{"id":1014276,"date":"2023-10-25T08:15:00","date_gmt":"2023-10-25T08:15:00","guid":{"rendered":"https:\/\/teknomers.com\/es\/la-neuroimaginacion-ha-abierto-la-puerta-a-una-sala-del-tesoro-y-finalmente-confirmo-que-leer-a-diario-mantiene-joven-el-cerebro\/"},"modified":"2023-10-25T08:15:05","modified_gmt":"2023-10-25T08:15:05","slug":"la-neuroimaginacion-ha-abierto-la-puerta-a-una-sala-del-tesoro-y-finalmente-confirmo-que-leer-a-diario-mantiene-joven-el-cerebro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teknomers.com\/es\/la-neuroimaginacion-ha-abierto-la-puerta-a-una-sala-del-tesoro-y-finalmente-confirmo-que-leer-a-diario-mantiene-joven-el-cerebro\/","title":{"rendered":"La neuroimaginaci\u00f3n ha abierto la puerta a una sala del tesoro.  Y finalmente confirm\u00f3 que leer a diario mantiene joven el cerebro"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p><span class=\"first-letter\">l<\/span>la lectura es \u00abel ant\u00eddoto contra el terrible veneno de la vejez\u00bb, escribi\u00f3 Luis Sep\u00falveda. <strong>Un ensayo, una novela, un peri\u00f3dico dejan huellas f\u00edsicas en nuestro cerebro<\/strong>como si fueran un b\u00e1lsamo que le revitaliza.<\/p>\n<div class=\"player_single_video_component\">\n<div id=\"divVideoPlayer\" class=\"video-sticky-box privacyAccettata\">\n<div class=\"video-sticky-box-inner\">\n<div class=\"video-sticky-box-frame-cont\">\n<div class=\"player player_video_rcs player_shortcode custom-video-sticky\" data-config=\"&quot;newspaper&quot;:&quot;rcs&quot;,&quot;uuid&quot;:&quot;iodonna-0001977605&quot;,&quot;muted&quot;:true,&quot;blockAdv&quot;:false,&quot;ovlLogo&quot;:false,&quot;autoplay&quot;:true,&quot;watermark&quot;:false,&quot;sticky&quot;:&quot;targetClass&quot;:&quot;sticky-video&quot;,&quot;times&quot;:1,&quot;viewport&quot;:50,&quot;relocation&quot;:true,&quot;endlessSticky&quot;:true,&quot;initStickyNoAutoplay&quot;:true,&quot;tipo_video&quot;:&quot;pagina_video&quot;\">\n<div class=\"player_preview\">\n                                    <img decoding=\"async\" class=\"\" alt=\"La lectura y los libros como forma de psicoterapia, para conocernos mejor\" title=\"La lectura y los libros como forma de psicoterapia, para conocernos mejor\" src=\"https:\/\/teknomers.com\/es\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/La-neuroimaginacion-ha-abierto-la-puerta-a-una-sala-del.webp.webp\"\/>                                    <span class=\"player_button play\"\/>\n                                <\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><strong>No es obvio darnos cuenta de que nuestros pensamientos abstractos son concretos.<\/strong>que existen porque viajan en forma de se\u00f1ales el\u00e9ctricas y qu\u00edmicas de una neurona a otra.<\/p>\n<article class=\"id-vda-article box_ed_hp_02-article eltdf-item-space hentry-pos-i hentry-home_section-i post-iiiii post type-post status-publish format-standard hentry\">\n<\/article>\n<p>Cada nueva idea es un nuevo circuito neuronal, que se crea cuando se forman conexiones que antes no exist\u00edan.  Estas conexiones nerviosas son las sinapsis (del verbo griego syn\u00e1pto, uno), los puentes entre una neurona y otra. <strong>Cuantas m\u00e1s conexiones hay, m\u00e1s se expande la hoja de ruta mental<\/strong>.<\/p>\n<div id=\"attachment_1688315\" data-thumbnail_id=\"1688315\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width:2188px\"><picture class=\"lozad\"><source  type=\"image\/webp\"><source  type=\"image\/jpeg\"\/><\/source><\/picture>\n<p class=\"wp-caption-text\">Diez minutos de lectura reducen los niveles de estr\u00e9s en un 60 por ciento (foto Getty Images).<\/p>\n<\/div>\n<p><strong>Nuestro cerebro es pl\u00e1stico, puede cambiar y evolucionar.<\/strong> a cada experiencia y, en teor\u00eda, a cada etapa de la vida.  Intentemos imaginar las palabras alej\u00e1ndose de su soporte f\u00edsico, viajando por el nervio \u00f3ptico, aterrizando en zonas neuronales muy concretas y acabando alimentando la novela de nuestra vida.  Lo alargan, lo ampl\u00edan, lo modifican.<\/p>\n<h2>Un libro nos hace m\u00e1s inteligentes<\/h2>\n<p>Uno de los m\u00e1s grandes neurocient\u00edficos italianos, <strong>Michela Matteoli<\/strong>responsable de <a rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/www.humanitas.it\/centri\/neuro-center\/\" target=\"_blank\" data-wpel-link=\"external\"><strong>Neurocentro de Humanitas<\/strong><\/a>  en Mil\u00e1n y miembro de la Accademia dei Lincei, pronunci\u00f3 una conferencia en el Festival de Periodismo Cultural, que se celebr\u00f3 en octubre en Urbino.  El tema fue: <strong>\u00ab\u00bfQu\u00e9 pasa en el cerebro cuando lees?\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p>Sucede que, en resumen, <strong>Nos volvemos un poco m\u00e1s inteligentes y menos afectados por el paso del tiempo.<\/strong>.  \u00abEn 2013, Gregory Berns, de la Universidad de Atlanta, demostr\u00f3 c\u00f3mo la lectura de una novela aumenta el n\u00famero de sinapsis\u00bb, afirma el neurocient\u00edfico.<\/p>\n<p>\u00abUn estudio anterior, publicado en <em>Neurona<\/em>hab\u00eda demostrado que los estudiantes en un programa de lectura diaria de seis meses mostraban una <strong>aumento del tama\u00f1o de la sustancia blanca, es decir, la parte que contiene las fibras nerviosas, en el \u00e1rea ling\u00fc\u00edstica del cerebro<\/strong>\u00bb.<\/p>\n<p>La traducci\u00f3n de estos resultados es que \u00ab<strong>La lectura mejora la memoria, la concentraci\u00f3n, el razonamiento y la capacidad para resolver problemas.<\/strong>\u00bb.<\/p>\n<h2>El cableado de la red de neuronas.<\/h2>\n<p><strong>Leer no es s\u00f3lo una forma de recopilar informaci\u00f3n<\/strong>.  Ni siquiera cuando hojeamos el peri\u00f3dico, &#8220;la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana del hombre moderno&#8221;, para citar a Hegel.<\/p>\n<p>Apropiarse de la palabra escrita significa hacer una especie de cableado cerebral: si consideramos nuestra red neuronal como la de un sistema inform\u00e1tico, <strong>Podemos pensar en la lectura como una operaci\u00f3n para afinar sus interconexiones.<\/strong>.<\/p>\n<p>A cada libro, a cada copia del <em>Corriere della Sera<\/em>a\u00f1adimos sinapsis o potenciamos la eficacia de las que ya tenemos. <strong>Y cuanto m\u00e1s nos afecta emocionalmente un concepto, mejor lo aprendemos<\/strong>.  Y cuanto m\u00e1s comentemos lo que hemos aprendido, mejor ser\u00e1 para nuestras capacidades intelectuales.<\/p>\n<h2>Un ant\u00eddoto contra el paso del tiempo<\/h2>\n<p><strong>La lectura nos ayuda a mantener nuestro cerebro m\u00e1s joven<\/strong>.  \u00abEn un estudio de la Universidad Rush de Chicago se examinaron a 300 personas mayores durante seis a\u00f1os\u00bb, contin\u00faa el neurocient\u00edfico.<\/p>\n<p>\u00abLas autopsias post mortem revelaron que <strong>Los lectores habituales mostraron un 30 por ciento menos de signos de p\u00e9rdida de memoria y menos signos cerebrales de demencia<\/strong>.  Estos hallazgos apoyan la llamada hip\u00f3tesis de la reserva cognitiva de la funci\u00f3n mental.  Seg\u00fan la teor\u00eda, las tareas mentalmente desafiantes ayudan a mantener y construir conexiones entre las c\u00e9lulas cerebrales.  Tarde en la vida, <strong>Estas conexiones ayudan a compensar el da\u00f1o cerebral causado por el Alzheimer y la demencia.<\/strong> (o simplemente desde la vejez), ayudando as\u00ed a preservar la memoria y la capacidad de pensamiento.&#8221;<\/p>\n<h2>El buz\u00f3n cerebral<\/h2>\n<p><strong>La lectura es una actividad cognitiva compleja.<\/strong>, en el que obligamos a una zona de nuestro cerebro a hacer algo que sin educaci\u00f3n no ser\u00eda capaz de hacer, no previsto por los genes.  El descubrimiento del \u00e1rea en la que se produce el reconocimiento ortogr\u00e1fico se produjo al estudiar un extra\u00f1o d\u00e9ficit en un paciente.<\/p>\n<p>\u00abEn 1892 el neur\u00f3logo franc\u00e9s Jules D\u00e9jerine inform\u00f3 <strong>el caso de Oscar C., quien tras un derrame cerebral ya no pod\u00eda leer<\/strong>\u00bb dice Matteoli.  &#8220;El hombre hab\u00eda consultado a un oftalm\u00f3logo, que no encontr\u00f3 ning\u00fan problema en sus ojos: vio las letras, las dibuj\u00f3 con la mano, pero entonces no pudo identificarlas&#8221;.<\/p>\n<p>Unas d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, el neur\u00f3logo y gran escritor Oliver Sacks propuso un caso similar, del escritor canadiense Howard Engel (en la colecci\u00f3n para Adelphi <a rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/www.adelphi.it\/libro\/9788845926150\" target=\"_blank\" data-wpel-link=\"external\"><em>El ojo de la mente<\/em><\/a>).<\/p>\n<div id=\"attachment_2219329\" data-thumbnail_id=\"2219329\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width:510px\"><picture class=\"lozad\"><source  type=\"image\/webp\"><source  type=\"image\/jpeg\"\/><\/source><\/picture>\n<p class=\"wp-caption-text\">\u201cEl ojo de la mente\u201d de Oliver Sacks (Adelphi).<\/p>\n<\/div>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda pasado con los dos pacientes que padec\u00edan alexia?<\/strong> Matteoli explica: \u00abCuando Oscar C. muri\u00f3 a causa de un segundo derrame cerebral, D\u00e9jerine hizo una autopsia y encontr\u00f3 dos lesiones en el cerebro: la m\u00e1s reciente, que hab\u00eda causado su muerte, y otra, la m\u00e1s antigua, que hab\u00eda destruido parte del cerebro. l\u00f3bulo occipital izquierdo. <strong>Entonces el neur\u00f3logo se convenci\u00f3 de que la regi\u00f3n da\u00f1ada era responsable de la p\u00e9rdida de la capacidad de lectura.<\/strong>.  Llam\u00f3 a esta regi\u00f3n el &#8220;centro visual para el reconocimiento de letras&#8221;.  Posteriormente, el desarrollo de t\u00e9cnicas de neuroimagen confirm\u00f3 su teor\u00eda.&#8221;<\/p>\n<p>En 2009 el psic\u00f3logo cognitivo <strong>Stanislas De Haene<\/strong> escribi\u00f3 un libro dedicado al descubrimiento: <a rel=\"nofollow noopener\" href=\"https:\/\/www.raffaellocortina.it\/scheda-libro\/stanislas-dehaene\/i-neuroni-della-lettura-9788860302809-1243.html\" target=\"_blank\" data-wpel-link=\"external\"><em><strong>Leer neuronas<\/strong><\/em><\/a>  (Editorial Raffaello Cortina).  Destac\u00f3 un aspecto incre\u00edble: \u201cel buz\u00f3n del cerebro\u201d, en t\u00e9rminos cient\u00edficos <strong>el \u00e1rea de forma de palabras visuales, ubicada en el surco occipitotemporal izquierdo de la corteza visual<\/strong>es una regi\u00f3n que en realidad es responsable de una funci\u00f3n diferente: el reconocimiento facial.<\/p>\n<p><strong>Nuestros circuitos corticales originales se reciclaron para descifrar la lectura.<\/strong> y esta conversi\u00f3n ha sido lenta y no sencilla, como lo demuestran las dificultades de los ni\u00f1os al empezar la escuela.<\/p>\n<div id=\"attachment_2219331\" data-thumbnail_id=\"2219331\" class=\"wp-caption aligncenter\" style=\"width:510px\"><picture class=\"lozad\"><source  type=\"image\/webp\"><source  type=\"image\/jpeg\"\/><\/source><\/picture>\n<p class=\"wp-caption-text\">\u201cLas neuronas de la lectura\u201d de Stanislas Dehaene (Rafafello Cortina Editore).<\/p>\n<\/div>\n<h2>Los seres humanos son nuevos en la lectura.<\/h2>\n<p>\u201cMientras que la evoluci\u00f3n ha dotado al cerebro humano de circuitos especializados para el lenguaje hablado, el lenguaje escrito es una invenci\u00f3n relativamente reciente de las sociedades humanas, que se remonta s\u00f3lo a unos cinco mil a\u00f1os\u201d, explica el neurocient\u00edfico.<\/p>\n<p>\u00ab<strong>Por tanto, el cerebro humano no ha tenido tiempo de desarrollar un \u00e1rea espec\u00edficamente dedicada a la lectura.<\/strong>.  As\u00ed, las mismas neuronas gen\u00e9ticamente predispuestas a reconocer las formas y detalles del rostro son capaces de modificar sus aptitudes para aprender a distinguir formas artificiales, como letras y signos gr\u00e1ficos&#8221;.<\/p>\n<p>La capacidad de reconocer rostros no requiere esfuerzo, pero aprender a leer s\u00ed. <strong>Mientras lees este art\u00edculo, tu cerebro realiza una haza\u00f1a extraordinaria<\/strong>como explica Matteoli: \u00abTransforma una secuencia compleja de s\u00edmbolos visuales en una narrativa, identificando entre 200 y 300 palabras por minuto, a trav\u00e9s de miles de movimientos oculares r\u00e1pidos y cambios de atenci\u00f3n para procesar el texto\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Esto s\u00f3lo es posible porque la educaci\u00f3n ha creado circuitos especializados<\/strong> que se encuentran en la intersecci\u00f3n de la visi\u00f3n y el lenguaje.  \u201cLa alfabetizaci\u00f3n proporciona un experimento natural para comprender c\u00f3mo el aprendizaje puede dar forma a circuitos que est\u00e1n naturalmente presentes en el cerebro pero que sirven para otros prop\u00f3sitos.  Es un maravilloso ejemplo de la plasticidad de nuestro cerebro&#8221;.<\/p>\n<h2>Biblioterapia de los psic\u00f3logos.<\/h2>\n<p>En 1996, cient\u00edficos de la Facultad de Medicina de la Universidad Estadounidense de Yale descubrieron que <strong>La lectura involucra muchas \u00e1reas del cerebro.<\/strong>desde el reconocimiento ortogr\u00e1fico (en el \u00e1rea de forma visual de palabras) hasta la identificaci\u00f3n de palabras. <strong>Todo el cerebro se ilumina<\/strong>que viaja al un\u00edsono con el cuerpo.<\/p>\n<p>&#8220;Si un personaje de nuestro libro est\u00e1 jugando tenis, se activan \u00e1reas que se iluminar\u00edan si estuvi\u00e9ramos f\u00edsicamente en la cancha&#8221;, dice Matteoli.  &#8220;En otras palabras,<strong> La lectura estimula las mismas regiones neurol\u00f3gicas que se estimulan al experimentarla.<\/strong>.  Precisamente porque te transporta a otra dimensi\u00f3n, donde podr\u00e1s vivir experiencias divertidas, apasionantes, apasionantes, <strong>La lectura tiene un efecto calmante incre\u00edble.<\/strong>\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan algunos estudios, diez minutos reducen los niveles de estr\u00e9s hasta en un 60 por ciento.  La biblioterapia es una herramienta utilizada a menudo en el extranjero para c<strong>Contrarrestar una variedad de trastornos como la ansiedad y el insomnio.<\/strong>.  En Canad\u00e1, por ejemplo, ocho de cada diez psic\u00f3logos prescriben un libro espec\u00edfico basado en el malestar como tratamiento.<\/p>\n<h2>Libros electr\u00f3nicos y peri\u00f3dicos digitales.<\/h2>\n<p>\u00bfPero es lo mismo leer en papel o en un dispositivo digital?  \u00ab<strong>El cerebro humano se adapta a las nuevas tecnolog\u00edas, incluida la lectura electr\u00f3nica, en pocos d\u00edas<\/strong>\u00bb tranquiliza el neurocient\u00edfico.<\/p>\n<p>\u00abSin embargo, metaan\u00e1lisis recientes sugieren que <strong>La comprensi\u00f3n de los lectores suele ser peor cuando el texto se muestra en una pantalla.<\/strong> (computadoras, tabletas, lectores electr\u00f3nicos y tel\u00e9fonos inteligentes) en comparaci\u00f3n con cuando se imprime en papel&#8221;.  \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Una de las primeras diferencias es que <strong>Los textos digitales carecen de lo que se llama navegabilidad espacial.<\/strong>.  \u00abCuando leemos, se\u00f1ales f\u00edsicas como el peso de las p\u00e1ginas que quedan por leer nos dan una sensaci\u00f3n de posici\u00f3n.  La evoluci\u00f3n ha moldeado nuestras mentes para que dependan de pistas geogr\u00e1ficas para orientarnos, y sin ellas podr\u00edamos sentirnos un poco perdidos&#8221;.<\/p>\n<p>No solo: <strong>Parece que los lectores interact\u00faan menos con los textos digitales.  Por ejemplo, no releen<\/strong> y no se centran en los detalles como en la p\u00e1gina de papel.  En las \u00faltimas d\u00e9cadas hemos sido testigos de una transformaci\u00f3n sin precedentes.<\/p>\n<p>La lectura digital probablemente no crea problemas a la hora de consultar revistas y peri\u00f3dicos, pero hay que evaluar detenidamente si aplicarla de forma masiva a los textos de estudio, como ya ocurre en el sistema escolar estadounidense.<\/p>\n<p>Ciertamente, <strong>Sabemos que leer un libro f\u00edsico tambi\u00e9n es una experiencia multisensorial.<\/strong> y el hecho de que las novelas en libros electr\u00f3nicos no hayan reemplazado a las en formato papel tradicional, como se predijo err\u00f3neamente hace unos a\u00f1os, pone de relieve que la lectura implica mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>As\u00ed lo subray\u00f3 en uno de sus art\u00edculos cient\u00edficos. <strong>Carlos Spence<\/strong>, del Departamento de Psicolog\u00eda Experimental de la Universidad de Oxford: \u00abLa experiencia de interactuar con un libro ofrece al lector el potencial de un encuentro que involucra todos los sentidos.  Un encuentro que incluye no s\u00f3lo la vista y la sensaci\u00f3n t\u00e1ctil del libro, sino tambi\u00e9n el olfato caracter\u00edstico.  Y se podr\u00eda considerar el sonido particular que producen las p\u00e1ginas al pasarlas&#8221;.<\/p>\n<p>Como escribe Haruki Murakami en su <em><strong>madera de Noruega<\/strong><\/em>: \u00abSimplemente oler ese libro, pasar los dedos por las p\u00e1ginas, era felicidad\u00bb.<\/p>\n<div id=\"attachment_1524573\" data-thumbnail_id=\"1524573\" class=\"wp-caption alignleft\" style=\"width:310px\"><picture class=\"lozad\"><source  type=\"image\/webp\"><source  type=\"image\/jpeg\"\/><\/source><\/picture>\n<p class=\"wp-caption-text\">Eliana Liotta (foto de Carlo Furgeri Gilbert).<\/p>\n<\/div>\n<p>Eliana Liotta es periodista, escritora y comunicadora cient\u00edfica.  En iodonna.it y en las principales plataformas (Spreaker, Spotify, Apple Podcast y Google Podcast) puedes encontrar sus series de podcasts. <em><strong>el bien que quiero<\/strong><\/em><strong>.<\/strong><\/p>\n<p><strong>IR AL PODCAST<\/strong><\/p>\n<p class=\"all-rights-reserved\">iO Donna \u00a9 TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.iodonna.it\/benessere\/salute-e-psicologia\/2023\/10\/25\/leggere-anti-age-cervello-libri-sinapsi-ricerche-scientifiche-eliana-liotta\/\" rel=\"nofollow noopener\" target=\"_blank\">ttn-es-13<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>lla lectura es \u00abel ant\u00eddoto contra el terrible veneno de la vejez\u00bb, escribi\u00f3 Luis Sep\u00falveda. 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