
Anteriormente, la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) ya aseguró que el vertido del agua de refrigeración -unas quinientas piscinas olímpicas llenas- de la central nuclear de Fukushima es seguro y sólo tendrá consecuencias “insignificantes” para el medio ambiente. Sin embargo, existe resistencia al plan japonés, incluso por parte de los pescadores locales que temen daños a su reputación y pérdida de ingresos. Países como Corea del Sur, China y Nueva Zelanda también están preocupados por posibles daños al medio ambiente.
La central nuclear de Fukushima resultó dañada como consecuencia de un grave terremoto y un tsunami el 11 de marzo de 2011. Más de doce años después, los reactores nucleares dañados todavía necesitan ser enfriados con agua de refrigeración. Más de 1,3 millones de toneladas de agua contaminada se almacenan actualmente en aproximadamente 1.000 tanques.
El operador Tepco quiere que el agua se diluya, se filtre y se vierta al mar porque se acerca la capacidad máxima de los tanques. El elemento radiactivo tritio no se puede filtrar, pero según Tepco y la OIEA no supone ningún peligro, ya que el agua se diluye y el tritio en pequeñas cantidades no es perjudicial para las personas ni para el medio ambiente.
Los expertos señalan también que las centrales nucleares de todo el mundo llevan muchos años descargando agua de refrigeración de forma rutinaria.
MIRAR. Fukushima verterá aguas residuales radiactivas al mar


