
Se sienten invisibles, los mellizos peruanos Paul y Tito, en esta notable mediocre adaptación cinematográfica de Arnon Grunbergs San Antonio, el regalo de la Semana del Libro de 1998. Perdido en Nueva York, una ciudad demasiado grande, demasiado impersonal y demasiado dura para los niños que una vez cruzaron ilegalmente la frontera estadounidense con su madre. ¿Es su origen? ¿Su trabajo como repartidor de comida? ¿Su virginidad tal vez? ¿La nueva llama de su madre que hace que incluso ella los vea menos?
Meditan somnolientos, a través de distantes voces en off literarias o diálogos de oraciones completas. La entrada de la bella croata Kristen en su clase de inglés pone sus vidas patas arriba: la escena inicial con visión de futuro apunta a un final tumultuoso. Pero este hilo común en este cuento de hadas urbano superpoblado, a menudo interpretado sin emociones, tampoco es convincente. Si no puedes contener tu curiosidad, al menos termina la película. Serás recompensado con un cameo de Grunberg, en el que el escritor se toma una selfie con una llama.
El santo de lo imposible
Drama
Dirigida por Marc Raymond Wilkins
Con Adriano Durand Castro, Marcelo Durand Castro, Tara Thaller, Arnon Grunberg
99 min., en 20 salas.

