{"id":1313704,"date":"2024-08-11T15:05:28","date_gmt":"2024-08-11T15:05:28","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/el-autor-de-preludio-y-otras-historias-se-sintio-acogida-y-acunada-por-el-mar-lo-que-le-permitio-regresar-a-la-infancia-a-nadar-en-la-pequena-cala-de-crescent-nueva-zelanda-cuando-la-v\/"},"modified":"2024-08-11T15:05:35","modified_gmt":"2024-08-11T15:05:35","slug":"el-autor-de-preludio-y-otras-historias-se-sintio-acogida-y-acunada-por-el-mar-lo-que-le-permitio-regresar-a-la-infancia-a-nadar-en-la-pequena-cala-de-crescent-nueva-zelanda-cuando-la-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/el-autor-de-preludio-y-otras-historias-se-sintio-acogida-y-acunada-por-el-mar-lo-que-le-permitio-regresar-a-la-infancia-a-nadar-en-la-pequena-cala-de-crescent-nueva-zelanda-cuando-la-v\/","title":{"rendered":"El autor de &quot;Preludio y otras historias&quot; se sinti\u00f3 acogida y acunada por el mar. Lo que le permiti\u00f3 regresar a la infancia, a nadar en la peque\u00f1a cala de Crescent, Nueva Zelanda. Cuando la vida todav\u00eda le hab\u00eda ahorrado el dolor"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p><span class=\"first-letter\">METRO<\/span>mientras Francis Carco la abrazaba fuertemente entre las s\u00e1banas en aquella horrible pensi\u00f3n, <strong>Katherine Mansfield ten\u00eda el cuerpo de su hermano Leslie frente a ella<\/strong>con los ojos todav\u00eda muy abiertos. Nadie se hab\u00eda molestado en cerrarlos y el ni\u00f1o no dejaba de mirar al cielo incluso sin verlo. \u00bfO todav\u00eda podr\u00eda sentirlo? <strong>Ella pensaba que los muertos s\u00f3lo est\u00e1n muertos cuando ya no pueden mirar.<\/strong>.<\/p>\n<div id=\"wrapper_video_embed\" class=\"player_single_video_component\">\n<div id=\"divVideoPlayer\" class=\"video-sticky-box privacyAccettata\">\n<div class=\"video-sticky-box-inner\">\n<div class=\"video-sticky-box-frame-cont\">\n<div class=\"player player_video_rcs player_shortcode custom-video-sticky\" data-config=\"{&quot;newspaper&quot;:&quot;rcs&quot;,&quot;uuid&quot;:&quot;iodonna-0002191415&quot;,&quot;muted&quot;:true,&quot;blockAdv&quot;:false,&quot;ovlLogo&quot;:false,&quot;autoplay&quot;:true,&quot;watermark&quot;:false,&quot;scale&quot;:&quot;with-parent&quot;,&quot;poster&quot;:{&quot;pre&quot;:{&quot;type&quot;:&quot;bySelector&quot;,&quot;container&quot;:&quot;.player_preview&quot;,&quot;play&quot;:&quot;.play&quot;,&quot;playByContainer&quot;:true}},&quot;playerPage&quot;:&quot;tvSticky&quot;,&quot;tipo_video&quot;:&quot;articolo_ancorato&quot;}\">\n<div class=\"player_preview\">\n                                    <img decoding=\"async\" class=\"\" alt=\"Libros cl\u00e1sicos: 7 obras fundamentales de la literatura mundial\" title=\"Libros cl\u00e1sicos: 7 obras fundamentales de la literatura mundial\" src=\"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/El-profesor-de-escritura-creativa-hace-preguntas-extranas-a-sus.webp.webp\"\/>                                    <span class=\"player_button play\"\/>\n                                <\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>En el frente de guerra en B\u00e9lgica, Leslie estaba mostrando a los j\u00f3venes c\u00f3mo funciona una granada. <strong>Era el 17 de octubre de 1915, una fecha que Katherine Mansfield nunca olvidar\u00e1.<\/strong> La granada explota en sus manos, los dem\u00e1s lo ven explotar. \u201cLevanto la cabeza, no puedo respirar\u201d, dijo en sus momentos finales. Respiraci\u00f3n: tan crucial en el nacimiento, en la vida, en la nataci\u00f3n, en la escritura; <strong>un hambre de aire que ella misma habr\u00eda percibido como desesperada, asfixiante en la hora fatal. La misma suerte que su hermano.<\/strong><\/p>\n<article class=\"id-vda-article box_ed_hp_02-article eltdf-item-space hentry-pos-i hentry-home_section-i post-iiiii post type-post status-publish format-standard hentry\">\n<\/article>\n<h2>Katherine Mansfield, el agua cura todas las heridas<\/h2>\n<p>Se alej\u00f3 de Francis, de ese furioso acto sexual.<strong>S\u00f3lo tres noches juntos: ella hab\u00eda realizado haza\u00f1as audaces para unirse a \u00e9l en el frente.<\/strong>a Gray, haci\u00e9ndose pasar por su esposa. \u00bfCu\u00e1l fue el punto? \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si John Middleton Murry se enterara? Una locura, en los territorios de una guerra que le hab\u00eda arrebatado su cari\u00f1o m\u00e1s querido e irremplazable. <strong>O tal vez simplemente para ver d\u00f3nde hab\u00eda luchado su hermano y olvidar ese tormento en los brazos de un hombre al que apenas conoc\u00eda.<\/strong>.<\/p>\n<div id=\"attachment_2387237\" data-thumbnail_id=\"2387237\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width:691px\"><picture class=\"lozad\"><source  type=\"image\/webp\"><source  type=\"image\/jpeg\"\/><\/source><\/picture>\n<p class=\"wp-caption-text\">Katherine Mansfield en 1915. Nacida en Beauchamp en Nueva Zelanda en 1888, muri\u00f3 de tuberculosis en Francia a los 34 a\u00f1os. (Foto de Apic\/Bridgeman v\u00eda Getty Images)<\/p>\n<\/div>\n<p>Carco, peque\u00f1o, fl\u00e1cido, enamorado de s\u00ed mismo, era incapaz de amar. No reconoci\u00f3 en \u00e9l al hombre que, tras su fugaz encuentro en Par\u00eds, le hab\u00eda escrito hermosas cartas. <strong>Ya en las primeras horas quiso escapar: \u00bfa qu\u00e9 se debe esta tonter\u00eda?<\/strong> Cuando \u00e9l sali\u00f3 al amanecer, ella decidi\u00f3 irse sin despedirse. <strong>Necesitaba espacios abiertos, su mar.<\/strong>. Quiz\u00e1s todo todav\u00eda podr\u00eda arreglarse con John. <strong>\u00bfSe reunir\u00eda con ella en la Riviera francesa para pasar Navidad?<\/strong><\/p>\n<h2>Doble de riesgo para una pel\u00edcula americana<\/h2>\n<p><strong>Lleg\u00f3 a Bandol por la noche.<\/strong>: en la bah\u00eda, la luna llena iluminaba todos los tejados como si fuera de d\u00eda y sobre el agua un camino de hilos plateados conduc\u00eda hacia el mar. <strong>Su agua, remedio para cada herida, la habr\u00eda acogido y acunado.<\/strong>. Haci\u00e9ndola retroceder a la infancia, a nadar en la peque\u00f1a cala de Crescent, Nueva Zelanda, el comienzo de todo, cuando sinti\u00e9ndose feliz entre olas amigas se hab\u00eda jurado amar el amor. No importaba de qu\u00e9 rostro o cuerpo, hombre o mujer, siempre y cuando sintiera el coraz\u00f3n latir al un\u00edsono. \u00bfNo fue Baudelaire quien dijo: &#8220;El genio es aquel que sabe volver a la infancia a voluntad&#8221;? Y ella le hab\u00eda tomado la palabra.<\/p>\n<div id=\"attachment_2387241\" data-thumbnail_id=\"2387241\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width:1034px\"><picture class=\"lozad\"><source  type=\"image\/webp\"><source  type=\"image\/jpeg\"\/><\/source><\/picture>\n<p class=\"wp-caption-text\">Una imagen antigua de Bandol, en la Riviera francesa: Katherine Mansfield se alojaba en Villa Pauline. (Foto de Keystone-France\/Gamma-Rapho v\u00eda Getty Images)<\/p>\n<\/div>\n<p><strong>Era capaz de volver a la infancia en cualquier momento, si tan solo quisiera, de hecho nunca la hab\u00eda abandonado.<\/strong> Su cuerpo esbelto de ni\u00f1a que se zambull\u00f3 en el agua nunca la habr\u00eda hecho crecer. Sinti\u00f3 sus peque\u00f1as fuerzas, sus sentidos precoces, su audacia en el buceo. Como cuando, en Londres, <strong>suplente de una pel\u00edcula americana, temeraria como un p\u00e1jaro con sus enormes alas abiertas, se hab\u00eda lanzado al T\u00e1mesis desde el puente de Battersea<\/strong>. La hab\u00edan levantado, magullada y fr\u00eda, pero ella hab\u00eda rechazado el abrazo de la gran toalla. Hab\u00eda corrido, sin aliento, para cambiarse.<\/p>\n<p><strong>La Navidad en Bandol transcurri\u00f3 en completa soledad. No hubo adornos ni fanfarrias, todav\u00eda hab\u00eda guerra<\/strong>. Mirar el mar a todas horas del d\u00eda y de la noche no le bastaba. Se sent\u00eda inquieta, entre s\u00e1banas fr\u00edas. Solo e in\u00fatil, sin pensamientos ni sue\u00f1os. Sin la suave voz de John. <strong>El bol\u00edgrafo yac\u00eda sobre la mesa junto a los papeles. Silenciar. Sin colas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En la v\u00edspera de A\u00f1o Nuevo de 1915, el viento soplaba alrededor de Villa Pauline<\/strong> mirando al mar como un sabueso en el acto de perseguir a su presa. Hab\u00eda tenido que cerrar bien las ventanas abiertas, atrapando las largas cortinas blancas que asomaban y los pa\u00f1uelos andrajosos. Corri\u00f3 de habitaci\u00f3n en habitaci\u00f3n. &#8220;Debe haber habido una tormenta como \u00e9sta cuando Shelley muri\u00f3&#8221;, anot\u00f3 en su diario. Sin embargo, por arte de magia, todo se hab\u00eda calmado. Beber\u00e9 por m\u00ed misma, pens\u00f3 mientras guardaba una botella de champ\u00e1n en el frigor\u00edfico. Poco despu\u00e9s ya hab\u00eda cambiado de opini\u00f3n:<strong> sali\u00f3 a la noche negra. En el aire, el olor a aguanieve<\/strong>pero no ten\u00eda una funda para la lluvia (Oh, no la necesito, pens\u00f3). Deambul\u00f3 en busca de un bistr\u00f3 en el que se hab\u00eda fijado d\u00edas atr\u00e1s, porque le gustaba el nombre, <strong>Bistr\u00f3 Einstein. Lo consider\u00f3 un buen augurio.<\/strong><\/p>\n<h2>Un brindis por los tontos y los nadadores.<\/h2>\n<p>En el interior se respiraba un ambiente navide\u00f1o a trav\u00e9s de peque\u00f1os detalles, luces de colores colgando por todas partes. Una rama de mu\u00e9rdago colgaba sobre un piano negro, con un cartel de hojalata apoyado sobre el teclado cerrado que dec\u00eda Joyeux Anniversaire. <strong>Ah\u00ed estoy en el lugar correcto. Me detendr\u00e9 aqu\u00ed. Soy yo, aqu\u00ed.<\/strong> Hab\u00eda ido a sentarse a la \u00fanica mesa redonda. Estoy bien.<\/p>\n<p><strong>Inmediatamente not\u00f3 un peque\u00f1o bulldog negro, al que todos llamaban Miro.<\/strong>: corr\u00eda como un loco de aqu\u00ed para all\u00e1, sus u\u00f1as golpeando el suelo. <strong>Ofreci\u00f3 a cada cliente una pelota como invitaci\u00f3n a jugar.<\/strong>. A ella tambi\u00e9n se le ocurri\u00f3: intent\u00f3 quit\u00e1rselo de entre los dientes apretados, mientras Miro gru\u00f1\u00eda y la miraba fijamente a los ojos, ret\u00e1ndola, y luego logr\u00f3 tirarlo. Mir\u00f3, resbalando en el suelo de parquet, desapareci\u00f3 en la trastienda. Acompa\u00f1ado de una r\u00e1faga de aire que hizo sonar las campanillas de la puerta, entr\u00f3 un anciano con una espesa barba blanca y una sonrisa flotando en ella festivamente. Estoy en buena compa\u00f1\u00eda, se dijo. <strong>Qui\u00e9n sabe si llegar\u00e9 a su edad, prefiero no hacerlo. Quiero vivir bien y hacer todo lo que quiero. Quiero vivir, cantar, nadar. Quiero hacer lo que quiera, ahora mismo.<\/strong>. Y escribir mucho, antes de que se me escapen las palabras.<\/p>\n<p><strong>Katherine pidi\u00f3 una crepe. Y una copa de champ\u00e1n: brindo por los nadadores, por aquellos a los que les encanta estar siempre en el agua,<\/strong> al aliento y al viento, a mi cuerpo, a la sensualidad. Para tontos como yo, que tenemos una mente extasiada. Poco despu\u00e9s, tal como hab\u00eda llegado, desapareci\u00f3 por la puerta, tan r\u00e1pidamente que se le enganch\u00f3 un dobladillo de la falda y tuvo que desenredarlo. <strong>Confundida, ligeramente ebria, envuelta por los ruidos oscuros de la villa que no eran amigos para ella.<\/strong>Permaneci\u00f3 dormitando durante dos horas en el sof\u00e1, donde se hab\u00eda tirado.<\/p>\n<div id=\"attachment_2077732\" data-thumbnail_id=\"2077732\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width:1000px\"><picture class=\"lozad\"><source  type=\"image\/webp\"><source  type=\"image\/jpeg\"\/><\/source><\/picture>\n<p class=\"wp-caption-text\">Katherine Mansfield y Virginia Woolf. (Im\u00e1genes falsas)<\/p>\n<\/div>\n<h2>Esa inmersi\u00f3n en Nochevieja<\/h2>\n<p><strong>Tengo que nadar, pens\u00f3, saliendo del letargo como de un largo sue\u00f1o eterno. Imposible recibir el a\u00f1o nuevo sin nadar.<\/strong> Quiero nadar. Tengo que nadar: tal vez las palabras regresen, para terminar mi historia suspendida como una ara\u00f1a en el hilo de su baba. <strong>El mar estaba fr\u00edo. Desde lejos, un faro brillaba a lo largo de la costa y le permit\u00eda vislumbrar la superficie en movimiento en destellos.<\/strong>. Noche negra, pero sin truenos. Decidi\u00f3 entrar con la ropa que llevaba desde la ma\u00f1ana y un turbante de seda ocre alrededor de su cabeza. No se sacudieron los miembros, sino el coraz\u00f3n, sacudido por los tumultos y el ritmo acelerado. El turbante se cay\u00f3 y el pelo esparcido le hel\u00f3 el largo cuello.<\/p>\n<p><strong>Katherine empez\u00f3 a nadar con los ojos cerrados. Trazos lentos y sinuosos, saboreando el placer de verse envuelta, de flotar en paz en la nada acu\u00e1tica de su mente.<\/strong>. <strong>ya no sentia frio<\/strong>. Estoy en Crescent, en Crescent Bay: aqu\u00ed estoy la infancia, mi infancia intacta e intangible. Inolvidable. La infancia de grandes sue\u00f1os y peque\u00f1os pasos en la vida. <strong>Ya voy padre, esp\u00e9rame. Todos esp\u00e9renme. Nadamos juntos como sol\u00edamos hacerlo<\/strong>. Recuerdo nuestro caminar en el mar, respirarlo, sentir el agua, el viento y los cormoranes. O cr\u00edas de delfines salvajes. <strong>El agua es acogedora y s\u00e9 domarla.<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>Valentina Fortichiari<\/strong>Apasionada por la nataci\u00f3n y la literatura, debut\u00f3 con Lecci\u00f3n de nataci\u00f3n. Colette y Bertrand, verano de 1920 (Guanda). Su \u00faltimo libro es El mar no espera. Viaje emotivo a Noruega (Oligo).<\/em><\/p>\n<h2>Katherine Mansfield se perdi\u00f3 en la sensual dicha de ba\u00f1arse en la bah\u00eda<\/h2>\n<p>El entrenamiento, el coraje de desafiarse a s\u00ed misma, saber medir su fuerza fue tan bueno para su mente como para su cuerpo.<\/p>\n<p>Nadar con otros, en pareja, es hacer un pacto de afecto emp\u00e1tico, que permanecer\u00e1 as\u00ed para siempre. As\u00ed fue <strong>para Katherine Mansfield: Compartir ba\u00f1os en la bah\u00eda con sus padres y hermanos le ense\u00f1a a afrontar la vida desde temprana edad<\/strong>. La alegr\u00eda sensual de nadar, de la mente y al mismo tiempo de escribir ha formado en ella una mirada fluida y flexible sobre el mundo, sobre las relaciones humanas, sobre el amor, sobre el riesgo de vivir.<\/p>\n<p><strong>De cuerpo fr\u00e1gil pero de inteligencia gran\u00edtica, Katherine quem\u00f3 su hambre de todo en el espacio de unos pocos a\u00f1os.<\/strong> Nacido en Wellington en 1888, el escritor neozeland\u00e9s est\u00e1 considerado uno de los autores m\u00e1s importantes del movimiento modernista. Historias y poemas exploran ansiedades y miedos, la fugacidad de las experiencias humanas y la sexualidad.<\/p>\n<p>De Nueva Zelanda se traslad\u00f3 a Inglaterra, donde <strong>se hizo amigo de DH Lawrence, Virginia Woolf,<\/strong> y otros que orbitaban alrededor del Grupo Bloomsbury. <strong>Aquejada de tuberculosis, muri\u00f3 con s\u00f3lo 34 a\u00f1os en Francia.<\/strong><\/p>\n<\/p>\n<p class=\"all-rights-reserved\">iO Donna \u00a9 TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.iodonna.it\/attualita\/storie-e-reportage\/2024\/08\/11\/katherine-mansfield-nuoto-acqua-ripara-ogni-ferita\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-13<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>METROmientras Francis Carco la abrazaba fuertemente entre las s\u00e1banas en aquella horrible pensi\u00f3n, Katherine Mansfield ten\u00eda el cuerpo<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1313705,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[10456,247470,7720,2120,48170,118777,2577,5611,2050,131001,4418,4769,17526,212,2864,2195,2268,231,247469,8046,26305,1565,148,6570],"class_list":["post-1313704","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-revista","tag-acogida","tag-acunada","tag-ahorrado","tag-autor","tag-cala","tag-crescent","tag-cuando","tag-dolor","tag-habia","tag-historiasquot","tag-infancia","tag-mar","tag-nadar","tag-nueva","tag-otras","tag-pequena","tag-permitio","tag-por","tag-quotpreludio","tag-regresar","tag-sintio","tag-todavia","tag-vida","tag-zelanda"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1313704","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1313704"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1313704\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1313705"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1313704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1313704"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1313704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}