botanist Carl] Linneo, excepto en el jard\u00edn. <\/p>\n<p>No muy diferente de Wordsworth, cuyo &#8220;coraz\u00f3n se llena de placer&#8221;.[ed]A la vista de esos \u201cnarcisos dorados\u201d, Kincaid afirma que la jardiner\u00eda \u201calimenta mi escritura\u201d, bromeando con que un curso que imparte en Harvard sobre \u201cLa paradoja del jard\u00edn: el bien y el mal en el para\u00edso\u201d \u201cno es Monty Don en absoluto\u201d. \u201d.  \u201cMe lleva al mundo\u201d, concluye.  \u201cEs una fuente de placer y conocimiento, y el conocimiento es una fuente de placer para m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p><em>franklin nelson<\/em><em>  es Maisie Hylton Fellow de FT<\/em><\/p>\n<p><em>\u00danase a nuestro grupo de libros en l\u00ednea en Facebook en <\/em><a rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/groups\/139838140082304\/\" target=\"_blank\" data-trackable=\"link\"><em>FT Libros Caf\u00e9<\/em><\/a><em><br \/><\/em><\/p>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/4b54c84f-ecbb-4122-8ae8-ba299a01c88a\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-56<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jamaica Kincaid en su jard\u00edn en Vermont. 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