Impactante pero cierto: las organizaciones de narcotraficantes envían deliberadamente a jóvenes miembros de la familia a escuelas de navegación para que años más tarde puedan conseguir un trabajo estratégico en el puerto de Róterdam. La misma ‘infiltración’ también tiene lugar en las empresas. “Autos gordos y ropa hermosa: eso es lo que les parece importante”.
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