
En el significado de ‘fuga’, una palabra rica en imaginación y controversia, cristaliza un dilema: si tapas el agujero, todo quedará como estaba, y eso muchas veces es indeseable, si lo dejas fluir libremente, entonces la situación se vuelve más complicada. fuera de alcance.
Quien no duda ni un momento es Hansje Brinker, el niño ficticio de Haarlem que, para gran placer de generaciones de turistas estadounidenses, se para con el dedo en un dique. Su historia está en el famoso libro infantil. Hans Brinker o los patines plateados (1866) de la estadounidense Mary Mapes Dodge, quien se inspiró en los franceses Le petit ecluser (De Kleine Sluiswachter) de 1848. ‘Nuestro’ Hansje no es de origen holandés, pero su historia es muy reconocible: con el dedo tapa un agujero en un dique y así evita un desastre.
Igualmente firmes son los ‘plomeros’ en una nueva serie de televisión sobre el escándalo de Watergate, Plomeros de la Casa Blanca. El agente del FBI G. Gordon Liddy y el hombre de la CIA E. Howard Hunt se comprometieron a cerrar las filtraciones a los medios. En vano: un anti-Hansje Brinker (“Garganta Profunda” o el subdirector del FBI Mark Felt) filtró que era una delicia, tras lo cual el poste de washington reveló la corrupción del lado republicano en las elecciones presidenciales y Nixon no tuvo más remedio que renunciar.
Ahora tenemos, menos poéticamente, WikiLeaks, la web a la que puede acudir cualquiera que quiera publicar algo de trascendencia geopolítica o social. Y tenemos hackers como ‘OG’. De acuerdo de nuevo el poste de washington este “loco racista de las armas de fuego” ha filtrado cientos de documentos secretos del Pentágono sobre, entre otras cosas, la guerra en Ucrania.
Prueba de fuego
‘Lekken’, según el Middle Dutch Dictionary, proviene de lecmoes o ‘litmus’, un nombre colectivo para los tintes azules y rojos que se preparaban fermentando una mezcla de ciertos líquenes con orina y luego dejándolos escurrir (fugas). Todavía usamos la palabra ‘prueba de fuego’ para referirnos a una ‘prueba con un resultado irrefutable’.
Esta conexión entre ‘fuga’ y la verdad es llamativa. De hecho, filtrar información a menudo tiene como objetivo lograr precisamente ese ‘resultado irrefutable’, descubrir la verdad, o más bien confirmar y revelar una ‘verdad’ existente como tal.
Irónicamente, la fuga también puede hacer volar la imaginación. Ese fue aún más el caso cuando los documentos de defensa filtrados por ‘OG’ también resultaron contener ficción, incluido un escenario apocalíptico en el que se utilizan armas nucleares tácticas en caso de que Putin muera.
Filtrar o no filtrar: el dilema se vuelve aún más difícil a la luz de la moraleja de la historia de Hansje. Ese niño de ocho años nos enseña que somos reacios a las situaciones nuevas y confusas que podrían resultar de la filtración. Mapes Dodge: “Ese niño representa el espíritu de todo el país. No hay fuga, ni en la política ni en la seguridad pública, que un millón de dedos no puedan tapar de inmediato, cueste lo que cueste”.

