El precio del aceite de oliva se ha duplicado en los últimos años: nuestro reportero viajó a España para buscar las causas. Y se sorprendió por las consecuencias.

Lo llaman oro líquido, y no es una exageración. El aceite de oliva que tú y yo utilizamos cada día para freír nuestro bacalao o para rociar una ensalada fresca nunca ha sido tan caro como ahora: dos veces en dos años. Nuestro reportero siguió los pasos de Carl Huybrechts (antiguo periodista deportivo, ahora olivarero) en el sur de España y descubrió, para su consternación, que gran parte del aceite de oliva de los supermercados belgas es en gran parte… aceite para lámparas.


Dietert Bernaers












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