
Cuando comenzó la investigación, ya se suponía que sería difícil dar con el autor. La droga fue encontrada en un casillero donde los visitantes tienen que dejar sus electrónicos, en un lugar “por donde pasa mucha gente”, tanto personal como visitantes. Tras el hallazgo del polvo blanco, se abrió una investigación a petición del presidente Joe Biden -quien no estaba presente cuando se encontró la cocaína- para averiguar cómo había acabado la droga en la Casa Blanca.
El Servicio Secreto tenía una lista de unos 500 sospechosos, incluidos personal y visitantes. Cuando salió la noticia, justo después del Día de la Independencia de Estados Unidos, el hijo de Biden, Hunter (53), fue inmediatamente el principal sospechoso de los conservadores. Se dice que el hijo del presidente, plagado de escándalos, visitó la Casa Blanca unos días antes de que se encontrara la cocaína.
