{"id":1370272,"date":"2024-09-21T10:08:27","date_gmt":"2024-09-21T10:08:27","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/los-anos-1990-destruyeron-la-fe-de-estados-unidos-en-la-democracia\/"},"modified":"2024-09-21T10:08:32","modified_gmt":"2024-09-21T10:08:32","slug":"los-anos-1990-destruyeron-la-fe-de-estados-unidos-en-la-democracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/los-anos-1990-destruyeron-la-fe-de-estados-unidos-en-la-democracia\/","title":{"rendered":"\u00bfLos a\u00f1os 1990 destruyeron la fe de Estados Unidos en la democracia?"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"article-body\">\n<p>La historia la escriben los vencedores, dice el clich\u00e9. Invariablemente se prestan m\u00e1s atenci\u00f3n a s\u00ed mismos de la que merecen. A menudo resulta m\u00e1s esclarecedor preguntar a los vencidos qu\u00e9 sucedi\u00f3. Como la historia contin\u00faa, los perdedores siempre pueden convertirse en futuros ganadores. Por eso deber\u00edamos prestar m\u00e1s atenci\u00f3n a los fantasmas de las batallas perdidas. Esa es la premisa -y la brillante intuici\u00f3n- del libro de John Ganz <em>Cuando el reloj se rompi\u00f3<\/em>una revisi\u00f3n de los Estados Unidos de principios de los a\u00f1os 1990.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de la gente recordar\u00e1 que Bill Clinton derrot\u00f3 a George H. W. Bush en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 1992. Los m\u00e1s informados recordar\u00e1n el impulso que Clinton obtuvo sin saberlo gracias a la candidatura de un tercer partido del multimillonario inconformista Ross Perot. Pero se est\u00e1 cayendo en el terreno de la especulaci\u00f3n si se sabe mucho sobre los fallidos desaf\u00edos en las primarias republicanas de Patrick Buchanan y David Duke. El primero, un ex redactor de discursos de Ronald Reagan, apunt\u00f3 con su proverbial horca al establishment republicano de Bush. El segundo, un ex gran mago del Ku Klux Klan, hizo un llamamiento abierto a la restauraci\u00f3n blanca.<\/p>\n<p>El resultado de Duke fue apenas una nota al pie, ya que obtuvo menos del uno por ciento de los votos en las primarias. La nostalgia convertida en arma de Buchanan, en cambio, le dio un verdadero susto a Bush padre. Buchanan qued\u00f3 en segundo lugar en New Hampshire, pero luego fracas\u00f3. Unos meses despu\u00e9s, Clinton le dio una paliza al aparentemente desfasado Bush. El mundo sigui\u00f3 adelante. Internet estaba en camino y la guerra fr\u00eda hab\u00eda terminado. Al igual que Perot, Buchanan y Duke.<\/p>\n<p>Sin embargo, si las analizamos desde el punto de vista actual, estas cifras desagradables parecen m\u00e1s bien se\u00f1ales. El t\u00edtulo del libro de Ganz proviene de un discurso pronunciado en 1992 por Murray Rothbard, un autoproclamado populista de derecha estadounidense, en el que prometi\u00f3 \u201cromper el reloj de la socialdemocracia\u201d. Esa oscura declaraci\u00f3n de un libertario chiflado adquiere forma prof\u00e9tica tres d\u00e9cadas despu\u00e9s. <\/p>\n<p>Entre sus virtudes, el mayor valor del libro de Ganz es que presenta la historia en su contexto m\u00e1s rico. <em>Cuando el reloj se rompi\u00f3<\/em> No es simplemente una cr\u00f3nica pol\u00edtica animada por la cr\u00edtica cultural, aunque es ambas cosas. El libro es una aut\u00e9ntica historia social. Y es a\u00fan mejor porque el autor se resiste a exagerar las advertencias de la \u00e9poca hasta el presente. Esos espacios en blanco son nuestros para que los llenemos.<\/p>\n<figure class=\"n-content-image n-content-image--full\" data-component=\"image-set\"><picture><source media=\"(min-width: 700px)\"  width=\"2284\" height=\"1523\"\/><\/picture><figcaption class=\"n-content-picture__caption\"><span>Un manifestante interrumpe un discurso de David Duke, un antiguo gran mago del Ku Klux Klan, en un mitin de campa\u00f1a en 1991.<\/span><span> <!-- -->\u00a9 Corbis v\u00eda Getty Images<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>El argumento impl\u00edcito de Ganz es que la fe de Estados Unidos en la democracia empez\u00f3 a desmoronarse a principios de los a\u00f1os 90. El sistema hab\u00eda hecho frente a las amenazas externas del fascismo y el comunismo. Ahora empezar\u00eda a implosionar desde dentro. Condicionados por los a\u00f1os de auge descontrolado de Reagan a finales de los a\u00f1os 80 (la era de los bonos basura, las adquisiciones hostiles, la reestructuraci\u00f3n corporativa y el fraude de los altos ejecutivos), los estadounidenses ya estaban enojados antes de la recesi\u00f3n de 1991. Reagan hab\u00eda destrozado la red de seguridad social. Despu\u00e9s de a\u00f1os de alto crecimiento y valoraciones en auge, el hogar medio estaba peor a finales de los a\u00f1os 80 que al principio. Wall Street hab\u00eda estado de fiesta, pero hubo un marcado declive de la fe de Main Street en el credo estadounidense. \u00c9ste fue tambi\u00e9n el comienzo de las guerras culturales de los a\u00f1os 90. Las universidades fueron atacadas por idear reglas censuradoras de correcci\u00f3n pol\u00edtica. Estallaron disturbios en Los \u00c1ngeles despu\u00e9s de que se capturara en video la golpiza policial al automovilista negro Rodney King.<\/p>\n<p>En el frente intelectual, Francis Fukuyama <em>El fin de la historia y el \u00faltimo hombre<\/em> (1992) proclam\u00f3 una victoria ideol\u00f3gica extra\u00f1amente desdichada en la que la tecnocracia liberal no producir\u00eda \u201cni arte ni filosof\u00eda, s\u00f3lo el cuidado perpetuo del museo de la historia humana\u201d. En la gran pantalla, la pel\u00edcula de David Mamet de 1992 <em>Glengarry Glen Ross<\/em> Sirvi\u00f3 en la perspicaz comparaci\u00f3n de Ganz como la versi\u00f3n de ese momento de Arthur Miller. <em>Muerte de un vendedor<\/em>El protagonista de Miller, Willy Loman, encarnaba el esp\u00edritu de siempre estar cerca de algo, propio de su \u00e9poca; Sheldon Levene, de Mamet, personificaba las frustraciones de falta de aire de la suya. <\/p>\n<p>&#8220;Si <em>Muerte de un vendedor<\/em>\u201cAl borde de la d\u00e9cada de 1950, retrat\u00f3 el sue\u00f1o americano y la vida de clase media como superficiales y materialistas\u201d, escribe Ganz, \u201c<em>Glengarry Glen Ross<\/em> \u201cLos mostr\u00f3 como algo totalmente fuera de su alcance, una meta imposible para hombres tristes y luchadores\u201d.<\/p>\n<p>Incluso hubo nostalgia por los d\u00edas de gloria de la mafia. Estados Unidos estaba fascinado por el juicio a John Gotti, jefe del sindicato Gambino y \u00faltimo de los capos. En lugar de bailar en la <em>La Cosa Nostra<\/em> Los tabloides neoyorquinos se dejaron seducir por el retorcido c\u00f3digo de honor de Gotti. El asesino, elegantemente vestido, sab\u00eda c\u00f3mo estar a la altura de su papel. Mientras la Am\u00e9rica urbana se convulsionaba en las guerras del crack y el sonido del rap gangsta, la era decadente del crimen organizado parec\u00eda casi te\u00f1ida de sepia. <\/p>\n<p>Sin embargo, la condena a Gotti sirvi\u00f3 como plataforma de lanzamiento pol\u00edtico para Rudy Giuliani, fiscal de distrito de Nueva York, que se convertir\u00eda en alcalde de la ciudad en su segundo intento en 1994. Mientras tanto, Donald Trump estaba convirtiendo su primera ola de quiebras en otro pelda\u00f1o en la escalera de la celebridad. El hecho de que la d\u00e9cada de 1990 se recuerde como suya es una muestra de la habilidad de Clinton como operador pol\u00edtico. Sin embargo, como se\u00f1ala Ganz, Clinton deber\u00eda compartir el legado de \u201csu\u201d d\u00e9cada con sus perdedores, en particular con los hombres que presagiaron \u201cla pol\u00edtica de la desesperaci\u00f3n nacional\u201d.<\/p>\n<p>Uno de los productos de la desesperaci\u00f3n es la desaparici\u00f3n de la confianza, que incluye la incredulidad ante cualquier instituci\u00f3n que diga la verdad. Todo el mundo tiene un programa siniestro, y las teor\u00edas conspirativas llenan ese vac\u00edo. El periodista de la BBC, Gabriel Gatehouse, ofrece una historia moderna del conspiracionismo estadounidense que nos lleva hasta casi la actualidad. <\/p>\n<figure class=\"n-content-image n-content-image--inline\" style=\"width:200px;max-width:100%\" data-component=\"image-set\"><picture><source media=\"(min-width: 700px)\"  width=\"200\" height=\"300\"\/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/1726913306_460_\u00bfLos-anos-1990-destruyeron-la-fe-de-Estados-Unidos-en.jpg\" alt=\"Portada del libro 'Cuando se rompi\u00f3 el reloj'\" data-image-type=\"image\" width=\"200\" height=\"300\" loading=\"lazy\"\/><\/picture><\/figure>\n<p>El t\u00edtulo de su libro, <em>La tormenta que se avecina<\/em>El lema de Gatehouse, que se basa en su serie de podcasts hom\u00f3nimos, es la b\u00fasqueda de Mike Flynn, el ex teniente general estadounidense que sirvi\u00f3 brevemente como primer asesor de seguridad nacional de Trump. Flynn, un ex soldado digital de QAnon, es una figura de culto en la extrema derecha estadounidense.<\/p>\n<p>Pero Gatehouse extiende su red a lo ancho. Pocas reuniones conspirativas escapan a su curiosidad, ya sea el lanzamiento en Nueva York de un movimiento de capitalistas de riesgo menor para construir una nueva ciudad en el Mediterr\u00e1neo, o una de las crecientes conferencias del Partido Conservador Nacional (\u201cNatCon\u201d) en las que Flynn es una estrella frecuente. Otras estrellas incluyen a Curtis Yarvin, el compa\u00f1ero intelectual de extrema derecha de Peter Thiel, una figura mucho m\u00e1s importante de Silicon Valley, y al propio Thiel. La b\u00fasqueda de Gatehouse del elixir de la conspiraci\u00f3n estadounidense incluye a una oscura figura de Idaho, que fue encarcelada por oponerse a los desalojos de tierras federales, un ex convicto que hizo copias del infame port\u00e1til de Hunter Biden que olvid\u00f3 recoger de un taller de reparaciones de Delaware, y siempre a Flynn, que no tiene ning\u00fan inter\u00e9s en ser entrevistado por los medios corruptos.<\/p>\n<p>Gatehouse es infatigable. Evita lanzar cr\u00edticas superficiales a sectores de Estados Unidos propensos a la jerga conspirativa. Su objetivo es descubrir el origen de su credulidad. El hecho de que nunca lo consiga no es un reflejo de sus esfuerzos. El estilo paranoico ha experimentado altibajos a lo largo de la historia de Estados Unidos, desde el partido antiinmigrante Know Nothing de la d\u00e9cada de 1850 hasta el p\u00e1nico comunista de Joe McCarthy un siglo despu\u00e9s. <em>La tormenta que se avecina<\/em> es una cr\u00f3nica animada y a menudo reveladora del elenco de inadaptados, patriotas armados, empresarios digitales y proveedores de indignaci\u00f3n que Gatehouse conoce en el camino.<\/p>\n<figure class=\"n-content-image n-content-image--inline\" style=\"width:200px;max-width:100%\" data-component=\"image-set\"><picture><source media=\"(min-width: 700px)\"  width=\"200\" height=\"300\"\/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/1726913306_553_\u00bfLos-anos-1990-destruyeron-la-fe-de-Estados-Unidos-en.jpg\" alt=\"Portada del libro 'La tormenta que se avecina'\" data-image-type=\"image\" width=\"200\" height=\"300\" loading=\"lazy\"\/><\/picture><\/figure>\n<p>Termina con una rara nota falsa: \u201c\u00bfEra Trump una amenaza existencial para la democracia?\u201d, pregunta Gatehouse. \u201cCuando comenc\u00e9 este proyecto, probablemente habr\u00eda dicho que lo era. Luego, en varios puntos de mi recorrido, me pregunt\u00e9 si Biden y sus aliados, en su sincero intento de salvar el sistema, podr\u00edan de hecho ser los autores de su propia desaparici\u00f3n. Pero ahora he llegado al final de la madriguera del conejo. Y lo que creo que he aprendido es esto: no es ni lo uno ni lo otro\u201d. Puede que tenga raz\u00f3n. Pero su narrativa no respalda esa conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>No hay rastro de duda en el discurso de Robert Kagan. <em>Rebeli\u00f3n <\/em>\u2014una advertencia alentadora sobre lo que est\u00e1 en juego en las elecciones presidenciales de Estados Unidos el 5 de noviembre. En Inglaterra esa noche, la gente encender\u00e1 hogueras en su quema anual de la efigie de Guy Fawkes, el reaccionario cat\u00f3lico que en 1605 intent\u00f3 hacer estallar el Parlamento. El objetivo de Trump no es nada menos que la destrucci\u00f3n de la democracia estadounidense, seg\u00fan Kagan. Su campa\u00f1a es la versi\u00f3n actual de la conspiraci\u00f3n de la p\u00f3lvora. Como Kagan expuso en su \u00faltimo libro, <em>La jungla vuelve a crecer<\/em> (2018), la lucha por la democracia estadounidense nunca termina.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil no compartir la alarma de Kagan sobre lo que est\u00e1 en juego en las elecciones de 2024. Exhibe su argumento con una fuerza convincente. Si tuviera que criticar algo de su jeremiada, ser\u00eda su explicaci\u00f3n monocausal de lo que impulsa a Trump. Para Kagan, Trump es el \u00faltimo de una serie hist\u00f3rica de intentos de revertir la trayectoria racialmente igualitaria de Estados Unidos. Trump es el veh\u00edculo de los cristianos blancos asediados que quieren revertir los logros de la era de los derechos civiles y restaurar algo parecido a la confederaci\u00f3n. La desigualdad econ\u00f3mica y el cinismo sobre la meritocracia no juegan ning\u00fan papel en la explicaci\u00f3n de Kagan de lo que impulsa al populismo.<\/p>\n<p>\u201cLa cuesti\u00f3n que impuls\u00f3 a Trump fue la raza, no la econom\u00eda\u201d, escribe Kagan sobre su victoria en las elecciones de 2016, a pesar de que millones de personas que votaron por Trump en 2016 eligieron al mestizo Barack Obama en lugar de Mitt Romney en 2012. Como exdirector de Bain Capital, Romney personific\u00f3 la Am\u00e9rica plutocr\u00e1tica. <\/p>\n<figure class=\"n-content-image n-content-image--inline\" style=\"width:200px;max-width:100%\" data-component=\"image-set\"><picture><source media=\"(min-width: 700px)\"  width=\"200\" height=\"300\"\/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/1726913307_13_\u00bfLos-anos-1990-destruyeron-la-fe-de-Estados-Unidos-en.jpg\" alt=\"Portada del libro 'Rebeli\u00f3n'\" data-image-type=\"image\" width=\"200\" height=\"300\" loading=\"lazy\"\/><\/picture><\/figure>\n<p>El marco de Kagan tampoco explica por qu\u00e9 tantos votantes hispanos y, cada vez m\u00e1s, afroamericanos se han pasado al bando de Trump. Aunque es un elemento clave del atractivo de Trump, el nacionalismo blanco es una explicaci\u00f3n necesaria, pero no suficiente, de lo que impulsa a Maga. Pero Kagan tiene raz\u00f3n en su advertencia central sobre Trump, que hace con su caracter\u00edstico entusiasmo.<\/p>\n<p>Como demuestra Ganz, la bancarrota puede tardar un tiempo en gestarse antes de que de repente te engulla. Los ricos y descarados pueden escabullirse de ella. Una semana despu\u00e9s de que Clinton ganara las elecciones de 1992, la revista New York Magazine puso a Trump en su portada en actitud de boxeador. \u201cContraatacando: Trump se levanta de la lona\u201d, dec\u00eda el titular. Buchanan volver\u00eda a presentarse a la nominaci\u00f3n republicana cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, con menos \u00e9xito. El grito de guerra de Buchanan, \u201cAm\u00e9rica primero\u201d, que en s\u00ed mismo era un pr\u00e9stamo del simpatizante nazi Charles Lindbergh de principios de los a\u00f1os 40, estar\u00eda ah\u00ed para que Trump lo recogiera. Escucharemos sus ecos d\u00eda y noche durante las pr\u00f3ximas siete semanas, y posiblemente durante mucho m\u00e1s tiempo.<\/p>\n<p><strong>Cuando el reloj se rompi\u00f3: estafadores, conspiradores y c\u00f3mo Estados Unidos se derrumb\u00f3 a principios de los a\u00f1os 1990<\/strong> Por John Ganz <em>Farrar, Straus y Giroux, \u00a325,99\/$30 432 p\u00e1ginas<\/em> <\/p>\n<p><strong>La tormenta que se avecina: un viaje al coraz\u00f3n de la m\u00e1quina de conspiraci\u00f3n <\/strong>Por Gabriel Gatehouse <em>Prensa de Ebury<\/em>\/Libros de la BBC<em>\u00a325 384 p\u00e1ginas<\/em> <\/p>\n<p><strong>Rebeli\u00f3n: c\u00f3mo el antiliberalismo est\u00e1 destrozando a Estados Unidos, una vez m\u00e1s<\/strong> Por Robert Kagan <em>WH Allen\/Knopf, \u00a318,99\/$26 256 p\u00e1ginas<\/em>  <\/p>\n<p><em>Edward Luce es el editor nacional del FT en Estados Unidos.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/79461012-8bec-43d9-be24-97a6086d736f\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-56<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia la escriben los vencedores, dice el clich\u00e9. 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