
Según el NMBS, la medida encaja en “una amplia tendencia social hacia la digitalización y los pagos electrónicos”, dijo el portavoz Bart Crols. También señala que otras empresas de transporte público, como De Lijn y STIB, ya han abolido el efectivo a bordo desde hace algún tiempo. La medida también debería beneficiar la seguridad de los maquinistas, porque ya no tendrán que llevar dinero en los bolsillos.
La intención es que los viajeros compren un boleto antes de abordar el tren (en el mostrador, una máquina o a través del sitio web o la aplicación). Si lo hacen a bordo del tren, pagan un recargo adicional al precio normal del billete, que es de 9 euros. Según el NMBS, menos del 2 por ciento de los boletos todavía se compran en el tren.
Los pagos en efectivo siguen siendo posibles en los mostradores y cajeros automáticos, dijo el portavoz de NMBS.
