{"id":1722305,"date":"2025-05-17T15:27:56","date_gmt":"2025-05-17T15:27:56","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/vanessa-montfort-explora-la-relacion-madre-hija-con-profundidad-dando-voz-a-aquellas-mujeres-que-para-salvarse-han-aprendido-a-desobedecer\/"},"modified":"2025-05-17T15:28:02","modified_gmt":"2025-05-17T15:28:02","slug":"vanessa-montfort-explora-la-relacion-madre-hija-con-profundidad-dando-voz-a-aquellas-mujeres-que-para-salvarse-han-aprendido-a-desobedecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/vanessa-montfort-explora-la-relacion-madre-hija-con-profundidad-dando-voz-a-aquellas-mujeres-que-para-salvarse-han-aprendido-a-desobedecer\/","title":{"rendered":"Vanessa Montfort explora la relaci\u00f3n madre-hija con profundidad, dando voz a aquellas mujeres que, para salvarse, han aprendido a desobedecer"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p><strong><span class=\"first-letter\">norte<\/span>Nunca ser\u00e1s la hija que a tu madre le hubiera gustado.<\/strong> Y tarde o temprano lo entiendes. No con ira. Ni con resentimiento. Pero con esa lucidez que solo viene con la madurez. Es un punto de ruptura, s\u00ed. Pero no es un final. De hecho: es un comienzo. Su. Con <a rel=\"noopener noreferrer nofollow external\" href=\"https:\/\/www.feltrinellieditore.it\/opera\/il-club-delle-cattive-figlie\/\" target=\"_blank\" data-wpel-link=\"external\"><em>El club de las hijas malas<\/em>Vanessa Montfort<\/a> &#8211; ex autor del bestseller <a rel=\"noopener noreferrer nofollow external\" href=\"https:\/\/www.feltrinellieditore.it\/opera\/donne-che-comprano-fiori-1-2\/\" target=\"_blank\" data-wpel-link=\"external\"><em>Mujeres que compran flores<\/em><\/a>  &#8211; Ilumina ese momento preciso en el que una hija adulta deja de vivir para adherirse a la imagen que la madre hab\u00eda cosido sobre ella.<\/p>\n<div id=\"wrapper_video_embed\" class=\"player_single_video_component\">\n<\/div>\n<p><strong>Un cruce que tambi\u00e9n vive a los protagonistas de la novela<\/strong>cuando, regresando a Madrid, en el vecindario de su infancia, se encuentran respirando por dentro <strong>un v\u00ednculo que a\u00fan pesa, que pica, que pide respuestas<\/strong>. Pero algo, esta vez, grietas. En esa delgada grieta, por primera vez, dejan de vivir el papel de las hijas &#8220;buenas&#8221;, obedientes y complacientes.<\/p>\n<article class=\"id-vda-article box_ed_hp_02-article eltdf-item-space hentry-pos-i hentry-home_section-i post-iiiii post type-post status-publish format-standard hentry\">\n<\/article>\n<p>A partir de ese gesto radical, nace el coraje de reescribir el v\u00ednculo materno: no recuperarlo, sino transformarlo en algo nuevo. De la herida al espacio. Del peso a las posibilidades.<\/p>\n<h2>Las &#8220;malas hijas&#8221; de Vanessa Montfort<\/h2>\n<div id=\"attachment_2562355\" data-thumbnail_id=\"2562355\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width:1034px\"><picture class=\"lozad\" style=\"display:block;aspect-ratio: 1024\/683;\"><source  type=\"image\/webp\"><source  type=\"image\/jpeg\"\/><\/source><\/picture>\n<p class=\"wp-caption-text\">Vanessa Montfort es una escritora y dramaturga espa\u00f1ola. Sus mujeres que compran flores fue el \u00e9xito internacional. \u00a9 Enrique Cidoncha<\/p>\n<\/div>\n<p><strong>Montfort, \u00bfpor qu\u00e9 las &#8220;malas hijas&#8221;?<\/strong><br \/>El t\u00edtulo es deliberadamente ir\u00f3nico. Las malas hijas es la etiqueta que muchas mujeres terminan cosiendo, a menudo en silencio, cuando dejan de adherirse, o quieren unirse, al modelo que sus madres hab\u00edan imaginado para ellas. Los protagonistas de la novela no son malos. Pero se sienten justo cuando comienzan a elegir a s\u00ed mismos, a ser aut\u00f3nomos, a pensar con la propia cabeza. No porque duelan o destruyan, sino porque dejan de obedecer.<\/p>\n<p><strong>Y es en ese momento que chocan con un tremendo sentido de culpa &#8230;<\/strong><br \/>En una cultura que recompensa a las hijas serviciales, complacientes y silenciosas, elegir a s\u00ed misma es un gesto que parece una transgresi\u00f3n. Y como cualquier transgresi\u00f3n, deja una sombra. Una voz interna que dice: no eres suficiente. No es suficiente. No muy agradecido. No es suficiente &#8220;correcto&#8221;. A los ojos de todos: de la sociedad, la pareja y los ni\u00f1os, cuando est\u00e1n all\u00ed. Pero, m\u00e1s que cualquier otro, a los ojos de la madre.<\/p>\n<div id=\"attachment_2559310\" data-thumbnail_id=\"2559310\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width:664px\"><picture class=\"lozad\" style=\"display:block;aspect-ratio: 654\/1024;\"><source  type=\"image\/webp\"><source  type=\"image\/jpeg\"\/><\/source><\/picture>\n<p class=\"wp-caption-text\">El club de las malas hijas de Vanessa Montfort, <a rel=\"noopener noreferrer nofollow external\" href=\"https:\/\/www.feltrinellieditore.it\/opera\/il-club-delle-cattive-figlie\/\" target=\"_blank\" data-wpel-link=\"external\">Feltrinelli<\/a>432 p\u00e1ginas, 20 \u20ac<\/p>\n<\/div>\n<p><strong>El sentimiento de insuficiencia hacia la madre es una herida antigua y transversal, pero a\u00fan ampliamente silenciosa.<\/strong><br \/>El amor materno puede ser una trampa. Hay madres que se cancelan por amor, transmitiendo la idea de que amar significa desaparecer. Otros que manipulan de manera sutil, o que aman tanta intensidad como para ser sofocantes. La herida de las hijas permanece oculta. Enterrado bajo capas de silencio, de deberes, de eso &#8220;se vuelve as\u00ed&#8221; transmitido como un mandamiento. Luego, a veces, como le sucede a los protagonistas, sucede algo. Una grieta. Y ah\u00ed es donde nace la necesidad de desobedecer. Decepcionar, si es necesario.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 pasa entonces?<\/strong><br \/>Algo se mueve dentro. Las hijas comienzan a mirar a la madre con nuevos ojos. Y en ese aspecto diferente, m\u00e1s l\u00facido y juntos m\u00e1s humanos, resulta que el hilo que los une no es una soga. Es un nudo, s\u00ed. Pero tambi\u00e9n un v\u00ednculo. Imperfecto, contradictorio, a veces sofocante. No debe cortarse, sino escuchar. Releer. Renymbotiato. Transformado. No para complacer. Pero para renacer. Reconocerse a s\u00ed mismos como seres enteros. Mujeres entre mujeres. Fr\u00e1gil, complejo, vidas.<\/p>\n<p><strong>\u00bfLas cuentas con la madre nunca cierran?<\/strong><br \/>Hasta que el tiempo lo permita, creo que el objetivo real no es cerrar, sino transformar el v\u00ednculo. D\u00e9 un nuevo significado a esas heridas suspendidas, vuelva a abrir esas conversaciones interrumpidas que a\u00fan se queman debajo de la piel como los nervios descubiertos. Encontrar el coraje de mirar frente a esos fantasmas emocionales que condicionan cada gesto, cada pensamiento.<\/p>\n<p><strong>Ella escribe: &#8220;Ser hijas no es una condena, sino un comienzo&#8221;. \u00bfEn qu\u00e9 sentido?<\/strong><br \/>Los protagonistas llevan el peso de un legado emocional hecho de expectativas sofocantes sobre sus hombros, pero no permanecen inm\u00f3vil dentro de ese modelo. Cantar de los roles impuestos, abandonar el gui\u00f3n escrito por otros, no es una l\u00e1grima, es una metamorfosis.<\/p>\n<p><strong>En la novela uno se comporta como la madre de su madre; Otro se sinti\u00f3 abandonado por el suyo; Otro a\u00fan nunca se ha sentido que se dice que es una fuente de orgullo. \u00bfAlguna vez llega una tregua? <\/strong><br \/>El armisticio, si llega, es m\u00e1s que emocional formal. Es un punto silencioso donde se une algo, sin clamor. La madurez emocional comienza cuando dejamos de ver a &#8220;la madre&#8221; como un papel absoluto, y comenzamos a reconocerla por lo que es: no una divinidad, sino una mujer. Con su historia. Sus heridas. Sus miedos. Y tal vez, si no podemos perdonarla, al menos podemos aprender a no juzgarlo m\u00e1s. Y sobre todo, no para juzgarnos a nosotros mismos. No llamarnos m\u00e1s mal.<\/p>\n<p><strong>\u00bfHay algo autobiogr\u00e1fico en su novela?<\/strong><br \/>Tengo 50 a\u00f1os y el cord\u00f3n umbilical, en mi caso, tuve que reducirlo. A\u00fan as\u00ed, este libro no es m\u00edo solo. Es un coro de voces. La idea comenz\u00f3 a brotar despu\u00e9s de leer el factor de mam\u00e1 (el factor madre) de Henry Cloud y John Townsend. Ese libro me ayud\u00f3 a dar un nombre a la din\u00e1mica profunda y no resuelta, para reconocer los patrones emocionales que hab\u00eda advertido, pero que nunca entend\u00ed completamente. Fue como abrir una grieta: a partir de all\u00ed, reflexiones, recuerdos y luego las historias de muchas otras mujeres pasaron. Las mujeres que, como yo, hab\u00edan buscado durante a\u00f1os un equilibrio entre el amor y la identidad, entre Bond y Libertad. A partir de ese momento, entend\u00ed que esta novela podr\u00eda convertirse en un espacio de reconocimiento. Un lugar donde no sientes m\u00e1s sol.<\/p>\n<p class=\"all-rights-reserved\">I Mujer \u00a9 Reproducci\u00f3n reservada<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.iodonna.it\/spettacoli\/libri\/2025\/05\/17\/club-cattive-figlie-vanessa-montfort\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-13<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>norteNunca ser\u00e1s la hija que a tu madre le hubiera gustado. Y tarde o temprano lo entiendes. 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