
El gobierno argentino ha lanzado una ofensiva de seguridad en la ciudad de Rosario, que enfrenta un recrudecimiento de la violencia. El miércoles, 300 policías federales adicionales llegaron a la ciudad portuaria. “Hay mucho por hacer. Nada de lo que hay que hacer será fácil. Pero hay que ir hasta la médula”, dijo el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, en la presentación de los nuevos agentes.
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