
En España, Amazon trabajó con 2.166 repartidores autónomos que utilizaban su propio vehículo para realizar las entregas. Pero un juzgado laboral de Madrid dictaminó que esos empleados eran en realidad “falsos autónomos”. Amazon debería haberlos registrado como empleados, parece.
Amazon ahora debe regularizar la situación de los más de 2.000 empleados involucrados, incluso mediante el pago de sus atrasos en la seguridad social. No está claro cuánto dinero tendrá que desembolsar la compañía como resultado de ese fallo. El sindicato UGT, que había iniciado el procedimiento, habla de una cantidad de “varios millones” de euros.
“Esta es la primera vez que Amazon es condenado por su modelo Amazon Flex, que requería que los conductores de entrega usaran sus propios vehículos para entregar paquetes usando una aplicación empresarial”, dijo el sindicato en un comunicado. Esta decisión es “un paso más” para respetar “los derechos de los trabajadores que prestan servicios a través de plataformas digitales”.
En una respuesta, Amazon dice que apelará la decisión. La compañía también destaca que los empleados implicados solo suponen “un pequeño porcentaje de los paquetes entregados en España”. El modelo Amazon Flex no se usa en España desde abril de 2021, dice la compañía.


