{"id":1425454,"date":"2024-11-03T20:11:06","date_gmt":"2024-11-03T20:11:06","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/escribiendo-a-beirut-de-nuevo\/"},"modified":"2024-11-03T20:11:10","modified_gmt":"2024-11-03T20:11:10","slug":"escribiendo-a-beirut-de-nuevo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/escribiendo-a-beirut-de-nuevo\/","title":{"rendered":"Escribiendo a Beirut, de nuevo"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"article-body\">\n<p>Una vez estuve en una clase de composici\u00f3n en ingl\u00e9s donde alguien escribi\u00f3 una historia sobre una mujer cuyo marido la golpe\u00f3 con un cintur\u00f3n, la viol\u00f3 y finalmente se escap\u00f3 con todos sus bienes, pero no antes de que a la mujer le diagnosticaran un c\u00e1ncer, del tipo que Las hermosas adolescentes aparecen en las pel\u00edculas: etapa cuatro y no son demasiado dif\u00edciles de pronunciar.<\/p>\n<p>\u201cVeo lo que estabas tratando de hacer\u201d, dijo la maestra mientras le devolv\u00eda el fajo de papeles marcados con garabatos azules, \u201cpero la historia simplemente no parec\u00eda cre\u00edble\u201d. Una nevada temprana empa\u00f1\u00f3 las ventanas de las aulas, desdibujando las casas rojas de Boston m\u00e1s all\u00e1. Era oto\u00f1o de 2019, mi tercer semestre, y a medida que se acercaba el invierno, pas\u00e9 la mayor parte del tiempo mirando en mi tel\u00e9fono las im\u00e1genes esperanzadoras de multitudes marchando en el L\u00edbano, escenas de lo que la gente en casa llamaba el <em>thawra<\/em>o revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mi compa\u00f1era de clase, una estadounidense inquieta que siempre estaba metiendo los dedos en el apretado tejido de su c\u00e1rdigan de punto, protest\u00f3 levemente. Hab\u00eda sacado la historia casi directamente de hechos reales. El destino de la mujer fue noticia local en su ciudad natal.<\/p>\n<p>Pero nuestro maestro argument\u00f3 que esto no viene al caso. Era ficci\u00f3n, dijo, por lo que era importante que los mundos que est\u00e1bamos construyendo parecieran reales. \u00bfCu\u00e1les eran las probabilidades de que toda crueldad imaginable cayera sobre un solo personaje en tan poco tiempo? Mi compa\u00f1ero de clase asinti\u00f3 de mala gana. \u201cCierto o no\u201d, a\u00f1adi\u00f3 el maestro, \u201camenaza con nuestra suspensi\u00f3n de la incredulidad. Corre el riesgo de perder al lector\u201d.<\/p>\n<p>Recuerdo haber pensado ese d\u00eda en lo reconfortante que ser\u00eda si el mundo real tuviera un autor como el que nuestro maestro quer\u00eda que fu\u00e9ramos. Alguien serio que, si bien no estaba bajo la crueldad ocasional para darle vida a las cosas, operaba dentro de ciertos l\u00edmites de escala, preocupado por preocupaciones tan elegantes como \u201cno perder al lector\u201d.<\/p>\n<p>Cuando cientos de toneladas de nitrato de amonio explotaron en el puerto de Beirut en agosto de 2020, devastando gran parte de la ciudad, vi las im\u00e1genes una y otra vez desde Par\u00eds, donde viv\u00eda. \u201cNo puedo creerlo\u201d, dec\u00edan todos los que me rodeaban. &#8220;Parece sacado de una pel\u00edcula de Hollywood&#8221;. La explosi\u00f3n parec\u00eda, en alg\u00fan extra\u00f1o sentido, inveros\u00edmil y exagerada: mal escrita, en su exigencia de que creamos en la posibilidad de un acto de violencia tan repentino y abrumador. En una obra de ficci\u00f3n decente, se habr\u00eda eliminado en la edici\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy, mientras Israel contin\u00faa su invasi\u00f3n terrestre del L\u00edbano, vuelvo una vez m\u00e1s a este sentimiento, m\u00e1s all\u00e1 del miedo y la pena, de incredulidad. \u00bfPuede ser real? Me lo pregunto mientras veo en mi tel\u00e9fono c\u00f3mo sacan m\u00e1s cad\u00e1veres de entre los escombros mientras viajo en metro al trabajo. Mi cuerpo est\u00e1 aqu\u00ed en Par\u00eds mientras mi mente, como ha estado todo el a\u00f1o, est\u00e1 all\u00ed.<\/p>\n<p>Para que algo parezca real, dijo mi profesora de escritura, debes anclarlo con detalles v\u00edvidos. \u00bfEs la falta de rostros, nombres o botas de lluvia de color amarillo brillante que coloreen el n\u00famero de muertos lo que hace dif\u00edcil que la gente perciba que, antes de que estos edificios fueran reducidos a escombros, eran edificios reales donde viv\u00edan civiles reales? Miro las extensiones grises de polvo y veo un mundo perdido. Un mundo que, para m\u00ed, siempre ha sido tan real como dif\u00edcil de creer es su continua destrucci\u00f3n.<\/p>\n<hr\/>\n<p><strong>En los cuatro a\u00f1os transcurridos desde la explosi\u00f3n del 4 de agosto<\/strong>He intentado y fracasado muchas veces escribir sobre el L\u00edbano. Fue como si la explosi\u00f3n hubiera destruido no s\u00f3lo la capital del pa\u00eds sino todos los arcos narrativos que podr\u00eda haber imaginado. Quer\u00eda capturar la certeza cruda y silenciosa que siempre hab\u00eda tenido, mientras crec\u00eda en Par\u00eds como hija de padres libaneses que huyeron en 1989, al final de la guerra civil, de que la agitaci\u00f3n en casa era s\u00f3lo temporal, el verdadero pa\u00eds yaciendo dormido. Sobre todo, quer\u00eda capturar la repentina detenci\u00f3n de esta esperanza aquel d\u00eda a las 18.08 horas, cuando la mayor explosi\u00f3n no nuclear de la historia paraliz\u00f3 los relojes de la capital.<\/p>\n<div class=\"n-content-layout\" data-layout-width=\"full-grid\">\n<figure class=\"n-content-picture n-content-picture--wide n-content-layout__container\" data-component=\"image-set\"><picture><source media=\"(max-width: 490px)\"  width=\"4724\" height=\"3150\"\/><source media=\"(min-width: 980px)\"  width=\"4724\" height=\"3150\"\/><\/picture><figcaption class=\"n-content-picture__caption\"><span>Joana Hadjithomas y Khalil Joreige, Wonder Beirut, Postales de guerra, 1997-2006<\/span><span> <!-- -->\u00a9 Cortes\u00eda del artista y The Third Line, Dubai<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<p>Pero me cost\u00f3 encontrar mi tono. A veces deambulaba tristemente por una tierra po\u00e9tica de cedros y tomillos, olivos centenarios con nudosos troncos grises abiertos por el tiempo, s\u00f3lo para ser arrancados por el bocinazo de otro coche mientras esperaba en la cola para recibir gasolina. En otras ocasiones adopt\u00e9 una voz hist\u00f3rica y desapasionada, pero me encontr\u00e9 anotando y calificando sin cesar mis n\u00edtidos res\u00famenes en este pa\u00eds donde, como una hidra, a cada historia parece crecer dos l\u00edneas argumentales m\u00e1s cuando intentas recortarla. \u201cLa investigaci\u00f3n fue anulada por injerencia pol\u00edtica\u201d, escrib\u00ed, junto con palabras como justicia, reparaci\u00f3n, inalienable y desfigurada. Pero se sent\u00edan como palabras solas, distintas de los gritos apocal\u00edpticos que se repiten en nuestras pantallas, los hongos y el cristal en los ojos de las personas.<\/p>\n<p>El resto de la crisis tambi\u00e9n resisti\u00f3 mis intentos de descripci\u00f3n. La frase \u201cinflaci\u00f3n de tres d\u00edgitos\u201d se aloj\u00f3 en mi boca y en mi cuaderno, pero no vio los vapores t\u00f3xicos, el barajar de billetes sin sentido, los ni\u00f1os refugiados sirios que mor\u00edan mientras dorm\u00edan porque sus madres hab\u00edan intentado quemar carb\u00f3n para calentarse.<\/p>\n<blockquote class=\"n-content-pullquote n-content-pullquote--no-image\" aria-hidden=\"true\">\n<div class=\"n-content-pullquote__content\">\n<p>Me di cuenta de que no pod\u00eda escribir ninguna historia sobre el L\u00edbano: el final que anhelaba estaba fuera de mi alcance, condenado a seguir siendo una ficci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<p>Prob\u00e9 otros estilos: devocional, pol\u00e9mico, eleg\u00edaco. Adopt\u00e9 una voz sarc\u00e1stica cuando me sent\u00e9 a escribir poco despu\u00e9s de aterrizar en el aeropuerto de Beirut, donde un cartel de una mujer en traje de ba\u00f1o te da la bienvenida con esa promesa omnipresente (todav\u00eda tenemos mujeres atractivas) antes de que te vayas con el Imam Jomeini. Avenida. Escrib\u00ed cuando me sent\u00ed aturdido y deprimido mientras volaba de regreso, mirando desde la ventanilla del avi\u00f3n esa costa familiar, siempre apareciendo o desapareciendo de la vista, sin quedarme nunca quieto.<\/p>\n<p>Ning\u00fan tono fue correcto, ning\u00fan encuadre captur\u00f3 el todo. El acto de escribir en s\u00ed me pareci\u00f3 in\u00fatil. Cuando busqu\u00e9 finales para las docenas de comienzos que hab\u00eda desechado, solo logr\u00e9 los mismos pasos narrativos laterales con los que hab\u00eda comenzado, como el hombre condenado en el ensayo de George Orwell &#8220;Un ahorcamiento&#8221; que, caminando hacia la horca, se desv\u00eda para evitar un charco. Al final, me di cuenta de que no pod\u00eda escribir ninguna historia sobre el L\u00edbano porque el final que anhelaba estaba fuera de mi alcance, condenado a seguir siendo una ficci\u00f3n.<\/p>\n<hr\/>\n<p><strong>No estaba solo en este extra\u00f1o discurso verbal.<\/strong> par\u00e1lisis. Algo nuevo estaba pasando con el lenguaje, con nuestra capacidad de describir lo que le estaba pasando a nuestro pa\u00eds. Incluso las palabras parec\u00edan estar rompiendo la fe en sus significados, mutando en metonimias para los problemas asociados con ellas: \u201ckahraba\u201d (electricidad) ahora significaba que no hab\u00eda electricidad, \u201cbencina\u201d (gas) que hab\u00eda escasez de gas, \u201cmazout\u201d ( combustible) ese combustible era inasequible. Puro cansancio, que hace que las frases queden obsoletas.<\/p>\n<p>Un cierto silencio fatigado, como un encogimiento de hombros ret\u00f3rico, se produjo cuando el <em>thawra<\/em> las protestas se agotaron. Para entonces, ten\u00edamos poca paciencia con las formas en que hab\u00edamos caracterizado anteriormente al L\u00edbano, los leitmotiv con los que hab\u00edamos compuesto nuestro pa\u00eds, con la esperanza de darle sentido a un siglo de caos. L\u00edbano, pa\u00eds de hospitalidad, de resiliencia, de humor negro. Un barco que tal vez nunca llegue a la orilla, pero que nunca se hundir\u00e1. Ya no nos reconfortaba la idea de un pa\u00eds de contrastes o un para\u00edso perdido, los alegres preludios conversacionales (\u201c\u00a1esquiar por la ma\u00f1ana y tomar el sol por la tarde!\u201d) o las codas paliativas y poco entusiastas (\u201c\u00a1es una relaci\u00f3n de amor-odio!\u201d \u201d). <\/p>\n<p>Mi padre dec\u00eda a veces que el L\u00edbano era como un ni\u00f1o enfermo al que ten\u00edamos el deber de proteger. Mi madre lo describi\u00f3 m\u00e1s como una patria abusiva de la que ten\u00edamos el deber de protegernos. No podr\u00eda estar en desacuerdo con ninguno de ellos.<\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas pregunt\u00e9 a mis padres si cre\u00edan que el L\u00edbano sobrevivir\u00eda a este \u00faltimo ataque. \u201cTodo es posible, habibti\u201d, respondieron distra\u00eddamente, con los ojos pegados al televisor que parece haber estado viendo desde que su avi\u00f3n aterriz\u00f3 en Par\u00eds hace 35 a\u00f1os. Pero era la misma frase que usaron cuando les pregunt\u00e9 sobre la explosi\u00f3n de Beirut en 2020, c\u00f3mo 2.750 toneladas de nitrato de amonio pudieron haber terminado en el puerto. S\u00f3lo me hizo pensar en la vida en el L\u00edbano antes de nacer, en la infancia de mis padres que pasaron en refugios subterr\u00e1neos. De hecho, todo es posible para los ni\u00f1os de Medio Oriente: quedar hu\u00e9rfanos de la noche a la ma\u00f1ana, ser quemados vivos, que la escuela sea bombardeada, que la guerra nunca termine.<\/p>\n<p>En la habitaci\u00f3n contigua, mi hermana peque\u00f1a escuchaba \u201cLi Beirut\u201d de Fairuz, ese lamento de guerra que son\u00f3 por todas partes tras la explosi\u00f3n de 2020, a la vez carta de amor y r\u00e9quiem por la ciudad. \u201cA su roca con forma de cara de viejo marinero. . . Ella era vino del esp\u00edritu del pueblo. . . Pan y jazm\u00edn, de su sudor. . . &#8221; <\/p>\n<p>Las escenas de terror en la televisi\u00f3n se fusionaron con la flauta alta de Fairuz, en La menor. Luego alcanz\u00f3 el fa mayor dorado, un rayo de sol atraves\u00f3 la m\u00fasica, pero fue arrastrada hacia abajo, como siempre, a la tonalidad menor, hacia un \u201csabor a fuego y humo\u201d. \u201cBeirut ha apagado su linterna\u201d, cant\u00f3 Fairuz. &#8220;Se ha quedado sola en la noche&#8221;.<\/p>\n<hr\/>\n<p><strong>Seg\u00fan las \u00faltimas cifras, m\u00e1s de<\/strong> Un mill\u00f3n de personas han sido desplazadas en el L\u00edbano. Estoy intentando volver a escribir sobre el pa\u00eds y me cuesta. Lo \u00fanico que he logrado plasmar durante todo el a\u00f1o son analog\u00edas deprimentemente intrincadas destinadas a asegurar la empat\u00eda occidental; y mi propio nombre, m\u00e1s veces de las que puedo contar, en pergaminos de protesta por todos esos Youmnas palestinos muertos en el otro lado del mundo. <\/p>\n<p>Este punto muerto probablemente tenga una explicaci\u00f3n m\u00e1s clara que cualquiera que haya aprendido en la escuela. Es el simple precepto que sustenta tanto la impunidad de Israel en su masacre masiva de poblaciones civiles como la decisi\u00f3n de Hezbol\u00e1 de convertir al L\u00edbano en una bolita para la agenda regional de Ir\u00e1n: que la vida \u00e1rabe es, en \u00faltima instancia, desechable. Nunca es la historia central. Rara vez es la historia. Es una estad\u00edstica dentro de la historia, o en el borde de la desaparici\u00f3n de la historia.<\/p>\n<p>Cuando le\u00ed esta ma\u00f1ana, como nota a pie de p\u00e1gina del drama geopol\u00edtico m\u00e1s amplio, que el n\u00famero de muertos en el L\u00edbano hab\u00eda superado las 2.500 personas, pens\u00e9 de nuevo en mi clase de composici\u00f3n en ingl\u00e9s, en la forma en que mi profesor nos hab\u00eda advertido sobre preservar la fr\u00e1gil suspensi\u00f3n de nuestros lectores. incredulidad. Hab\u00eda enumerado algunos peligros comunes: anacronismo, clich\u00e9, melodrama y, lo peor de todo, deus ex machina. Aqu\u00ed, explic\u00f3, fue donde una nueva fuerza ideada se abalanz\u00f3 en el \u00faltimo momento para salvar una situaci\u00f3n desesperada.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 ligeras, qu\u00e9 f\u00e1ciles, hab\u00edan sonado esas palabras en la voz de mi profesora, en la calidez de nuestro sal\u00f3n de clases bajo el constante zumbido de las luces del techo. Pero no estoy seguro de que haya entendido bien la relaci\u00f3n entre horror e incredulidad. El L\u00edbano de mi imaginaci\u00f3n, por ejemplo, siempre se siente m\u00e1s v\u00edvido cuando el L\u00edbano real est\u00e1 siendo bombardeado y ensangrentado m\u00e1s all\u00e1 de toda comprensi\u00f3n. En cuanto a la idea de que un escritor que describe horrores inimaginables corre el riesgo de perder a sus lectores, parece no haber llegado a la di\u00e1spora libanesa, cuyo pa\u00eds nunca est\u00e1 m\u00e1s lejos de perder a sus lectores que cuando contemplamos su humo negro en nuestras pantallas desde las extra\u00f1as noticias. hogares en Par\u00eds, Dubai, R\u00edo o Nueva York donde su dolorosa historia nos ha empujado.<\/p>\n<p>Incluso ahora, lo s\u00e9, estamos tratando de elevar nuestra patria a un final, de llevar el fa mayor dorado hasta la coda, incluso si otro aplanamiento ya ha suspendido nuestra historia en el tiempo, afirmando un mundo en el que todos podemos. La esperanza es algo as\u00ed como un deus ex machina. <\/p>\n<p><em>Seguir <\/em><a rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/twitter.com\/FTMag\" data-trackable=\"link\" target=\"_blank\"><em>@FTMag<\/em><\/a><em>  para enterarse primero de nuestras \u00faltimas historias y suscribirse a nuestro podcast <\/em><em>Vida y arte<\/em><em>  dondequiera que escuches<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><br \/>\n<br \/><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/232d2751-8b90-4245-a8be-6731ec44f2bd\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-56<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una vez estuve en una clase de composici\u00f3n en ingl\u00e9s donde alguien escribi\u00f3 una historia sobre una mujer<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1425455,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[17562,14166,480],"class_list":["post-1425454","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-beirut","tag-escribiendo","tag-nuevo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1425454","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1425454"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1425454\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1425455"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1425454"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1425454"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1425454"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}