{"id":1074558,"date":"2023-12-02T21:43:25","date_gmt":"2023-12-02T21:43:25","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/en-busca-del-verdadero-nelson-mandela\/"},"modified":"2023-12-02T21:43:25","modified_gmt":"2023-12-02T21:43:25","slug":"en-busca-del-verdadero-nelson-mandela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/en-busca-del-verdadero-nelson-mandela\/","title":{"rendered":"En busca del verdadero Nelson Mandela"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"article-body\">\n<p>En el verano sudafricano de 1946, un joven veterano militar llamado Jules Browde se matricul\u00f3 como estudiante de derecho en la Universidad Wits de Johannesburgo.  Mientras esperaba que comenzara su primer seminario, entr\u00f3 un hombre &#8220;muy alto y guapo&#8221;. &#8220;Era fornido&#8221;, record\u00f3 Browde d\u00e9cadas despu\u00e9s, y todos miraron hacia arriba y lo miraron.  Lo m\u00e1s distintivo del joven, sin embargo, no era ni su altura ni sus anchos hombros: era el color de su piel.  Nelson Mandela era el \u00fanico estudiante negro de su clase.<\/p>\n<p>Mandela se dirigi\u00f3 a una silla vac\u00eda junto a la de Browde.  En el momento en que se sent\u00f3, el estudiante sentado al otro lado de \u00e9l hizo un gran espect\u00e1culo al levantarse y sentarse en el lado opuesto de la habitaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Nadie dijo una palabra.  El profesor entr\u00f3 y comenz\u00f3 la conferencia.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00f3 la clase, Browde se present\u00f3 a Mandela y los dos se hicieron amigos para toda la vida.  Durante medio siglo ninguno de los dos mencion\u00f3 lo que hab\u00eda sucedido ese d\u00eda.<\/p>\n<p>Y luego, en 1996, exactamente 50 a\u00f1os despu\u00e9s, cuando Mandela era presidente de Sud\u00e1frica y estaba entre los seres humanos m\u00e1s agasajados del mundo, Browde asisti\u00f3 a un almuerzo que el presidente ofrec\u00eda.  En alg\u00fan momento, Mandela llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Browde, lo llam\u00f3 y le pidi\u00f3 que convocara una reuni\u00f3n de su clase de derecho.<\/p>\n<blockquote class=\"n-content-pullquote n-content-pullquote--no-image\" aria-hidden=\"true\">\n<div class=\"n-content-pullquote__content\">\n<p>Con poco que mostrar, el ANC busca el recuerdo de Mandela nombrando calles con su nombre y poniendo su rostro en los billetes.<\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<p>\u201cY Jules\u201d, record\u00f3 Browde que dijo Mandela, \u201c\u00bfrecuerdas cuando entr\u00e9 a la clase y me sent\u00e9?\u201d  .  .  y el hombre a mi lado se levant\u00f3.  .  .  &#8220;<\/p>\n<p>&#8220;Me acuerdo.&#8221;  Browde respondi\u00f3.  &#8220;Su nombre era Ballie de Klerk&#8221;.<\/p>\n<p>\u201cPor favor, aseg\u00farese de invitar <em>a \u00e9l<\/em> venir.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfPor qu\u00e9?&#8221;  -Pregunt\u00f3 Browde.<\/p>\n<p>Porque, dijo Mandela, quer\u00eda recordarle a De Klerk lo que hab\u00eda hecho.  \u201cNo me importa si dice que lo recuerda o que no lo recuerda.  Porque quiero tomar su mano y quiero decirle: &#8216;<em>I<\/em> recordar.  Pero te perdono.  Ahora veamos qu\u00e9 podemos hacer juntos por el bien de este pa\u00eds&#8217;\u201d.<\/p>\n<p>Cuento esta historia porque es resbaladiza.  Lo que transmite sobre Mandela no es nada sencillo.  Este no es un hombre que haya hecho las paces con lo que le sucedi\u00f3 en el pasado. <\/p>\n<p>El perd\u00f3n rara vez muestra su motivaci\u00f3n m\u00e1s profunda.  No es una se\u00f1al de que la ira que la precede se haya disuelto;  en cambio, ha sido reelaborado en un estado m\u00e1s elegante.<\/p>\n<hr\/>\n<p><strong>En el d\u00e9cimo aniversario de la muerte de Mandela<\/strong> El 5 de diciembre de 2013, es dif\u00edcil cuadrar al hombre complejo y opaco que era con la figura unidimensional que su pa\u00eds recuerda y con quien se ha enfadado cada vez m\u00e1s. <\/p>\n<p>A principios de este a\u00f1o, un joven oficinista negro de Johannesburgo dijo al New York Times que evita mirar la estatua de un Mandela radiante con la que se cruza de camino al trabajo, para no convertirse en \u201cuna bola andante de rabia\u201d. <\/p>\n<p>Sus sentimientos son cada vez m\u00e1s comunes y las razones no son dif\u00edciles de encontrar.  El Congreso Nacional Africano (ANC), que llev\u00f3 a Sud\u00e1frica a la libertad bajo Mandela en 1994, ha estado en el poder casi 30 a\u00f1os.  Aunque un electorado desencantado bien podr\u00eda votar para que vuelva a ocupar el cargo el pr\u00f3ximo a\u00f1o (principalmente por falta de una alternativa cre\u00edble), su reputaci\u00f3n est\u00e1 arruinada.  El ANC, alguna vez celebrado como el movimiento que trajo la libertad, ahora est\u00e1 ampliamente asociado con instituciones fallidas, corrupci\u00f3n y crimen organizado.<\/p>\n<p>Su historial en el gobierno es realmente terrible.  La creciente tasa de desempleo de Sud\u00e1frica asciende a m\u00e1s del 40 por ciento.  Su desigualdad es asombrosa y su coeficiente de Gini es el m\u00e1s alto del mundo.  Y gran parte de la pobreza del pa\u00eds se concentra entre la poblaci\u00f3n negra, un terrible recordatorio de que aunque el apartheid termin\u00f3 hace casi tres d\u00e9cadas, su legado permanece.<\/p>\n<p>Con poco que mostrar, el partido gobernante busca instintivamente la memoria de Nelson Mandela.  Ha puesto su nombre a 32 calles, ha erigido casi dos docenas de estatuas suyas y ha estampado su rostro en monedas y billetes.  Y lo que dice sobre \u00e9l es tan aburrido como cabr\u00eda esperar.  Se le invoca para fomentar la inclusi\u00f3n, la generosidad y el servicio a los dem\u00e1s.  Est\u00e1 acostumbrado a rogar a la gente que sea buena. <\/p>\n<blockquote class=\"n-content-pullquote n-content-pullquote--no-image\" aria-hidden=\"true\">\n<div class=\"n-content-pullquote__content\">\n<p>Era uno de los seres humanos m\u00e1s tristes que he conocido.  Era tristeza y enojo mezclados&#8217;<\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<p>Para muchos j\u00f3venes negros esta empalagosa amabilidad es m\u00e1s que aburrida;  es ofensivo.  Si Mandela es el padre fundador de lo que vemos a nuestro alrededor, piensan cada vez m\u00e1s, entonces fue un hombre que decepcion\u00f3 a su pueblo.<\/p>\n<hr\/>\n<p><strong>Ante esto, la mejor manera de conmemorar<\/strong> Mandela debe recuperar algo de qui\u00e9n fue en realidad.  Y qu\u00e9 sorprendente resulta. <\/p>\n<p>Una persona que lo conoci\u00f3 mejor que nadie en los a\u00f1os posteriores a su liberaci\u00f3n de prisi\u00f3n fue Barbara Masekela.  Fue jefa de gabinete de 1990 a 1995 y pasaba con \u00e9l unas 16 horas al d\u00eda. <\/p>\n<p>\u201cEra uno de los seres humanos m\u00e1s tristes que he conocido\u201d, me dijo.  \u201cDe vez en cuando sent\u00edas que sal\u00eda de \u00e9l.  Era tristeza y enojo mezclados: <em>feroz<\/em> enojo.&#8221;<\/p>\n<p>Record\u00f3 un viaje a Tanzania.  \u201c[We were driving] en un pueblo;  la gente se hab\u00eda alineado en la calle para saludarlo.  Eran gente sencilla y rural.  Simplemente gritaron: &#8216;\u00a1Mandela!  \u00a1M\u00e1ndela!&#8217;  Fue realmente muy conmovedor.  Estaba bien, alegre, el mismo de siempre.  Pero cuando el convoy lleg\u00f3 al pueblo y nos encontramos entre esa gente gritando, se le ocurri\u00f3.  .  .  Dej\u00f3 de saludar.  S\u00f3lo hab\u00eda una quietud, una quietud sombr\u00eda y aterradora, y una tristeza casi insoportable\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l fue el origen de estos sentimientos? <\/p>\n<p>Durante los 27 a\u00f1os que estuvo en prisi\u00f3n, el mundo personal de Mandela se vino abajo.  Su hijo mayor, Thembi, abandon\u00f3 sus estudios y se qued\u00f3 a la deriva antes de morir tr\u00e1gicamente joven.  Makgatho, su hijo menor, tambi\u00e9n abandon\u00f3 su educaci\u00f3n, se volvi\u00f3 alcoh\u00f3lico y luch\u00f3 por organizar una carrera.  En cuanto a la hija menor de Mandela, Zindzi, en la d\u00e9cada de 1980 Mandela utiliz\u00f3 su creciente influencia para colocarla en la universidad, s\u00f3lo para descubrir que a sus espaldas ella se hab\u00eda unido a una fuerza armada renegada comandada por su madre.<\/p>\n<p>Para Mandela, fue como si una granada hubiera convertido a su familia en metralla.  Con una educaci\u00f3n deficiente y sin los medios para defenderse, la pr\u00f3xima generaci\u00f3n de Mandela, escribi\u00f3 desesperadamente a Makgatho, \u201cser\u00e1 condenada para siempre al estatus degradante de estar subordinado a&#8230;\u201d.  .  .  otros seres humanos\u201d.  Le suplic\u00f3 a Zindzi: \u201c\u00bfC\u00f3mo se puede esperar que yo dirija una naci\u00f3n si no puedo cuidar de mi propia familia?\u201d<\/p>\n<p>Y ese era el punto.  Mandela sinti\u00f3 que hab\u00eda fallado en la responsabilidad m\u00e1s sagrada de todas.  Engendrar hijos negros en la Sud\u00e1frica del apartheid, la m\u00e1s hostil de las tierras, y no protegerlos: para un hombre con un m\u00ednimo de honor, eso era imperdonable.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de salir de prisi\u00f3n en febrero de 1990, inaugurando la transici\u00f3n de Sud\u00e1frica a la democracia, Mandela utiliz\u00f3 su creciente poder para tratar de salvar a su familia, a veces de manera inquietante.  Su esposa Winnie Madikizela-Mandela hab\u00eda estado al mando de una banda de j\u00f3venes violentos en medio de las insurrecciones sudafricanas y ahora estaba en problemas. <\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n de Mandela, Winnie fue acusada de secuestro.  En v\u00edsperas de su juicio, cuatro de sus coacusados \u200b\u200by un testigo clave desaparecieron;  fueron llevados en secreto a trav\u00e9s de la frontera por personal del ANC a quien Mandela hab\u00eda delegado \u201cpara manejar la situaci\u00f3n\u201d, como me dijo un colaborador suyo cercano.<\/p>\n<p>Fue algo quijotesco y equivocado.  Como si su nuevo poder pudiera curar a su esposa, salvar su matrimonio y resucitar a su familia.  Lo que intentaba restaurar hac\u00eda tiempo que hab\u00eda muerto.<\/p>\n<hr\/>\n<p><strong>Durante su etapa como jefa de gabinete,<\/strong> Masekela observaba habitualmente a Mandela mientras se preparaba para sus compromisos p\u00fablicos.  \u201cLo ve\u00edamos acicalarse justo antes de que alguna delegaci\u00f3n o persona viniera a hablar con \u00e9l.  De hecho, se pod\u00eda ver c\u00f3mo se convert\u00eda en Nelson Mandela, el gran perdonador.  .  .  &#8220;<\/p>\n<p>Cuando llegaban sus invitados, encend\u00eda su carisma hipn\u00f3tico, creando un aura de calma celestial. <\/p>\n<blockquote class=\"n-content-pullquote n-content-pullquote--no-image\" aria-hidden=\"true\">\n<div class=\"n-content-pullquote__content\">\n<p>Mandela pens\u00f3 que pod\u00eda utilizar su posici\u00f3n \u00fanica para llevar la democracia constitucional a su pa\u00eds sin provocar una guerra civil.<\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<p>A lo largo de su carrera, \u00e9sta fue la genialidad de Mandela: no s\u00f3lo su capacidad para actuar, sino tambi\u00e9n para crear la personalidad que exig\u00eda la pol\u00edtica del momento.  A mediados de la d\u00e9cada de 1950, \u00e9l era un abogado apuesto, su cuerpo musculoso envuelto en trajes caros y su autom\u00f3vil un poco demasiado elegante.  Ser elegante, hermoso y negro en los primeros a\u00f1os del apartheid era poderoso, provocativo: era una vislumbre viva y respirable de un mundo alternativo.  Luego, a principios de la d\u00e9cada de 1960, cuando Mandela pas\u00f3 a la clandestinidad para iniciar una lucha armada, se dej\u00f3 crecer el pelo y la barba y se puso una gabardina;  el astuto abogado se hab\u00eda convertido en guerrillero, la encarnaci\u00f3n de un pueblo dispuesto a utilizar la violencia. <\/p>\n<p>Una vez que lo atraparon y lo juzgaron, los personajes iban y ven\u00edan en una sucesi\u00f3n vertiginosa.  El ind\u00edgena africano en la corte de un hombre blanco, vestido con pieles de chacal y cuentas;  el m\u00e1rtir parecido a Cristo le dice en voz baja a un juez que estaba preparado para morir.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9, en la d\u00e9cada de 1990, eligi\u00f3 la personalidad que eligi\u00f3: tan paternal, tan ligera, tan amable? <\/p>\n<div class=\"n-content-layout\" data-layout-name=\"auto\" data-layout-width=\"full-grid\">\n<div class=\"n-content-layout__container\">\n<div class=\"n-content-layout__slot\">\n<figure class=\"n-content-image n-content-image--full\"><picture><source media=\"(min-width: 700px)\"  width=\"1521\" height=\"1521\"\/><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/En-busca-del-verdadero-Nelson-Mandela.jpg\" alt=\"Una fotograf\u00eda en blanco y negro de finales de la d\u00e9cada de 1950 de Nelson Mandela con traje hablando con otro hombre con traje al aire libre bajo el sol. \" data-image-type=\"image\" width=\"1521\" height=\"1521\"\/><\/picture><figcaption class=\"n-content-picture__caption\"><span>Mandela a finales de la d\u00e9cada de 1950 con sus coacusados \u200b\u200bfrente al &#8216;juicio por traici\u00f3n&#8217; en Johannesburgo<\/span><span> <!-- -->\u00a9 Gamma-Rapho \/ Getty Images<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<div class=\"n-content-layout__slot\">\n<figure class=\"n-content-image n-content-image--full\"><picture><source media=\"(min-width: 700px)\"  width=\"1544\" height=\"1544\"\/><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/1701553404_940_En-busca-del-verdadero-Nelson-Mandela.jpg\" alt=\"Una fotograf\u00eda en color de 1995 de Nelson Mandela con una camisa verde oscuro con estampado floral y la mano en el hombro de una peque\u00f1a anciana.\" data-image-type=\"image\" width=\"1544\" height=\"1544\"\/><\/picture><figcaption class=\"n-content-picture__caption\"><span>Mandela en 1995 con Betsie Verwoerd, de 94 a\u00f1os, viuda del arquitecto del apartheid, Hendrik Verwoerd.<\/span><span> <!-- -->\u00a9 GettyIm\u00e1genes<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Porque cre\u00eda que su pa\u00eds era propenso a la guerra.  Y una guerra ahora, al finalizar el apartheid, devastar\u00eda a Sud\u00e1frica.  Entendi\u00f3 que, como l\u00edder de la Sud\u00e1frica negra, qui\u00e9n era en p\u00fablico (no s\u00f3lo lo que dec\u00eda, sino el esp\u00edritu inefable de su presencia) era vital.  Y por eso opt\u00f3 por realizar generosidad.  Y vaya espect\u00e1culo que dio.  Elev\u00e1ndose por encima de la diminuta Betsie Verwoerd, viuda del arquitecto del apartheid, su brazo la rode\u00f3 protectoramente, protegi\u00e9ndola de todo lo que tem\u00eda.  Levantando la Copa Mundial de Rugby en lo alto con el fornido capit\u00e1n blanco de los Springboks, domesticando as\u00ed a un gran s\u00edmbolo del poder afrikaner.<\/p>\n<p>Estas puestas en escena fueron brillantes.  Pero nacieron de un sentido modesto de lo que era posible.  Mandela no era ning\u00fan Martin Luther King, que cre\u00eda que no habr\u00eda un futuro com\u00fan hasta que las almas humanas fueran transformadas.  Era un hombre duro y pragm\u00e1tico.  Pens\u00f3 que pod\u00eda utilizar su posici\u00f3n \u00fanica para llevar las instituciones de la democracia constitucional a su pa\u00eds sin provocar una guerra civil.  Pens\u00f3 que esa tarea por s\u00ed sola ya era bastante dif\u00edcil.<\/p>\n<p>El resultado es que la versi\u00f3n de s\u00ed mismo que eligi\u00f3 para mostrar a su pueblo, los sudafricanos negros, fue muy editada.  Y lo que excluy\u00f3, ir\u00f3nicamente, fue lo que compart\u00eda m\u00e1s intensamente con ellos: las cicatrices, la ira, el dolor punzante.  En su opini\u00f3n, el \u00e1mbito pol\u00edtico del \u00faltimo apartheid no pod\u00eda contener esos sentimientos;  si iba a haber un futuro, habr\u00eda que recuperarlos.<\/p>\n<aside aria-labelledby=\"aside-label\" class=\"n-content-recommended--single-story\">\n<p class=\"n-content-recommended__title\">Recomendado<\/p>\n<div class=\"o-teaser o-teaser--audio o-teaser--small o-teaser--stacked o-teaser--has-image js-teaser\" data-id=\"5e7c59c2-5b1b-4167-b3b0-197983cafc13\">\n<div class=\"o-teaser__image-container js-teaser-image-container\">\n<div class=\"o-teaser__image-placeholder\" style=\"padding-bottom:100.0000%\"><img decoding=\"async\" class=\"o-teaser__image\" src=\"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/En-busca-del-verdadero-Nelson-Mandela.com\/__origami\/service\/image\/v2\/images\/raw\/https%3A%2F%2Fnex.jpeg\" alt=\"\"\/><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/aside>\n<p>Lleva 10 a\u00f1os muerto.  Dudo que le sorprenda el descontento que prevalece en su tierra, ni que parte del mismo est\u00e9 dirigido a \u00e9l.  Sospecho que se declarar\u00eda culpable del cargo de dejar asuntos pendientes.  Hizo lo que fue posible en tiempos fr\u00e1giles.  El resto siempre depend\u00eda de los que segu\u00edan.<\/p>\n<p><em>Jonny Steinberg ense\u00f1a en el Consejo de Estudios Africanos del Centro MacMillan de la Universidad de Yale y es autor de &#8216;Winnie &#038; Nelson: Portrait of a Marriage&#8217;.<\/em><\/p>\n<p><em>Descubra primero nuestras \u00faltimas historias:<\/em> <em>siga a @FTWeekend en X e Instagram y suscr\u00edbase a nuestro podcast <\/em><em>Vida y arte<\/em><em>  dondequiera que escuches<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/5d9881a7-8574-4e2c-9e53-8d499cf1365a\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-56<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el verano sudafricano de 1946, un joven veterano militar llamado Jules Browde se matricul\u00f3 como estudiante de<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[6410,38,17937,9254,2549],"class_list":["post-1074558","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-busca","tag-del","tag-mandela","tag-nelson","tag-verdadero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1074558","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1074558"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1074558\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1074558"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1074558"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1074558"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}