{"id":1274591,"date":"2024-07-13T03:42:11","date_gmt":"2024-07-13T03:42:11","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/como-la-elaboracion-de-listas-de-virginia-woolf-allano-el-camino-para-sus-experimentos-literarios\/"},"modified":"2024-07-13T03:42:16","modified_gmt":"2024-07-13T03:42:16","slug":"como-la-elaboracion-de-listas-de-virginia-woolf-allano-el-camino-para-sus-experimentos-literarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/como-la-elaboracion-de-listas-de-virginia-woolf-allano-el-camino-para-sus-experimentos-literarios\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo la elaboraci\u00f3n de listas de Virginia Woolf allan\u00f3 el camino para sus experimentos literarios"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"article-body\">\n<p>\u00bfQu\u00e9 nos puede decir una lista de s\u00e1banas y fundas de almohada, manteles y toallas de ba\u00f1o sobre Virginia Woolf? Creo que mucho. He dedicado mucho tiempo a pensar en una lista en particular. Est\u00e1 escrita con la letra elegante y pulcra de Woolf en la contraportada de un peque\u00f1o cuaderno, bajo el encabezado \u201cRopa de cama en Asheham\u201d. La fecha es enero de 1918. Hay suficientes s\u00e1banas de algod\u00f3n para una fiesta en casa (y cuando se acabaron las camas, sabemos que Duncan Grant se content\u00f3 con dormir en el ba\u00f1o). A continuaci\u00f3n, escribe \u201cRopa de cama que queda por lavar\u201d. No lavaba ella misma, sino que sus sirvientas Lottie y Nellie se encargaban de eso, pero la lista sigue siendo el ejemplo m\u00e1s discreto de su labor dom\u00e9stica que he podido encontrar. Es un registro de c\u00f3mo, en este per\u00edodo de su vida de 1912 a 1919, una \u00e9poca de prolongada recuperaci\u00f3n de una enfermedad mental, de guerra y aislamiento en el campo, la mente de Woolf se volc\u00f3 en las cosas dom\u00e9sticas.  Y al cambiar su atenci\u00f3n, pudo salir de la enfermedad y entrar en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>La lista es a la vez \u00edntima y ordinaria. Es una acumulaci\u00f3n de detalles materiales, pero tambi\u00e9n una vida emocional condensada. Y puede proporcionar una clave para esos a\u00f1os y los experimentos literarios que surgieron de ellos. En 1918, Woolf ten\u00eda 35 a\u00f1os y era autora de una novela, <em>El viaje de ida<\/em>Desde su matrimonio con Leonard Woolf en 1912, hab\u00eda estado enferma. Despu\u00e9s de una serie de crisis nerviosas y un intento de suicidio, \u00e9l la llev\u00f3 a Asheham, una casa bastante grande enclavada bajo los South Downs en East Sussex, en 1915. Su recuperaci\u00f3n fue lenta. Le permit\u00edan caminar y escribir una p\u00e1gina cada d\u00eda y la animaban a beber vasos de leche. Leonard presid\u00eda esta rutina, que ella describi\u00f3 a una amiga como &#8220;cama-caminar-cama-caminar-cama-dormir&#8221;.<\/p>\n<p>En el verano de 1917, Woolf se encontraba en la fase final de su recuperaci\u00f3n. Su ni\u00f1era se hab\u00eda marchado hac\u00eda tiempo y se desplazaba con facilidad entre Asheham y Hogarth House en Richmond, Londres. El 3 de agosto, reanud\u00f3 su diario despu\u00e9s de una pausa de dos a\u00f1os. Su diario de Asheham, como se lo conoce ahora, no se parece a los que lo preceden o lo siguen. En parte notas sobre la naturaleza, en parte memorando de cocina, el peque\u00f1o cuaderno documenta las horas rurales de Woolf en un estilo econ\u00f3mico, po\u00e9tico y preciso. <\/p>\n<p>Cada d\u00eda segu\u00eda un patr\u00f3n. Woolf anotaba el tiempo, los insectos o p\u00e1jaros que ve\u00eda en su paseo (\u201c3 mariposas pavo real perfectas\u201d); su recuento diario de setas o moras (\u201cUn hallazgo r\u00e9cord\u201d, \u201cSuficiente para un plato\u201d); actividades dom\u00e9sticas o de jardiner\u00eda (\u201cHice una funda para la silla despu\u00e9s del t\u00e9\u201d); lo que estaba sucediendo en los campos (\u201cPrisioneros alemanes cortando trigo con ganchos\u201d); lo que hab\u00eda cenado (\u201cComiendo nuestras propias habas, delicioso\u201d); y el precio de los productos racionados (\u201cHuevos 2\/9 docenas de la se\u00f1ora Attfield\u201d). La adhesi\u00f3n a una estructura en su diario dio forma a su convalecencia. Woolf rara vez usaba el \u201cyo\u201d y, sin embargo, la vemos caminando o cosiendo en la terraza con un sombrero de paja.<\/p>\n<p>No es casualidad que escribiera la lista de la ropa sucia que aparece en la tapa interior de este cuaderno. Durante este per\u00edodo, la elaboraci\u00f3n de listas y la escritura de diarios se convirtieron en parte de la misma pr\u00e1ctica de prestar atenci\u00f3n a las cosas peque\u00f1as y de plasmar su experiencia, de forma parca y sin florituras, en la p\u00e1gina. Para los bi\u00f3grafos, este delgado diario ha parecido intrascendente comparado con el material m\u00e1s pesado de sus diarios y cartas posteriores escritos a mano (hasta el a\u00f1o pasado, cuando Granta reedit\u00f3 los diarios recopilados de Woolf, el cuaderno de Asheham no se hab\u00eda publicado completo). No revela nada de sus pensamientos ni de sus ambiciones literarias, ni de sus ansiedades tras la publicaci\u00f3n de su dif\u00edcil primera novela. Tal vez no sea sorprendente que esos bi\u00f3grafos hayan visto en gran medida los a\u00f1os 1912-19, que abarcan el arrendamiento de Asheham, como a\u00f1os disminuidos por la enfermedad y la guerra.<\/p>\n<blockquote class=\"n-content-pullquote n-content-pullquote--no-image\" aria-hidden=\"true\">\n<div class=\"n-content-pullquote__content\">\n<p>Vivir es una actividad peligrosa. Hacemos listas para tranquilizarnos, para mantener un momento en el que la vida amenaza con abrumarnos.<\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<p>Pero volvamos la vista atr\u00e1s. Woolf estaba experimentando. En su vida dom\u00e9stica, intentaba una versi\u00f3n m\u00e1s libre y bohemia de la vida, ejemplificada en su instrucci\u00f3n a los visitantes del campo de \u201cno llevar ropa\u201d (las veladas en Asheham eran informales). En su escritura, estaba al borde de un nuevo estilo, dispuesta a abandonar la tradici\u00f3n novel\u00edstica en favor de algo m\u00e1s fluido. Y en las conversaciones con su hermana, la pintora Vanessa Bell, que viv\u00eda cerca, en Charleston, estaba desarrollando su ojo pict\u00f3rico.<\/p>\n<p>En julio de 1918, Woolf le pidi\u00f3 a Bell que ilustrara \u201cKew Gardens\u201d, su historia balbuceante y murmurante de voces incorp\u00f3reas que se desplazaban sobre el macizo de flores y de una vida plagada de insectos. Los grabados en madera que Bell produjo, que representan a dos mujeres con sombrero sobre un fondo de hojas y flores, y un cordal de una mariposa y una oruga, unieron los reinos de las palabras y las im\u00e1genes de una manera que Woolf encontr\u00f3 profundamente satisfactoria. Y su colaboraci\u00f3n fue importante. Habiendo estado enferma, Woolf sinti\u00f3 que siempre estaba poni\u00e9ndose al d\u00eda con su hermana. \u201cCreo que el libro ser\u00e1 un gran \u00e9xito, gracias a ti\u201d, escribi\u00f3. \u201cSupongo que, a pesar de todo, Dios hizo nuestros cerebros sobre la misma base, dejando solo dos o tres partes fuera del m\u00edo\u201d. <\/p>\n<p>Aunque la historia transcurre en Londres, \u201cKew Gardens\u201d debe su imaginer\u00eda del mundo natural a Asheham, junto con su representaci\u00f3n de la vida dom\u00e9stica. Mientras el caracol se mueve entre los \u201cvastos espacios verdes\u201d del macizo de flores, la conversaci\u00f3n incidental de las mujeres \u2014\u201caz\u00facar, harina, arenques ahumados, verduras\u201d\u2014 contribuye al tejido general y vacilante del sonido. Woolf era esnob en su imitaci\u00f3n de las voces de la clase trabajadora, y sin embargo la historia era un intento de mostrar toda la vida, tanto humana como animal. Fue una de las muchas \u201ccosas breves\u201d que escribi\u00f3 durante ese per\u00edodo, piezas \u00e1giles que anunciaron un cambio radical en su estilo y la encaminaron hacia libros como <em>La habitaci\u00f3n de Jacob<\/em> y <em>La se\u00f1ora Dalloway<\/em>En muchos sentidos, esta \u00faltima es una novela dom\u00e9stica. Una mujer camina por Londres haciendo un recado, planeando su fiesta y con una lista form\u00e1ndose en su cabeza.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os que Woolf pas\u00f3 en Asheham fueron a\u00f1os de placeres mon\u00f3tonos, de mirar y observar, de experimentaci\u00f3n creativa y renovaci\u00f3n. Todo eso lo veo en su lista de cosas por hacer. Era una escritora que intentaba mantener el orden en sus emociones, aferrarse al mundo f\u00edsico, l\u00ednea por l\u00ednea. \u201cEglefino y carne de salchicha\u201d, escribir\u00eda en su diario muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1941, cuando tem\u00eda el inicio de otra crisis. \u201cCreo que es cierto que uno adquiere cierto dominio sobre las salchichas y el eglefino al escribirlos\u201d.<\/p>\n<hr\/>\n<p><strong>Recientemente, en la cocina de una amiga en su nuevo<\/strong> En una casa de campo, vi un papel en el que estaban escritos los horarios de apertura de la pescader\u00eda y los d\u00edas del mercado local. Estaba escrito con mucha claridad. Mi amiga hab\u00eda sufrido una p\u00e9rdida profunda casi al mudarse. Vivir es una actividad peligrosa. Hacemos listas para tranquilizarnos, para mantener un momento en su sitio cuando la vida amenaza con abrumarnos. Hab\u00eda tanta fortaleza en esa lista. Se le\u00eda como una declaraci\u00f3n de intenciones, una carta a un yo futuro. Dentro de unos a\u00f1os, si sobrevive, representar\u00e1 un intervalo en la vida, de construir un hogar en un lugar desconocido, de recuperarse, de intentar seguir adelante. <\/p>\n<p>Este a\u00f1o publiqu\u00e9 una biograf\u00eda colectiva de tres escritoras, elaborada a partir de listas y otros textos hogare\u00f1os, entre los que se incluyen libros de recetas, cuadernos de jardiner\u00eda e inventarios dom\u00e9sticos. Estas escritoras ten\u00edan en com\u00fan una mudanza al campo, seguida de un per\u00edodo tranquilo de construcci\u00f3n de un hogar y de arregl\u00e1rselas. En 1930, doce a\u00f1os despu\u00e9s de que Woolf contara su ropa de cama, la escritora Sylvia Townsend Warner tom\u00f3 un cuaderno e hizo un inventario de todo el contenido de su casa de campo en Dorset. Pas\u00f3 de una habitaci\u00f3n a otra y registr\u00f3 los candelabros y el cubo del carb\u00f3n, las jarras de cristal y las cacerolas de aluminio, la vajilla y la cuberter\u00eda. <\/p>\n<p>Se lee como la lista de bodas de cualquier pareja de clase media de la \u00e9poca. Sin embargo, es m\u00e1s sincera, m\u00e1s precaria, cuando uno se entera de que la familia de Warner era homosexual. El nuevo amor de su vida, la poetisa Valentine Ackland, lleg\u00f3 en un momento de crisis personal, cuando la relaci\u00f3n de Warner con un hombre mayor y casado estaba tambale\u00e1ndose y, despu\u00e9s del \u00e9xito de su primera novela, <em>Sauces de piruleta<\/em>se encontraba en un punto muerto en su trabajo. Despu\u00e9s de una temporada desdichada en Londres, en el inventario estaba haciendo un balance de su nueva vida, midiendo su oro.<\/p>\n<p>Una lista m\u00e1s, esta vez mecanografiada. El 4 de agosto de 1954, las posesiones de la novelista Rosamond Lehmann fueron catalogadas para subasta en Friar Street, en Reading. Un par de cortinas de terciopelo beige, tres manteles de damasco, dos colchas, vajilla de cocina variada, una cesta para perros y su contenido, una alfombra estampada (desgastada). Tras el final de su relaci\u00f3n de nueve a\u00f1os con el poeta Cecil Day Lewis, Lehmann estaba empacando su casa en la zona rural de Oxfordshire. Cuando lleg\u00f3 en 1941, sus libros m\u00e1s famosos y dos matrimonios hab\u00edan quedado atr\u00e1s. Era una campesina poco probable, madre de dos ni\u00f1os peque\u00f1os, en la c\u00faspide de la mediana edad. Pero se puso manos a la obra y comenz\u00f3 a escribir cuentos, algunos de sus mejores trabajos. En \u201cUn sue\u00f1o de invierno\u201d, una mujer se castiga a s\u00ed misma por el autoenga\u00f1o y los errores pasados: \u201cLa vida ya no organiza historias con finales felices, \u00bflo ves?\u201d. Lehmann podr\u00eda haberlo sabido.  El cat\u00e1logo que enumera sus posesiones muestra el desmantelamiento de una vida, un inventario al rev\u00e9s.<\/p>\n<aside aria-labelledby=\"aside-label\" class=\"n-content-recommended--single-story n-content-recommended--inset\" data-component=\"recommended\">\n<p class=\"n-content-recommended__title\">Recomendado<\/p>\n<div class=\"o-teaser o-teaser--article o-teaser--small o-teaser--stacked o-teaser--has-image js-teaser\" data-id=\"b183fe46-5e5e-4a5d-b15f-b911588688bd\">\n<div class=\"o-teaser__image-container js-teaser-image-container\">\n<div class=\"o-teaser__image-placeholder\" style=\"aspect-ratio:2747\/1545\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/aside>\n<p>Una lista es mucho y poco a la vez. Permite al bi\u00f3grafo vislumbrar una vida en fragmentos y retazos. Al igual que el per\u00edodo de Woolf en Asheham, los primeros a\u00f1os de Warner en Dorset a menudo se han pasado por alto, y su historia parece retomar su rumbo con su pol\u00edtica comunista en 1935. Pero al leer el inventario de Warner en el archivo, su casa de campo cobr\u00f3 vida con su traviesa yuxtaposici\u00f3n de estilo Regencia y r\u00fastico, combinando Chippendale con punto de cruz, espejos rococ\u00f3 con colchas de retazos. Me sent\u00ed como si estuviera caminando de un lado a otro, rebuscando en sus armarios y cajones. Y al leer el diario de Woolf en Asheham en la Biblioteca P\u00fablica de Nueva York, con el peque\u00f1o cuaderno de notas jaspeado en mis manos, tuve la sensaci\u00f3n de mirar por encima de su hombro mientras contaba sus fundas de almohada y s\u00e1banas.<\/p>\n<p>Para los tres escritores, los interludios campestres representan los espacios entre los grandes acontecimientos, entre los hitos que podr\u00edan dominar una biograf\u00eda tradicional. En los archivos, estudi\u00e9 los materiales, pero mir\u00e9 m\u00e1s de cerca. Y segu\u00ed la l\u00ednea de su b\u00fasqueda. Al leer sus notas, listas y planes, descubr\u00ed esos espacios habitables, esperanzadores, fruct\u00edferos. <\/p>\n<p>Y as\u00ed me permit\u00ed vislumbrar a los propios escritores, ver a Sylvia entrando del jard\u00edn con las u\u00f1as sucias, a Rosamond seguida por los perros o a Virginia arrodillada para contar la ropa de casa, sintiendo la corriente de aire fr\u00edo en el rellano. Al sentirme dentro de mi tema como un novelista sentir\u00eda a un personaje, me sent\u00ed m\u00e1s cerca de la esencia y la textura de su vida en Asheham. La biograf\u00eda a menudo trata de los triunfos p\u00fablicos, pero tambi\u00e9n puede tratar de los triunfos privados y silenciosos. <em>Soy due\u00f1a de mi propia casa<\/em>&#8220;, parece decirse Woolf mientras selecciona y clasifica, volvi\u00e9ndose hacia su cuaderno. <em>Me las estoy arreglando. Estoy bien.<\/em>. <\/p>\n<p><em>Harriet Baker es la autora de \u201cHoras rurales: las vidas rurales de Virginia Woolf, Sylvia Townsend Warner y Rosamond Lehmann\u201d (Allen Lane)<\/em><\/p>\n<p><em>Seguir <\/em><a rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/twitter.com\/FTMag\" data-trackable=\"link\" target=\"_blank\"><em>@FTMag<\/em><\/a><em>  Para enterarte primero de nuestras \u00faltimas historias y suscribirte a nuestro podcast <\/em><em>Vida y arte<\/em><em>  donde quiera que escuches<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><br \/>\n<br \/><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/6c7e3cc3-f66b-4998-ad55-5f58d151a761\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-56<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 nos puede decir una lista de s\u00e1banas y fundas de almohada, manteles y toallas de ba\u00f1o sobre<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1274592,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[92296,614,440,40510,29191,7113,58506,18,251,6604,126306],"class_list":["post-1274591","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-allano","tag-camino","tag-como","tag-elaboracion","tag-experimentos","tag-listas","tag-literarios","tag-para","tag-sus","tag-virginia","tag-woolf"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1274591","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1274591"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1274591\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1274592"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1274591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1274591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1274591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}