
Varios planes de subsidios para la industria de semiconductores en todo el mundo han empujado a la Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) a abandonar su isla. Sus proyectos fuera…
Varios planes de subsidios para la industria de semiconductores en todo el mundo han empujado a la Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) a abandonar su isla. Sus proyectos extramuros han tenido destinos diversos: si Japón parece acogedor, en Estados Unidos las dificultades se acumulan.
TSMC quiere empleados que se sacrifiquen por la empresa
La información provocó un escalofrío. A mediados de verano, TSMC admitió que la apertura de su fábrica estadounidense, valorada en 40.000 millones de dólares, en el estado de Arizona, se abriría en 2025 y no en 2024 como estaba previsto. El sueño americano del buque insignia de semiconductores taiwanés enfrenta varias dificultades. El primero de ellos está documentado y se refiere a la falta de mano de obra. La Ley de Chips y Ciencia, un programa de subsidios estadounidense valorado en decenas de miles de millones de dólares, ha hecho su trabajo. Las empresas querían establecerse en el país. El problema es que este último apenas ha construido una fábrica de semiconductores en los últimos veinte años y hay escasez de mano de obra.
Según la poderosa Asociación de la Industria de Semiconductores, que agrupa a los industriales del sector activos en la región, en 2030 faltarán 67.000 personas cualificadas si nada cambia. Los efectos ya se están sintiendo.
TSMC también se enfrenta a la resistencia local de los sindicatos, que no quieren que los trabajadores de Taiwán llenen este vacío. La cultura empresarial y laboral especialmente exigente de la isla también plantea un problema. Las mismas dificultades se aplican también en Alemania, donde la empresa ha confirmado la llegada de una fábrica valorada en 11.000 millones de dólares.
Por el contrario, el esquiador de fondo se siente mucho mejor en Japón. Ayuda la aceptación de los trabajadores taiwaneses, la proximidad cultural y geográfica. La fábrica en construcción en Kyushu debería abrir según lo previsto, en 2024. A TSMC también le resulta mucho más fácil obtener las subvenciones prometidas, a diferencia de Estados Unidos, donde las normas para obtenerlas son mucho más estrictas.
Según información de Reuters, TSMC se siente tan bien en la tierra del Sol Naciente que se está planteando la construcción de una segunda fábrica. La actual instalación de 8.600 millones de dólares está destinada a la fabricación de chips maduros, donde la empresa producirá chips avanzados en Arizona, especialmente para Apple.
Una segunda fábrica japonesa estaría orientada a este tipo de componentes. La realización de tal proyecto aún está lejos. TSMC todavía necesita tener suficientes oportunidades en la industria automotriz y electrónica local. La aprobación y el apoyo de Tokio, que financia su propio proyecto de semiconductores, Rapidus, no está garantizado.

