
“Suficiente capital político en Bruselas para hacer frente al problema de las drogas. Pero en nuestra capital reina el silencio. Se oye pasar un tren por Bruselas Sur. Los políticos miran tímidamente a lo lejos. Apuntan al nivel federal. Y allí también la Ministra del Interior, Annelies Verlinden (CD&V), perdió oportunidades”, escribe la periodista política Isolde Van den Eynde.
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