
El presidente ruso, Vladimir Putin, ha tratado hasta ahora de mantener la guerra lo más alejada posible de la vida cotidiana en Rusia. Después de todo, un espectáculo lejos de tu cama evita la indignación y la protesta. Pero las sanciones económicas y la “movilización parcial” del otoño pasado lo alcanzaron.
El líder del comité parlamentario que se ocupa de la “operación militar especial” en Ucrania informó el jueves pasado que el comité había presentado un informe a Putin. Según la Defensa británica, esto probablemente se refiera a cuestiones como el apoyo social a las personas movilizadas y sus familias. “Es probable que este problema se vuelva más significativo si hubiera una mayor movilización (abierta o tácita)”, decía el informe británico.
Según los británicos, es posible que Putin se refiera a esto cuando pronuncie su discurso anual a la nación el próximo martes.
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El Kremlin siempre ha negado que vaya a haber una segunda movilización después de que el año pasado se convocaran 300.000 reservistas. Aunque el Ministerio de Defensa indicó que la ‘movilización parcial’ había terminado, nunca se oficializó. Es más, en el decreto de movilización hay un párrafo secreto, y es precisamente el que especifica el número de rusos que pueden ser llamados a las armas. Eso lleva a los analistas a sospechar que el número real está muy por encima de los 300.000.

