
Centro de La Haya. Justo delante de mí, un hombre, con aspecto agresivo, entra en la estación en su bicicleta, con un perro de pelea en un carro detrás. Dos oficiales lo ven, pero no dicen nada. El hombre pedalea triunfalmente. Dentro hay dos oficiales más que dicen algo. Con un movimiento desafiante, el hombre grita: “¿Quieres algo?” Y señala a su perro. Uno de los oficiales se acerca al hombre con el brazo extendido, lo golpea y le dice: “Oye hermano, ¿cómo estás?”. Sigue una breve conversación. El hombre se baja y sigue caminando con la bicicleta en la mano.
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Una versión de este artículo también apareció en la edición del periódico del 30 de junio de 2023.

