
De Nieuwe Rentmeester también está ocupado ‘limpiando’ los contratos de alquiler. “Es por eso que estamos buscando ‘nuevos colonos’, como me gusta llamarlos”, dice Morsink. “Emprendedores o personas a las que les gusta establecerse aquí y agregar algo a la historia de Veenhuizen”.
El Tukker nativo prefiere ver surgir diferentes grupos en el pueblo. “Un clúster de cultura y turismo, por ejemplo”.
La coherencia es de gran importancia para esto y eso es precisamente lo que a veces se le escapa a Morsink. “Cohesión entre los empresarios, pero también entre los residentes. Claramente tienes a la gente del pueblo que ya vivía aquí y a los que son nuevos aquí. Eso a veces dificulta que todos estén en la misma sintonía”.
Morsink sabe que es imposible mover Veenhuizen como un todo en una dirección. “Si puede lograr que el 70 u 80 por ciento de la aldea respalde sus planes, puede estar satisfecho”, piensa Morsink en voz alta. “Al final solo tienes que hacer algo, algo tiene que pasar. A veces me molesta que el municipio quiera seguir hablando con la gente hasta el final, solo para que todos estén contentos. Hay que seguir adelante”.
