
Nuestro jardín está tranquilo, el silo de pienso ya no es visitado por la pareja de carboneros. No hemos visto a la hembra en una semana. El jueves pasado volvimos a ver al macho. Sacó todas las semillas del silo una por una, pero no comió nada. Tiró todo al suelo enojado. Que extraño comportamiento. Luego se fue volando para nunca volver. ¿Que podría haber pasado? ¿Soledad? ¿Tristeza? La vecina dijo ayer que a su gato le habían pillado dos carboneros. Que triste final.
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Una versión de este artículo también apareció en la edición del 6 de junio de 2023.


