{"id":1038455,"date":"2023-11-09T17:14:05","date_gmt":"2023-11-09T17:14:05","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/despues-de-wework-la-oficina-esta-muerta-larga-vida-a-la-oficina\/"},"modified":"2023-11-09T17:14:05","modified_gmt":"2023-11-09T17:14:05","slug":"despues-de-wework-la-oficina-esta-muerta-larga-vida-a-la-oficina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/despues-de-wework-la-oficina-esta-muerta-larga-vida-a-la-oficina\/","title":{"rendered":"Despu\u00e9s de WeWork, la oficina est\u00e1 muerta: \u00a1larga vida a la oficina!"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p>Desbloquea el Editor&#8217;s Digest gratis<\/p>\n<p class=\"article__content-sign-up-topic-description\"><span>Roula Khalaf, editora del FT, selecciona sus historias favoritas en este bolet\u00edn semanal.<\/span><\/p>\n<p><iframe class=\"article__content-sign-up-iframe close\" scrolling=\"no\" id=\"signUpIframe\" data-prev-url=\"\/register\/in-article-sign-up?ft-content-uuid=09bd5a30-7c56-4568-a6af-3251fd62878c\"><\/iframe><\/div>\n<div id=\"article-body\">\n<p>Los empresarios de alto nivel como Adam Neumann, cofundador de WeWork, y Masayoshi Son, creador de SoftBank, no suelen tomar lecciones de lat\u00edn.  Tampoco la mayor\u00eda de los magnates inmobiliarios ni sus financistas. <\/p>\n<p>Es una pena.  Porque mientras el polvo se asienta despu\u00e9s de la implosi\u00f3n de WeWork, una nueva empresa de alquiler de escritorios (cuya supuesta valoraci\u00f3n se ha desplomado de 47.000 millones de d\u00f3lares a casi nada, generando p\u00e9rdidas dolorosas para su patrocinador SoftBank), vale la pena reflexionar sobre el concepto central del sue\u00f1o de Neumann. a saber: la \u201coficina\u201d.<\/p>\n<p>En el lenguaje moderno, esta palabra es sin\u00f3nimo de edificio.  No es de extra\u00f1ar: las \u201coficinas\u201d f\u00edsicas personificaban el trabajo administrativo en la cultura occidental del siglo XX.  De ah\u00ed el popular programa de televisi\u00f3n con ese nombre.<\/p>\n<p>Pero, ir\u00f3nicamente, las ra\u00edces latinas originales de la palabra no ten\u00edan nada que ver con los edificios.  En cambio, <em>oficio<\/em> significa \u201ctarea\u201d, \u201cservicio\u201d o \u201c[divine] posici\u00f3n&#8221;.  Es por eso que los angloparlantes hablan de pol\u00edticos que \u201cse postulan para cargos p\u00fablicos\u201d.<\/p>\n<p>En cierto nivel, esto es s\u00f3lo una curiosidad cultural y etimol\u00f3gica.  Pero, por otro lado, deber\u00eda recordar a los inversores dos puntos cruciales.  En primer lugar, nuestras pr\u00e1cticas laborales, como otros elementos de la cultura, nunca son inamovibles, incluso si cada generaci\u00f3n piensa que sus patrones sociales son inevitables, adecuados y permanentes.  Los memes y las costumbres cambian.<\/p>\n<p>En segundo lugar, en nuestro mundo hiperdigitalizado y pospand\u00e9mico, ese concepto latino de <em>oficio<\/em> \u2013 el hecho de que el trabajo se centre en tareas y personas, m\u00e1s que en edificios \u2013 es ahora relevante.  La cultura de la \u201coficina\u201d est\u00e1 regresando al futuro, aunque de una manera que la mayor\u00eda de los inversores en bienes ra\u00edces comerciales nunca esperaron.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n en juego va m\u00e1s all\u00e1 de si la gente trabaja desde casa o no.  S\u00ed, durante la pandemia, los niveles de trabajo remoto se dispararon dram\u00e1ticamente.  Y aunque desde entonces han disminuido, la pr\u00e1ctica sigue siendo generalizada.  Una encuesta reciente de la Reserva Federal de Estados Unidos encontr\u00f3 que una cuarta parte de los empleados realizaban trabajos h\u00edbridos o remotos, frente al 10 por ciento en 2018, y se espera que esta proporci\u00f3n aumente.  Una encuesta de Gallup sit\u00faa la proporci\u00f3n de h\u00edbridos a\u00fan m\u00e1s alta, alrededor del 50 por ciento.<\/p>\n<p>Pero lo que es a\u00fan m\u00e1s intrigante que trabajar desde casa es un cambio asociado (y sutil) en el mapa mental del trabajo.  En el siglo XX, las \u201coficinas\u201d se asociaban en Occidente con fronteras temporales, espaciales y sociales.  La visi\u00f3n idealizada del trabajo (si no la realidad vivida) era que \u00e9ste ocurr\u00eda fuera del hogar, en horas definidas (de nueve a cinco, digamos), con colegas ajenos a la familia y en una etapa de la vida definida (por ejemplo, antes de cumplir la edad). de 65).<\/p>\n<p>Pero una combinaci\u00f3n de pandemia y digitalizaci\u00f3n ha desdibujado los l\u00edmites: cada vez m\u00e1s personas han aprendido a combinar sus espacios de hogar y trabajo, trabajar arduamente en una variedad de horas y \u201ctrabajar\u201d m\u00e1s all\u00e1 de la jubilaci\u00f3n.  Esto fue (y es), por supuesto, completamente normal para la mayor\u00eda de las sociedades durante el transcurso de la historia humana.  Pero es diferente de las normas del siglo XX. <\/p>\n<p>Algunos ejecutivos esperan que este cambio sea temporal.  Una encuesta realizada por la firma de contabilidad KPMG encontr\u00f3 que dos tercios de los ejecutivos \u201ccreen que habr\u00e1 un regreso completo al cargo dentro de tres a\u00f1os\u201d.  Tal vez sea as\u00ed.  Pero dudo que esas normas del siglo pasado regresen por completo, sobre todo porque la digitalizaci\u00f3n est\u00e1 fomentando otro cambio cultural sutil en la direcci\u00f3n de la elecci\u00f3n personalizada del consumidor.<\/p>\n<p>Est\u00e1 surgiendo una generaci\u00f3n cuyos miembros asumen que es normal que los consumidores personalicen su comida, sus medios, su m\u00fasica, su pol\u00edtica, sus familias y sus identidades seg\u00fan sus gustos individuales.  Y este enfoque pick &#8216;n&#8217; mix tambi\u00e9n moldea las actitudes hacia el trabajo: los empleados exigen cada vez m\u00e1s flexibilidad en sus trabajos, incluso si van a una oficina, y muchos empleadores hasta ahora se sienten obligados a ofrecer eso. <\/p>\n<p>Esto resulta exasperante para muchos ejecutivos de mayor edad.  Pero parece natural y deseable para los trabajadores m\u00e1s j\u00f3venes.  De ah\u00ed el desaf\u00edo que enfrentan hoy los inversores en bienes ra\u00edces comerciales. <\/p>\n<p>En cierto sentido, el propio Neumann estaba muy en sinton\u00eda con estos cambios culturales.  Toda la raz\u00f3n de ser de WeWork era ofrecer a los trabajadores vol\u00e1tiles (y a otros) la capacidad de elegir y combinar contratos de manera flexible. <\/p>\n<p>Pero como WeWork ten\u00eda contratos de arrendamiento que ten\u00edan una duraci\u00f3n promedio de 15 a\u00f1os, en comparaci\u00f3n con los acuerdos de membres\u00eda de los clientes que ten\u00edan un promedio de s\u00f3lo 1,5 a\u00f1os, hubo un desajuste entre activos y pasivos.  Esto, junto con un apalancamiento alt\u00edsimo y una creencia equivocada de que la nueva generaci\u00f3n de trabajadores aut\u00f3nomos desear\u00eda ir a una oficina (aunque sea una versi\u00f3n m\u00e1s moderna) tanto como sus padres, sembr\u00f3 las semillas de la desaparici\u00f3n de WeWork.<\/p>\n<p>Eso no significa que otros modelos de coworking vayan a fracasar necesariamente;  si se administran mejor, pueden adaptarse a los tiempos.  La ca\u00edda de WeWork tampoco significa que los espacios urbanos vayan a morir.  Aunque las oficinas vacantes son altas y los activos abandonados est\u00e1n proliferando, los distritos y edificios de uso mixto que ofrecen flexibilidad a\u00fan pueden prosperar.  O al menos lo har\u00e1n si los responsables de las pol\u00edticas tienen la imaginaci\u00f3n necesaria para modificar las leyes de zonificaci\u00f3n, que a menudo son rid\u00edculamente r\u00edgidas.<\/p>\n<p>Pero la lecci\u00f3n clave que los inversores de CRE (y SoftBank) deben aprender de WeWork es la locura de modelar el futuro sobre la base del pasado reciente en tiempos de cambio cultural y en medio de oleadas de dinero excesivamente barato. <\/p>\n<p>O, para decirlo de otra manera, la \u201coficina\u201d no est\u00e1 muerta;  pero ahora prospera tanto en su forma latina como en el sentido del siglo XX.  Tal vez sea hora de que un emprendedor inteligente cree una <em>oficio<\/em> aplicaci\u00f3n?<\/p>\n<p><em>gillian.tett@ft.com<\/em><\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.ft.com\/content\/09bd5a30-7c56-4568-a6af-3251fd62878c\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-56<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desbloquea el Editor&#8217;s Digest gratis Roula Khalaf, editora del FT, selecciona sus historias favoritas en este bolet\u00edn semanal.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[755,97,3286,6192,3126,148,24738],"class_list":["post-1038455","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-despues","tag-esta","tag-larga","tag-muerta","tag-oficina","tag-vida","tag-wework"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1038455","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1038455"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1038455\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1038455"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1038455"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1038455"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}