
“¿Me importaría que la policía estuviera en mi puerta? No. Fue un alivio. Porque lo único que podía pensar era: ‘Por fin me están deteniendo’”. Habla Charles (59), que ya ha sido arrestado dos veces por posesión y descarga de pornografía infantil. Y el de aquí, no lejos de la vergüenza, habla de sus tendencias pederastas. “Me repugna a mí mismo”.
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