
El defensa napolitano está en la lista de los culés, pero la directiva blaugrana coquetea con Kessie y podría volver a Morata
La noche de Nápoles hizo brillar el mercado de enero. Y para la sesión de verano, cuidado con no subestimar los caminos que conducen a la Serie A. El Barcelona se enorgullece de haber confiado la refundación a un tal Xavi, el entrenador desenfrenado y amigo íntimo de la familia que -después de Messi- ha recogido más asistencia con esa gloriosa camiseta. Cuando Laporta había pensado en correr a ponerse a cubierto, en una situación no sólo técnica que parecía irremediable, el primer pensamiento fue para el antiguo fenómeno del centro del campo blaugrana. Si hubiera sido por Laporta, se habría desbloqueado antes sin recurrir a los distintos Koemans de turno, pero Xavi sólo dijo que sí cuando -pese a las dificultades económicas- tuvo la certeza de que el mercado de invierno no sería tacaño.

