
Los controles sólo se llevan a cabo dentro de las paredes de la estación y no en el entorno de la estación. Y hay otra diferencia notable con respecto a la semana pasada: esta promoción no se anunció deliberadamente. Al permanecer fuera del radar, la policía ferroviaria no quiere que nadie que cause molestias esté preparado. “Queremos llegar y tratar con la mayor cantidad posible de personas que causan molestias”. En la acción coordinada del sábado fueron detenidas 56 personas.
El objetivo de la acción es el mismo: hay que solucionar el deterioro de la estación. Pero hoy no sólo se aplican medidas represivas, por lo que también participan varias organizaciones humanitarias de Bruselas.
La Oficina de Inmigración y la Oficina de Tutela también están presentes en la estación para realizar un seguimiento. Algunas personas son llevadas a una institución cerrada, a otras se les hace una señal y se les entrega un documento para abandonar el territorio en un plazo de treinta días.

