
A principios de marzo ya se había anunciado la prohibición de difundir “mentiras” sobre el ejército ruso, con la misma pena máxima. Las medidas se dan durante la sangrienta invasión rusa de la vecina Ucrania, que, según el régimen de Putin, no debería llamarse guerra, sino que se llama “operación militar especial”.
La nueva ley es la última arma opresiva para controlar la información sobre la ofensiva de Rusia en Ucrania, dicen los observadores. Ya no está permitido difundir públicamente información falsa “intencionalmente” “bajo la apariencia de información confiable” sobre las actividades de los órganos estatales rusos fuera del territorio ruso.
