
Su vida cambió en 2015 tras una meningitis fulminante. A pesar de la amputación de sus piernas y siete dedos, escaló el Mont Blanc y el Kilimanjaro
“Más allá”, más allá. Es el título del último libro de Andrea Lanfri y también es una palabra que resume bien su forma de ver el mundo. Toscano de Lucca, de 36 años, su vida cambió en el invierno de 2015 a causa de una meningitis fulminante con sepsis meningocócica que le llevó a la amputación de ambas piernas y de siete de los diez dedos de las manos. Desde entonces ha comenzado un nuevo camino que, entre mil dificultades, gracias a una voluntad de hierro y a la ayuda de prótesis -tiene doce pares para doce situaciones diferentes- le lleva “más allá”, a construir proyectos y alcanzar objetivos a menudo impensables incluso para aquellos que no tienen su experiencia. “Es como si a cada golpe del destino me sintiera como si estuviera respondiendo aumentando las apuestas. ¿Estoy sin pies? Por eso quiero correr. Ya no puedo ir a las montañas. Así que voy a regresar, y en mi estilo.”
Siete picos
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Después de un período inicial dedicado al atletismo paralímpico –compitió de 2016 a 2019, posee los récords italianos T43 en 100, 200 y 400 metros–, que “fue una forma de rehabilitarse”, Lanfri puso en marcha varios proyectos. Una de ellas es “Seven summit”, que le llevará a la cima de las montañas más altas de los siete continentes. Después del Mont Blanc (2020), el Everest (2022) y el Kilimanjaro (2022), en enero pasado fue el turno del Aconcagua, en América del Sur: “Es el primer pico de más de seis mil metros que alcanzo solo – afirmó -. Lo escalé dos veces: en la primera llegué a unos cientos de metros de la cumbre, pero el viento y el frío me hicieron retroceder; el 22 de enero alcancé la cumbre, y para mí fue un día importante porque coincidió con el octavo aniversario del día en que entré en coma.” El proyecto continuará en breve. “El mes que viene partiré hacia Australia, donde iré al monte Kosciusko, de 2.228 metros, el más alto de Oceanía continental: nada importante en términos de montañismo, pero haré una larga travesía de la cadena y llegaré al inicio del trekking. Ya sé que tendré que hacer autostop. Para junio de 2024, entonces, me estoy organizando para Denali (McKinley), en Alaska. ¿Antártida? Estoy empezando a recibir información logística hacia el Monte Vinson, seguirá siendo el último de la serie.” A este proyecto se suma “De 0 a 0”, una serie de subidas desde el mar hasta lo alto de la montaña utilizando primero la bicicleta y luego a pie. La última de estas hazañas fue la ascensión al Teide (Tenerife) el 31 de mayo. “Son aventuras agotadoras, pero también muy divertidas. Esta vez tuve que aumentar la parte de caminata ya que el Teide es un parque y si te ven bajar en tu mountain bike te recogen”. Una vida muy intensa, a pesar de las prótesis. De hecho, quizás gracias a las prótesis. “El viejo Andrea Lanfri no era tan diferente al de hoy. Bueno, la enfermedad cambió mi determinación, mi deseo y mi terquedad. Estaba ahí antes, pero luego explotó”.
14 de octubre – 18.57 h
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