
El nuevo gobierno de derecha de Finlandia limitará aún más la inmigración, reducirá la seguridad social y los impuestos. Así lo anunció el futuro primer ministro Petteri Orpo el viernes por la tarde en la presentación del acuerdo de coalición de 140 páginas.
“Nuestro objetivo es una Finlandia fuerte y solidaria”, dijo. “Rusia todavía está en guerra con Ucrania, estamos luchando con las altas tasas de interés, la inflación y la deuda pública. Nos enfrentamos a grandes desafíos”.
Orpo ganó las elecciones parlamentarias finlandesas a principios de abril con su Partido de Coalición Nacional y sucede como primera ministra a la socialdemócrata Sanna Marin, que en el extranjero es vista como una ‘estrella de rock’. Tras once semanas de negociaciones, logró formar una coalición con el partido radical de derecha finlandés, los demócratas cristianos y el Partido Popular Sueco, que representa los intereses de la minoría sueca en Finlandia. Los cuatro partidos juntos ocupan 108 escaños en el parlamento de 200 escaños.
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Restringir la inmigración fue especialmente una punta de lanza para el Partido de los finlandeses. Se ha acordado que se reducirán las cuotas de refugiados, se endurecerán las condiciones para la migración laboral y será más difícil para los extranjeros obtener la ciudadanía. El líder del Partido de los Finlandeses, Rikka Purra, calificó la nueva política como “un cambio de paradigma” el viernes por la tarde, y señaló que Finlandia ha sido el único país del norte que ha tenido una política de inmigración flexible en los últimos años.
Recortar la Seguridad Social
La intención de Orpo de recortar el gasto público, incluidas las prestaciones por desempleo, fue uno de los principales mensajes durante su campaña electoral y se hizo popular en Finlandia. Bajo su predecesor Marin, la deuda nacional ha aumentado considerablemente: de 106 mil millones de euros a 146 mil millones de euros.
Orpo dijo en la presentación del acuerdo de coalición que se necesitan “fuertes reformas” en el campo de la seguridad social y el mercado laboral. Al final de su mandato de cuatro años, se deben haber recortado seis mil millones de euros.
