
El antiguo icono del acid jazz se aventura en un aireado marco de jazz, funk y soul.
Hubo un tiempo en los 90 en que se la consideraba la Grace Jones de la ola acid jazz de la época. Inadvertida para el gran público, Meshell Ndegeocello ha demostrado desde entonces que es mucho más que eso, produciendo once álbumes sin comprometerse dogmáticamente con el jazz, sin crear nunca el mismo trabajo dos veces.
“Me da miedo la palabra jazz, es un término tan importante”, dice sobre todo ahora que lo publica por primera vez en el sello de jazz Blue Note: un álbum doble de 18 pistas que no solo incluye innumerables protagonistas del jazz como Josh Johnson o Julius Rodriguez, pero también una loca mezcla de géneros de la talla de Joan As Policewoman o Jeff Parker (Tortoise).
Ndegeocello, que ya ha tocado con Prince, abre un amplio campo más allá de las habituales progresiones de acordes entre el jazz, el soul y el funk. A pesar del notable conjunto, mucho parece inacabado, nada sobrecargado o pegado. En las piezas entrenadas en funk como “Thank You For My Life”, ella conmemora a Sly Stone sin dejar rastro de polvo, mientras que el sencillo principal “Virgo” tiene un rico bajo sintetizado apuntalado. Y no hace falta más que su suave murmullo de la voz del alma y su voz de bajo retumbante, profunda como un topo, para marcar las piezas fundamentalmente diferentes con su aroma. Es notable lo moderno que puede sonar algo que no le importa un carajo el espíritu de la época.
Autor: Michael Prenner
