
Se ha declarado una emergencia nacional en Nueva Zelanda debido al huracán Gabrielle. Provoca grandes daños y muchas evacuaciones. Decenas de miles de hogares en la Isla Norte están sin electricidad. Fuertes inundaciones y deslizamientos de tierra han dejado a algunas ciudades completamente aisladas del mundo exterior.
El primer ministro de Nueva Zelanda, Chris Hipkins, dice que el huracán, que ha estado causando un clima extremo desde el domingo, “ha causado estragos en todo el país”. Advirtió sobre “una de las tormentas más severas del siglo”. En medios de comunicación social se puede ver cómo se inundan las casas y se inundan las carreteras.
Red de telecomunicaciones interrumpida
Las comunidades costeras como Gisborne y Hawke’s Bay son particularmente difíciles de alcanzar. No hay energía y la comunicación se interrumpe porque las torres de telefonía celular están dañadas. La red de telefonía móvil e internet en varias regiones está caída. Los servicios de emergencia intentan rescatar a las personas con helicópteros, pero eso se ve dificultado por las fuertes ráfagas de viento. Algunas personas han estado atrapadas en los techos de las casas durante horas.
Es solo la tercera vez en la historia de Nueva Zelanda que se declara una emergencia nacional. Esto sucedió antes durante el terremoto de Christchurch en 2011 y durante la pandemia del coronavirus. Otorga al gobierno más poderes para intervenir y brindar ayuda de emergencia.
‘Desastre natural sin precedentes’
Auckland, la ciudad más grande de Nueva Zelanda con una población de casi 1,7 millones, también fue duramente golpeada por la tormenta. La ciudad aún se estaba recuperando de las inundaciones de hace más de dos semanas. Las autoridades hablan de un desastre natural “sin precedentes”.
La tormenta más fuerte parece haber quedado atrás, pero las autoridades advierten de más lluvia y vientos fuertes. El lunes, el primer ministro Chris Hipkins ya prometió un paquete de ayuda de 11,5 millones de dólares neozelandeses (unos 6,8 millones de euros). Hipkins dijo que es demasiado pronto para determinar cuántas personas han sido desplazadas o heridas. No se han reportado muertes.
