
Los manifestantes intentaron entrar a la fuerza en la oficina del asediado primer ministro Ariel Henry y salieron corriendo de la pista del aeropuerto internacional Toussaint Louverture. Pero no lograron hacer esto. Las escuelas permanecieron cerradas en la ciudad.
Los manifestantes no lograron llegar al salón diplomático donde el jefe de Gobierno regresaba de una cumbre en el exterior. No obstante, se interrumpió el tráfico aéreo y se cerraron las escuelas de Port-au-Prince.
Previamente, “bandidos” habían atacado tres veces una comisaría en Liancourt, un pueblo en el norte del país. En el tercer intento, hombres armados atacaron “en todos los frentes” y mataron a “seis de nuestros oficiales”, testificó el jefe de policía Jean Bruce Myrtil.
De las seis muertes, cuatro oficiales habían resultado heridos más temprano ese día. Los pandilleros los sacaron del hospital donde estaban siendo atendidos “para ejecutarlos”, agregó el jefe policial.
Catorce policías han sido asesinados por bandas armadas desde principios de año, anunció el sindicato nacional de policías. Por lo tanto, el representante Lionel Lazzare hizo un llamado a los responsables en la isla para que tomen medidas y protejan mejor a los agentes.

