
Los murales centenarios del interior de la iglesia Magnus de Anloo están afectados por depósitos negros. Si no se hace nada, las imágenes de los siglos XIII y XV corren peligro de desaparecer.
El ataque se debe a años de acumulación de humedad en los muros de la iglesia. El agua expulsa las sales de la mampostería. Esta llamada eflorescencia de sal suele ser blanca, pero en la iglesia Magnus se vuelve negra debido al hollín y otros tipos de suciedad en la pared. La suciedad y la sal afectan la pintura de los cuadros.
Para conservar los murales será necesaria una renovación que costará unos cuarenta mil euros. “No tenemos ese dinero, por lo que tendremos que solicitar subvenciones para conservar las pinturas”, afirma el tesorero de la iglesia, Atze Dijkstra.
La restauración requiere una empresa especial que, entre otras cosas, retire todo el material de restauraciones anteriores. Queda por ver qué cantidad de depósitos negros se pueden eliminar de las pinturas. Dijkstra: “Aunque esperan que todo salga bien”.
Vea a continuación cuán seriamente los murales de la Iglesia Magnus se han visto afectados por el depósito negro.
