
A Harry Mulder se le saltan las lágrimas cuando habla de su hijo Dylano (20). El joven Hagenaar lleva más de seis meses en una institución cerrada a causa de amenazas, violencia, molestias y vandalismo. El padre reconoce que su hijo ha hecho cosas malas, pero también cree que merece una segunda oportunidad. ‘No puedes seguir encerrando a un niño así, ¿verdad?’
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