
Poco antes de Navidad, el BNB informó a Crelan de que existían “deficiencias importantes” en el cumplimiento de la ley contra el blanqueo de dinero de 2017. Eran tan graves que era necesario tomar medidas inmediatas. El BNB se vio particularmente afectado por el hecho de que Crelan no realizó ningún control (en tiempo real) de las transacciones financieras internacionales de los clientes para detectar personas y entidades sujetas a sanciones, embargos u otras medidas.
A pesar de la insistencia de la NBB, Crelan pudo ganar tiempo y se puso a la defensiva. Según varias fuentes, se elaboró un plan de acción con la ayuda de Deloitte y en consulta con el regulador. El estado exacto de la implementación del plan no está del todo claro.
