{"id":1248952,"date":"2024-06-23T09:45:39","date_gmt":"2024-06-23T09:45:39","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/visiones-del-santuario-en-la-vida-y-el-arte\/"},"modified":"2024-06-23T09:45:43","modified_gmt":"2024-06-23T09:45:43","slug":"visiones-del-santuario-en-la-vida-y-el-arte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/visiones-del-santuario-en-la-vida-y-el-arte\/","title":{"rendered":"Visiones del santuario, en la vida y el arte."},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"article-body\">\n<p>La semana pasada estuve en Art Basel, caminando por el espacio de exposici\u00f3n Unlimited de la feria, donde se exponen obras monumentales y proyectos multimedia.  La sala era ruidosa y estaba llena de lo que parec\u00edan miles de personas haciendo cola para ver instalaciones de arte interactivas, deteni\u00e9ndose para hablar entre s\u00ed o tomarse fotograf\u00edas y selfies.  (Siempre me ha llamado la atenci\u00f3n que, cuando visitamos ferias de arte, uno tiene que trabajar muy duro para ver arte).<\/p>\n<p>Una de las obras que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n fue una pel\u00edcula de 26 minutos llamada <em>El vigilante<\/em>, del artista Ali Cherri, nacido en Beirut y afincado en Par\u00eds.  Se proyect\u00f3 en una peque\u00f1a sala cuya entrada estaba situada justo detr\u00e1s de las gigantescas esculturas de arcilla de dos soldados y un perro de Cherri.  No soy alguien que normalmente se sienta a ver una instalaci\u00f3n de video completa, pero me sorprendi\u00f3 lo r\u00e1pido que me atrajo la pel\u00edcula de Cherri. <\/p>\n<p>Es una historia aparentemente sencilla sobre un sargento del ej\u00e9rcito que realiza turnos nocturnos en una torre de vigilancia en una frontera sin nombre.  Vemos pasar el tiempo en silencio, la mirada fija del sargento dirigida hacia un desierto casi vac\u00edo.  En un momento dado, un peque\u00f1o lagarto pasa lentamente.  En otro momento, un p\u00e1jaro sobre su peque\u00f1o lomo respira por \u00faltima vez, moviendo sus diminutas patas, despu\u00e9s de haber volado hacia el cristal de la ventana de la torre.  Por la noche, el sargento recibe la visita de luces brillantes que se acercan desde la distancia y fantasmas de soldados inquietos que a\u00fan marchan en cumplimiento de su deber de otra vida y guerra.<\/p>\n<p>Por conmovedor e inquietante que sea el v\u00eddeo, lo que fue igualmente poderoso fue lo que estaba sucediendo en la peque\u00f1a habitaci\u00f3n.  La gente se hab\u00eda api\u00f1ado, apoyada contra las paredes, sentada en el suelo con las piernas cruzadas, plenamente sintonizada con las im\u00e1genes silenciosas y de ritmo lento que aparec\u00edan en la pantalla.  La energ\u00eda se sent\u00eda quieta y llena de emoci\u00f3n reflexiva, muy diferente de la bulliciosa feria de arte afuera.  Cuando termin\u00f3 la pel\u00edcula, casi nadie se movi\u00f3 a medida que avanzaban los cr\u00e9ditos.  Era como si nadie quisiera abandonar este peque\u00f1o capullo de espacio.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos d\u00edas me encontr\u00e9 regresando mentalmente a esa sala y pensando en c\u00f3mo cre\u00f3 un espacio de tiempo en el que las personas se sintieron c\u00f3modas para sentarse, sentir y considerar material desafiante.  Me llev\u00f3 a la idea de un santuario, los lugares de nuestras vidas donde podemos atender, reflexionar o cuidar las emociones que surgen y fluyen en nuestras vidas.  \u00bfQu\u00e9 hace que alg\u00fan lugar sea un posible santuario? \u00bfTenemos acceso a esos lugares en nuestras vidas?<\/p>\n<hr\/>\n<p><strong>El cuadro de 1888 \u201cRecordando el pasado\u201d<\/strong> de Carlton Alfred Smith muestra a una joven en apuros.  Est\u00e1 alejada del escritorio en el que est\u00e1 sentada, apoyando la cabeza en el respaldo de la silla y agarrando con una mano un trozo de papel.  En el suelo, junto a ella, hay una papelera con restos arrugados esparcidos a su alrededor, y entre ellos un sobre con la direcci\u00f3n desechada.<\/p>\n<figure class=\"n-content-image n-content-image--full\" data-component=\"image-set\"><picture><source media=\"(min-width: 700px)\"  width=\"1550\" height=\"2256\"\/><\/picture><figcaption class=\"n-content-picture__caption\"><span>&#8216;Recordando el pasado&#8217; de Carlton Alfred Smith (1888)<\/span><span> <!-- -->\u00a9 Alamy<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>Smith llena la pintura con muebles, objetos y detalles, dando la sensaci\u00f3n de una habitaci\u00f3n bien utilizada y habitada. La luz entra por la ventana emplomada y, dado el delantal blanco sobre su vestido rosa, podemos suponer que la ni\u00f1a se ha tomado un tiempo libre. de los deberes del d\u00eda para lidiar con lo que sea que la est\u00e9 atormentando emocionalmente.<\/p>\n<p>La pintura me hizo pensar en el ensayo de Virginia Woolf \u201cUna habitaci\u00f3n propia\u201d y en la necesidad de tener un santuario seguro en el que realizar el trabajo: trabajo creativo, por supuesto, pero relacionado con ello, el trabajo de lidiar con las dificultades de la vida.  Me siento atra\u00eddo por la pintura de Smith porque cuando yo mismo he enfrentado desaf\u00edos emocionales, me ha salvado la vida tener un lugar en mi casa que se sienta tranquilo, privado, rodeado de lo que me resulta familiar.  Estos elementos parecen abrir espacio para los dolorosos ajustes de cuentas internos que a menudo exigen nuestra atenci\u00f3n incluso a mitad del d\u00eda, en medio de nuestras otras responsabilidades. <\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los espacios y lugares que te hacen sentir lo suficientemente seguro y te permiten procesar cosas dif\u00edciles?  \u00bfQui\u00e9n o qu\u00e9 estar\u00eda presente? <\/p>\n<hr\/>\n<p><strong>Me encanta el cuadro de 1650 \u201cPerro en reposo\u201d<\/strong> del pintor holand\u00e9s Gerrit Dou.  Celebrada en el Museo de Bellas Artes de Boston, la imagen de un perro somnoliento, con los ojos entreabiertos, acurrucado contra un conjunto de mimbre, terracota, ramas atadas y zapatillas, irradia una sensaci\u00f3n de paz reparadora.  Cada elemento parece vivo con su propia energ\u00eda \u00fanica.<\/p>\n<p>Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n c\u00f3mo este cuadro me hizo considerar el santuario desde otro punto de vista.  Cuando los perros se sienten seguros, parecen capaces de encontrar un lugar de descanso en cualquier lugar, ya sea un lugar junto a la ventana por donde entra el sol, el rinc\u00f3n de su cama o, como en este cuadro, en una humilde estanter\u00eda.  Para un perro contento, el mundo est\u00e1 lleno de posibles santuarios. <\/p>\n<p>Un animal se gu\u00eda por la autoconservaci\u00f3n, sin preocuparse por preguntas sobre si el descanso es \u201cmerecido\u201d o \u201cganado\u201d.  Creo que a muchos de nosotros nos cuesta elegir el descanso porque estamos inmersos en culturas que sugieren que el descanso es para los d\u00e9biles, que si hacemos una pausa por un momento nos quedaremos atr\u00e1s de nuestros pares. <\/p>\n<p>\u00bfY si empezamos a imaginar que nuestro mundo est\u00e1 lleno de espacios que nos invitan al descanso?  Mientras escribo este art\u00edculo, todav\u00eda tengo un d\u00eda completo por delante.  Sin embargo, me he dicho a m\u00ed mismo que cuando termine usar\u00e9 mi hora de almuerzo para caminar hasta el parque al final de mi calle y tumbarme en el c\u00e9sped sin mi tel\u00e9fono.  S\u00e9 que esto me renovar\u00e1 en m\u00faltiples niveles.  Estoy aprendiendo continuamente c\u00f3mo definir el espacio de descanso como una forma de santuario porque, para m\u00ed, renovarme en mente y cuerpo tambi\u00e9n es parte de extender una versi\u00f3n m\u00e1s saludable de m\u00ed mismo al mundo. <\/p>\n<hr\/>\n<p><strong>La luz inunda la sala en la obra de 1899<\/strong> \u201cOrganizando las flores de verano\u201d del pintor dan\u00e9s Adolf Heinrich-Hansen.  Una mujer con un vestido largo color crema se encuentra en una sala de estar adornada arreglando flores en un gran jarr\u00f3n blanco.  En el lado derecho del lienzo, las puertas francesas se abren al verde d\u00eda de verano exterior.  Otra puerta nos permite vislumbrar otra habitaci\u00f3n muy iluminada por el sol.  El sombrero de la mujer est\u00e1 sobre una mesa y nos imaginamos que acaba de llegar de cortar las flores del jard\u00edn.<\/p>\n<figure class=\"n-content-image n-content-image--full\" data-component=\"image-set\"><picture><source media=\"(min-width: 700px)\"  width=\"2122\" height=\"1415\"\/><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/1719135939_13_Visiones-del-santuario-en-la-vida-y-el-arte.jpg\" alt=\"Una mujer con un vestido color crema y el pelo oscuro recogido en un mo\u00f1o, arregla altas flores de color malva en una habitaci\u00f3n luminosa y aireada. \" data-image-type=\"image\" width=\"2122\" height=\"1415\" loading=\"lazy\"\/><\/picture><figcaption class=\"n-content-picture__caption\"><span>&#8216;Organizaci\u00f3n de flores de verano&#8217; de Adolf Heinrich-Hansen (1899) <\/span><span> <!-- -->\u00a9 Alamy<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>La pintura se siente aireada, ventosa y con olor a una nueva y fresca ma\u00f1ana de verano.  Me siento atra\u00eddo por esta obra porque habla del santuario porque se siente llena de luz y de la posibilidad de un nuevo d\u00eda.  Pase lo que pase en nuestras vidas, siempre existe la posibilidad de un nuevo d\u00eda en el horizonte, uno que puede llegar con una pizca o un resplandor completo de luz.  Y quiz\u00e1s a veces tengamos que encontrar la fe y el coraje para cuidar los espacios hasta que consigamos sacar de ellos alg\u00fan elemento de santuario.  Ya sea reunidos en peque\u00f1as habitaciones oscuras con otras personas o en amplios espacios llenos de luz que nos recuerdan que debemos movernos con esperanza.<\/p>\n<p><a rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/?fs=1&amp;tf=cm&amp;to=enuma.okoro@ft.com\" data-trackable=\"link\" target=\"_blank\"><em>enuma.okoro@ft.com<\/em><\/a> <\/p>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/9d8135be-70f3-4a9a-94b8-9fd4df323a97\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-56<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La semana pasada estuve en Art Basel, caminando por el espacio de exposici\u00f3n Unlimited de la feria, donde<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1248953,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[5518,38,78628,148,37757],"class_list":["post-1248952","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-general","tag-arte","tag-del","tag-santuario","tag-vida","tag-visiones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1248952","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1248952"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1248952\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1248953"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1248952"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1248952"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1248952"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}