
“ELEl tango es una música especial porque nació, a fines del siglo XIX, de la unión de diferentes culturas.. Hay influencias africanas en el ritmo y la letra (milonga, por ejemplo, es una palabra africana), mezcladas con esas criollo (de los descendientes de los colonizadores) y con las determinadas por la llegada de inmigrantes de todas partes de Europa, especialmente españoles e italianos. es este mezcla para crear la magia”. y si el lo dice Raúl Lavié, “la voz de Buenos Aires” -86 años y casi 70 en su carrera-, se puede confiar en él. De paso por Italia durante la gira de Piazzola inmortal (concierto-homenaje por el centenario del natalicio de Astor Piazzolla)se dice en un descanso del programa en porteño prohibido de Milán
El Papa intervino
Raúl Lavié en el escenario del “Porteño Prohibido” de Milán (foto Massimo Marcolin).
«Es una música que también tiene su propia sensualidad», prosigue la cantante, que el 18 de marzo será el protagonista de un espectáculo en Venecia, en la Academia de un famoso amigo, el bailarín Miguel Ángel Zotto) «como lo demuestra su danza que es un abrazo, un contacto entre el hombre y la mujer. A principios del siglo XX se llegó a considerar “pecaminoso” y fue necesaria la intervención de un Papa, Pío X, para “absolverlo”. Tenía una extraña parábola: nació en Buenos Aires en el seno de la clase obrera, pero –después de su triunfo en Europa en los años 20– volvió “ennoblecida” a la Argentina».
amores dramaticos
¿Su primer recuerdo? «Empecé a escuchar tangos en la radio desde niño y, ya a los 12 años, me los sabía de memoria letras. Alguien argumenta que es triste, yo prefiero llamarlo melancolía, porque los emigrantes sintieron nostalgia de sus patrias. Sí, es cierto que se suelen contar situaciones dramáticas (traiciones, decepciones), pero porque la vida es así. «Percanta que me amuraste en lo mejor de mi vida (empieza a cantar yo noche tristeel primer tango, en 1917, en introducir versos junto a la música, y el primero grabado por Carlos Gardel) / Dejándome el alma herida y espina en el corazón, Sabiendo que te quería, / que vos eras mi alegría / Y mi sueño abrasador».
giros del destino
Sin embargo, ningún sueño de infancia para Raúl Lavié, originario de la provincia de Rosario. «A decir verdad, no estaba pensando en la música, sino en el dibujo, en la pintura. Pero el destino de repente, alrededor de los 14 años, puso este camino frente a mí. Un amigo me pidió que lo acompañara al conservatorio para una audición y el profesor, en cuanto escuchó mi voz: “Debes estudiar canto”. ¿Como lo puedo hacer? No puedo pagar, vengo de una familia humilde. “¡No quiero que me pagues, quiero que estudies!”, y me acompañó a mi casa a hablar con mi mamá… Me uní a un coro y –a los 15– a una orquesta donde toqué en todos los géneros, desde la tarantela pasos dobles (sonríe). Cuando tenía 17 años, mientras visitaba Buenos Aires, conocí gente que me escuchaba cantar y me consiguió un contrato como solista para un programa de radio. En 1956 debuté con mi nombre artístico, Lavié: mi verdadero apellido es Peralta, pero parecía demasiado ligado al mundo del folklore y buscaron algo relacionado con la voz... De voz vinimos a inventar “Lavié”».
Raúl Lavié, estrella del cine
Raúl Lavié en el escenario del “Porteño Prohibido” de Milán (foto Hernan Lormant).
«En los años 60 hubo un cambio generacional, la gente escuchaba otro tipo de música y yo empecé un programa de radio, la nueva ola, con un repertorio de rock. Mientras tanto, sentí que quería hacer otra cosa… En 1965 comencé con el teatro: probé en todos los géneros, desde el drama hasta el vodevil, pero con preferencia por los musicales de Broadway: ¡Hola muñequita!, el hombre de la mancha, Zorba el griego, El violinista en el techo, Víctor Victoria). Actué en más de 20 películas, recibí premios…»
¿Y cuándo el fatal encuentro con Piazzolla? «En 1965 me llamó para un espectáculo que no pudimos hacer, en ese momento yo estaba viviendo en México… Nos conocimos en 1969 y en 1970 grabé todos sus temas. Trabajamos juntos en muchos shows, salimos de gira (Latinoamérica, Japón). Canté con las tres generaciones de Piazzolla: Astor (la nuestra era una profunda amistad, vivíamos en el mismo edificio en París), su hijo Daniel y su sobrino Pipi. Me consideran parte de su familia. Astor me lo agradeció públicamente, dijo que yo fui el primero en defender su música…».
La Revolución
Raúl Lavié con el famoso bailarín Miguel Ángel Zotto (foto Massimo Marcolin).
Sí, porque lo acusaron de matar la tradición con sus composiciones: la “tango nuevo”… “Astor creía que había que dar un vuelco total porque el tango se había parado. Dijo: ya no es el farolitoEl panuelito, el cuchillo (temas de los textos antiguos, educar)… Como toda música popular debe ser representativa de su época. Al principio fue precario, los músicos no sabían leer música (a Borges, por ejemplo, le gustaba ese tipo de ahí, el de la era guappi). Los años 40 fueron muy diferentes a los 20: ya había orquestas, arreglistas que habían estudiado… Sin embargo, el público joven empezó a alejarse: llegaron Elvis Presley y Paul Anka. Astor vio que era necesario un cambio de imagen. Intentó escapar de su destino viniendo a Europa a estudiar música clásica con Nadia Boulanger, pero fue ella quien le dijo que volviera al tango y al bandoneón. Tenía razón: hoy en las principales salas de conciertos del mundo Piazzolla se toca a la par de Schumann o Brahms».
Maravilloso e implacable
¿Cómo era el genio de cerca? «Con amigos maravillosos, con enemigos implacables. Tenía sangre italiana y era pendenciero, como tú lo eres a veces. ¿Concluimos indicando los tangos que todo el mundo debería conocer? «Nostalgia, naranjo en flor. Y todos los de Piazzolla…”.
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