
Según el FMI, el crecimiento económico de Bélgica se desacelerará del 3,0 % en 2022 al 0,2 % este año, para evolucionar hacia el 1,2 % a medio plazo. Se espera que la inflación disminuya del 10,3 por ciento el año pasado al 5,5 por ciento este año, gracias a una caída en los precios de la energía.
El FMI advierte que la indexación automática de los salarios ha creado una brecha salarial con los principales socios comerciales, lo que va en detrimento de la competitividad de Bélgica.
De acuerdo con el FMI, los gobiernos federal y regionales de nuestro país han brindado un apoyo oportuno y sustancial a hogares y empresas para el descarrilamiento de los precios de la energía. “Junto con la indexación automática de salarios y beneficios, el apoyo energético ha ayudado a amortiguar el impacto, aunque a un costo significativo, con un déficit presupuestario que se amplía en 2022 y 2023”.
Por lo tanto, el FMI insta a Bélgica a adoptar una política prudente para garantizar la sostenibilidad fiscal y la estabilidad financiera. Las reformas estructurales para mejorar la competitividad e impulsar el crecimiento también son importantes según el FMI.
Los gobiernos belgas necesitan racionalizar el gasto corriente mientras aumentan la inversión pública productiva. El apoyo energético debe seguir siendo limitado y temporal y debe estar mejor focalizado, se dice.

